OPINIóN

Bienvenidos a 1788, o sea a Grafton 2003

"Free Town Proyect" fue un experimento libertario en Grafton, New Hampshire, en donde los discípulos de Ayn Rand llegaron al poder en 2003. Una de sus primeras medidas fue recortar todos los gastos estales comenzando por la recolección de residuos, los bomberos y la policía.

Grafton, en New Hampshire, Estados Unidos
Grafton, la ciudad ded New Hampshire que se convirtió en un basural con un experimento libertario. | Cedoc perfil

Siempre es fructífera la lectura de los inteligentes reportajes que realiza Jorge Fontevecchia en PERFIL y que se publican en los diarios del sábado y domingo, además de retransmitirse por NET TV.

Por ejemplo la filósofa española Eulalia Pérez Sedeño, en su paso por Buenos Aires, enfatiza la presencia del ultraneoliberalismo como doctrina universal, dado su ataque al feminismo en todas sus formas, como lo mostrara justamente la Corte Suprema de los EEUU, al derogar totalmente la ley que permitía la interrupción voluntaria del embarazo en USA, que llevaba más de 30 años desde su sanción.

Alerta a su vez la profesora hispana sobre la importancia del castellano, la lengua más hablada por las madres del mundo después del chino, o sea nos recuerda en sus propias palabras: “Atreverse a pensar en nuestro idioma”.

Y el premio Nobel de Química, el israelí Dan Shechtman, descubridor de los cristales cuasiperiódicos, señala que en ciencia a cada revolución que producen los descubrimientos científicos se produce la evolución correspondiente o sea que en ciencia se trata de desmentir los libros, lo que demuestra que en la historia de la ciencia a diferencia de la teología, todo lo hallado puede convertirse en falso.

Como ocurriera por ejemplo con la teoría geocéntrica que colocaba a la Tierra en el centro del Universo, antes que Copérnico demostrara que giraba alrededor del Sol.

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Finalmente el arzobispo de Buenos Aires, José Ignacio García Cuerva, designado por el Papa Francisco recientemente, de sólo 35 años de edad, habla de la capacidad de la escucha, de la posibilidad de restañar las heridas sociales con ternura, dulzura y sobre todo buen trato.

De la posibilidad cierta de los chicos y chicas que, en vez de tener su lugar en la capilla, el club y el colegio, pueden terminar sus cortas vidas en la calle, la cárcel o el cementerio, “porque las víboras muerden a los descalzos”, si hay ausencia de un Estado inteligente y desaparece el mundo de la fraternidad.

Agrega el joven arzobispo citando al romano Cicerón, porque “la Historia es noticia y es la Maestra de la Vida” como también lo señalara también Miguel de Cervantes.

Y todo esto tiene que ver con el título del artículo; sobre la vuelta a 1788. Puesto que fuera la Revolución Francesa en 1789, la que proclamó y llevó con su bandera tricolor al resto del mundo las ideas de Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Bienvenidos a 1788

Todas las revoluciones latinoamericanas tuvieron su sello. “Nuestra causa es sagrada, se trata de la libertad de los pueblos” proclamaba en su tiempo el Gral. San Martín.

Es decir no se trataba, ni se trata del ultraneoliberalismo posesivo e individual de “zorros libres en gallineros libres” como reflexionara el Premio Nobel de Economía norteamericano J. Paul Samuelson, ni de los fondos buitres, siempre al acecho.

Tampoco se trata de “la guerra de Todos contra Todos”, que augurara Thomas Hobbes cuando se refería a la falta del Estado.

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Justamente ese Estado presente que la generación del 80, siguiendo las ideas de Sarmiento, y de Mariquita Sánchez de Thompson, decretara la vigencia de la enseñanza laica primaria y obligatoria, la famosa Ley 1420, una forma de la Igualdad.

Y la reforma Universitaria de 1918 que desde Córdoba iniciara la democratización y la gratuidad de la enseñanza superior en la Argentina, otra forma de la Fraternidad.

Como la salud Pública que a través de la labor de Ramón Carrillo, terminara con la langosta y el paludismo en nuestro país, revitalizara la atención primaria y creara las escuelas sanitarias para afrontar las enfermedades endémicas en nuestra tierra.

Sin embargo han aparecido en nuestra Patria las ideas de Ayn Rand, la filósofa rusa que proclamara el dejar hacer a los individuos, sin ningún tipo de presencia estatal.

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Y Rodrigo Lloret, el director de Perfil Educación, en  un artículo aparecido en el diario  del domingo 3 de septiembre, muestra algo sumamente interesante, el Free Town Proyect, un experimento libertario que tuviera lugar en Grafton, un pueblo de New Hampshire, cercano a la frontera de EEUU con Canadá, donde los discípulos de Ayn Rand, triunfaron en el 2003 y llegaron al Poder.

Grafton 2003 

Lo documenta el periodista Mathew Hongoltz-Helling y lo titula A libertarian walks into a bear, lo cual se puede traducir como “Un libertario camina dentro de un oso”.

Y el porqué del título podría ser el argumento de un muy interesante video de Diego Capussotto, con la colaboración del inefable Pedro Saborido, porque lo que relata el periodista yanqui es que los libertarios apenas ganaron las elecciones que le permitirían gobernar el pueblo en 2003, comenzaron por recortar todos los gastos estales habidos y por haber, entre ellos, recolección de basura, bomberos y policía.

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Es decir si había incendios no existía quien los apagara, las calles se llenaron de baches, aparecieron delincuentes de todos los colores posibles, porque la policía brillaba por su ausencia, se llenaron de basura los caminos y los bosques y entonces aparecieron los osos negros del título en busca de la comida esparcida, que convencieron a los libertarios de abandonar el pueblo una década después.

Baruch Spinoza escribió en el siglo XVII algo que conmoviera a Gilles Deleuze en el siglo XX al afirmar que “los seres humanos pueden trabajar por su esclavitud como si fuera su Libertad”. Mientras la Revolución Francesa nos sigue convocando en sus ideas de Libertad, Igualdad y Fraternidad que permiten la existencia de un gobierno democrático, donde los hombres y mujeres no pierdan su potencia en acto.

Porque hay que recordar que lo que comenzó a poner al stalinismo en fuga no fueron ni los insultos ni los libertarios, sino un movimiento histórico que llevó a la práctica el nombre emblemático de “Solidaridad”.

*Dr. en Medicina y en Cs Sc UBA, Lic. En Ciencia Política, ex Investigador en CNEA y Docente Autorizado UBA