OPINIóN
El arte de renegar como respuesta

Javier Milei, el libertario menos liberal

Su crecimiento es producto de la despolitización, las ideas “pseudo-anarquistas” y la desinformación. El arte de renegar beneficia a que cada uno sea inmune a la seducción.

Javier Milei Guzmán
El economista y referente del Frente Vamos, Javier Milei | NA

El crecimiento del libertario Javier Milei es producto de la despolitización, las ideas “pseudo-anarquistas” y la desinformación. El arte de renegar beneficia a que cada uno sea inmune a la seducción. No es una crítica hacia al libertarismo, sino a que cada cosa lleve su nombre.

No vale la pena gastar líneas en describir quién es Javier Milei, prácticamente toda la sociedad o por lo menos a quien le interesa la “política” lo conocen. Más lo recuerdan aquellos que pasan tiempo de sus días en redes sociales. Javier Milei, economista y precandidato a legislador porteño, utiliza las redes como campo de batalla.

No voy a negar que cuando me encontré con Milei, no me sedujo. Fue un momento donde mi escasa formación política y el cansancio de la decadencia de nuestra clase política, estaban en su mayor esplendor. Milei aprovecha un poco de eso, sabe que quienes lo siguen carecen de cierta formación y también información.

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Renegar con Milei, en un momento, se transformó en un combate diario contra mí mismo. Muestra datos, donde la gran mayoría son ciertos y, prácticamente, indiscutibles. Pero hay un problema: el marco en que los envuelve. Cuando ese dato empieza a tener cierto maquillaje, es imposible que no me colisione. Sólo pondré unos ejemplos.

Impuestos. Tema número uno gastado en la retórica de Milei y repetido por todos sus seguidores. Los impuestos son un robo. No conozco un país, de los citados por Milei, que no tenga impuestos. Es más, si uno observa la presión fiscal relacionada al PBI, Argentina no tiene una carga tan alta como los países europeos. El problema en Argentina no son los impuestos en sí, sino qué se hace con esos impuestos. Mejor dicho, la incapacidad que tiene nuestro país de desarrollar políticas económicas inclusivas sustentadas con esos impuestos.

¿Qué prefiere usted: pagar impuestos y contar con una calidad de vida mejor o no pagar nada y que el Estado no exista? Con esto no defiendo que la calidad de vida, en nuestro país, sea adecuada, pero si vamos a solucionar un problema, planteemos dónde está el error.

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Hoy, observo muchos grupos de jóvenes que gritan enardecidamente: “los impuestos no sirven para nada”. ¿Cómo piensa usted se sustentan todas las políticas llevadas a cabo por los países en auge?

Batalla ideológica. Es uno de los temas que más me interpela, sobre todo por la profanación de una palabra que es: liberalismo. Por más diferencia política que uno tenga con otro, el liberalismo promueve la pluralidad, la convivencia pacífica de individuos sin distinción de género, religión, etnia, orientación sexual, etcétera. Me parece inaceptable que un liberal enfrente con agravios e insultos a los “zurdos”, como dice él. En varias de sus publicaciones se puede ver el famoso latiguillo: “zurdos tiemblen”. Me genera un dolor profundo porque en la cabeza me recorre una imagen sangrienta, momentos que fueron fatídicos donde se eliminaron miles de vidas. Y con esto no quiero compararlo con los militares, lejos de eso, pero sí me parece un comportamiento para nada liberal.

Además, muchos de los países que Milei expone, se ubican, en el espectro ideológico, más a la izquierda que a la derecha. Entre ellos: Nueva Zelanda y Dinamarca. No confunda conceptos: es cierto que en estos países existe un libre mercado, un marco legal excelente y un combo de políticas económicas inclusivas. Pero si damos datos, démoslo bien.

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En efecto, siento que, así como muchos simpatizantes de la izquierda fueron enamorados por regímenes comunistas en los setenta, hoy se intenta buscar otro bando. No creo que haya un enfrentamiento armado en un futuro, para nada, pero el nivel de violencia que existe en las redes sociales es gigantesco. Esto muestra la intolerancia que hay en nuestra sociedad y un liberal no debería fomentar o desbalancear peor la situación. Quizás deberíamos remontarnos a qué es liberalismo para que comprendamos.

Todo es comunismo. Todo o nada. Libertad o comunismo. Parece un slogan de un nuevo movimiento de derecha populista. ¿Cuál será la definición de libertad que tienen? ¿Y cuál la de comunismo? ¿Todo aquello que no es como ellos? ¿No es esto una técnica populista donde se posicionan dos grupos antagónicos: los golpeados por los impuestos y los aprovechadores comunistas?

En síntesis, renegar con Milei es un arte porque lo políticamente incorrecto seduce cuando la política sufre una crisis y se torna decadente. Ojo, porque cuando uno critica comportamientos populistas, la respuesta que recibe es que pertenece a otro bando.

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En los ’70, los jóvenes izquierdistas no contaban con la herramienta más valiosa de nuestro siglo: Internet. Invito a que todos, pero sobre todo a los denominados libertarios, comiencen a informarse y tengan en cuenta algo: “la democracia es el peor sistema de gobierno a excepción de todos los demás que se han inventado” (Winston Churchill). En la mayoría de los países del primer mundo, está creciendo el fantasma de que los políticos son una basura -no sucede sólo aquí- y déjeme decirle: inestabilizar la democracia, es pegarse un tiro en el pie.