En un giro que descomprime de manera definitiva el foco de conflicto fluvial en el Norte Grande, el Gobierno de Corrientes dispuso formalmente el levantamiento de la veda pesquera extraordinaria que regía sobre un tramo estratégico del cauce superior del río Paraná.
La veda extraordinaria de pesca desató un "piquete" de barcazas en el río Paraná
Con esta determinación institucional, las aguas compartidas de la región vuelven a quedar plenamente habilitadas para el desarrollo de las actividades extractivas y recreativas bajo el marco normativo ordinario.
La medida administrativa quedó plasmada a través de la Disposición Nº 639/26, dictada por la Dirección de Recursos Naturales dependiente del Ministerio de Turismo.
La decisión del organismo estatal se fundamentó en los resultados de los últimos relevamientos y monitoreos de campo ejecutados en conjunto por el personal técnico de Corrientes y de la provincia del Chaco, los cuales arrojaron como dato biológico la dispersión y el desplazamiento natural de la concentración masiva de surubíes que se había detectado semanas atrás en la zona fronteriza interprovincial.
Adiós a la polémica Disposición Nº 618/26
Es oportuno recordar que el blindaje preventivo sobre el río se había estructurado originalmente mediante la polémica Disposición Nº 618/26, un instrumento legal que prohibió de forma tajante toda modalidad de pesca —comercial, deportiva y de subsistencia— entre los kilómetros 1232 y 1238 de la hidrovía, perímetro que abarca desde la confluencia con el río Paraguay hasta la zona norte de la Isla Pelón.
Dicha restricción de carácter indefinido había detonado un fuerte malestar en el sector de los trabajadores artesanales, quienes llegaron a materializar un masivo "piquete" de barcazas y canoas interrumpiendo el canal de sirga debajo del Puente General Manuel Belgrano.
La fundamentación de aquel cepo pesquero radicaba en la extrema vulnerabilidad en la que se hallaba la fauna íctica frente a la desproporcionada presión extractiva ejercida ante el inusual amontonamiento de ejemplares en un área confinada.
Tras constatarse mediante ecógrafos y patrullajes de control que los cardúmenes modificaron su conducta biológica y abandonaron el cuadrante delimitado, las autoridades resolvieron dejar sin efecto la prohibición de manera inmediata.
De esta forma, volvieron a regir las pautas, cupos y modalidades de pesca estipuladas en la norma madre del sector, la Disposición Nº 853/22.
Alivio y reactivación económica para el turismo receptivo
La flexibilización de la medida generó una bocanada de aire fresco y excelentes expectativas para toda la cadena de valor vinculada al turismo de pesca deportiva, uno de los pilares de la matriz económica de la provincia y principal dinamizador de empleo genuino en los pueblos y villas ribereñas.
El cese de la veda extraordinaria permite que guías de pesca, complejos de cabañas, hotelería, servicios náuticos y el sector gastronómico local retomen sus cronogramas de reservas vigentes de cara a la temporada invernal.
Desde la Dirección de Recursos Naturales, conducida por Agustín Portela, advirtieron que la flexibilización no implica un relajamiento en los controles de fauna. El organismo enfatizó que la preservación biológica continúa en lo más alto de la agenda pública, por lo que se ratificaron los esquemas de monitoreo permanente sobre la traza del Paraná.
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Las autoridades lanzaron una advertencia rigurosa para los pescadores al precisar que, de registrarse nuevos comportamientos de apiñamiento de cardúmenes que amenacen la sustentabilidad de las especies, no dudarán en volver a implementar vedas intermitentes o restricciones temporales mediante nuevos actos administrativos.
Finalmente, desde las esferas oficiales ponderaron la articulación técnica y operativa desplegada junto a las áreas de fiscalización del Chaco.