OPINIóN
Balotaje 2023

El debate lo ganó Massa, si la elección la gana Massa

En el último debate, vimos un Massa políticamente incorrecto, sólido en argumentos, pero arbitrario y prepotente. Contra lo esperado, Milei fue más políticamente correcto y tolerante, pero inconsistente.

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Massa y Milei en el debate del 12 noviembre 2023. | collage

Tras el debate presidencial del domingo último, en el cual disertaron los dos candidatos a presidente, Sergio Massa del oficialista Unión por la Patria y Javier Milei de La Libertad Avanza, podemos preguntarnos quién ganó el debate y qué efectos puede tener lo que resultó del debate para el balotaje del 19 de noviembre.

¿Quién ganó el debate?

Si consideramos quién dominó la conversación, quién impuso los temas y el modo de abordarlos y quién no tuvo que rendir cuentas mientras formulaba incisivas e incómodas preguntas, el debate lo ganó contundentemente Sergio Massa. Y para lograr esto, Massa se mostró firme, arrogante, altanero y arbitrario, y así le indicaba imperativamente a Milei que responda por “sí” o por “no” a un set interminable de preguntas. 

Javier Milei le contestaba que no tenía por qué responder de tal forma, pero luego terminaba respondiendo por “sí” o por “no” a cada una de las preguntas, con poca solidez y con una incomodidad indisimulable.

Ahora bien ¿esa firmeza, arrogancia, altanería y arbitrariedad pueden ser convenientes para Massa si quiere ganar el balotaje? Tal vez no. 

Massa 2 - Macri 0

Repasemos los anteriores debates y los resultados posteriores en las elecciones. 

En el primer debate de cara a las PASO, Massa se mostró amigable, cordial, hablaba con humildad y hasta pidió perdón por lo mal hecho por su gobierno y su gestión en economía, y así logró llegar a un empate técnico con las otras dos fuerzas opositoras, Juntos por el Cambio y La Libertad Avanza. 

Y llegar a un empate técnico siendo Argentina uno de los cinco países con mayor nivel de inflación interanual (siendo Massa el ministro de economía hace un año y medio), fue casi un milagro, sin duda ayudado por la pésima campaña de la oposición de Juntos por el Cambio que mostró desunión y discordia, y debido también a la inteligente actitud de Massa de conciliar, llamando incluso a un gobierno de unidad en lugar de cancherear cuando no hay con qué cancherear. 

En el segundo debate, Massa continuó mostrándose conciliador y volvió a destacar que iba a convocar a un gobierno de unidad, al mismo tiempo que fue confrontado por los cuatro candidatos opositores que le marcaban la cantidad de faltas de su gobierno (porque de facto gobierna Massa desde que es ministro de economía mientras Fernández- Fernández brillan por su ausencia). Y esta humildad/cordialidad de Massa en el primer y segundo debates lo llevaron a un empate técnico en las elecciones PASO y a obtener el primer lugar en las elecciones generales. 

La política, el fútbol y la maldita grieta

Podríamos inferir entonces que, a pesar de la pésima performance y la mala praxis económica del gobierno en funciones, mostrarse dialoguista, asumir responsabilidades, y hacerse cargo de los asuntos pendientes de los argentinos, sumó apoyo electoral al candidato oficialista.  

En el tercer debate del domingo último, Massa ya no se mostró amigable, ni cordial ni dialoguista, sino que con un estilo más patotero pero con buenos modales, provocó roña con su contrincante, y se plantó de un modo que puede haber irritado a cantidad de votantes que incluso no simpatizan con Milei: canchereó desafiante, le exigía rendición de cuentas al libertario sobre lo que dijo o dejó de decir en diferentes momentos de la campaña, omitiendo rendir cuentas él por lo que hizo o dejo de hacer como ministro de economía y conductor de la fuerza política que hoy nos sumerge en un estado de situación más que crítico. 

Halcones y palomas siguen agitando alas

Para muchos Massa fue hábil y contundente, y esto puede sumarle apoyo de cara a la elección, si consideramos que luego de un desgobierno de Alberto Fernández, los argentinos pueden ansiar un presidente que defienda hasta lo indefendible pero con firmeza. 

Para otros Massa, al desentenderse de su mala gestión y solo apuntar con el dedo acusador a su contrincante, es un cínico, y podría serlo si es presidente. Por ejemplo, los pobres “viejos meados” a los cuales maltrató Milei con la palabra no pueden quererlo a Milei, pero tal vez menos lo quieran a Massa que pareció utilizarlos en el debate para cuestionarle a Milei lo mala que será su gestión para los jubilados mientras hoy, bajo la gestión Massa ministro de economía, los jubilados no pueden alimentarse bien y muchísimos no pueden acceder a vivir bajo techo. 

Milei no solo no se defendía frente a los embates de Massa sino que incluso reconoció la eficiencia de la gestión Massa en El Tigre en materia de seguridad, e incluso dio un guiño (por pura demagogia, pero lo dio) a los radicales, resaltando cómo los problemas de gobernabilidad que sufrieron Raúl Alfonsín y De la Rúa fueron por irresponsabilidad del sindicalismo peronista. 

¿Esto es una muestra de desorientación y debilidad y lo perjudica a Milei, o es una muestra de encuadre más republicano y lo ayuda al libertario?

Concluyendo, en el último debate nos encontramos, de repente, con Massa políticamente incorrecto y Milei políticamente correcto, con Massa sólido en argumentos pero arbitrario en sus formas, con Milei inconsistente en argumentos pero tolerante en sus formas, y curiosamente con un ministro de una economía cuasi hiperinflacionaria poniendo los puntos con soberbia.

El núcleo duro de Milei, luego del debate seguramente reforzará/reafirmará su voto. El núcleo duro de Massa, luego del debate seguramente reforzará/reafirmará su voto. Pero los indecisos, ¿se inclinarán por un Massa experimentado, más recio, directo y confrontativo, o elegirán a un Milei que reacciona menos y se encuentra ahora acompañado por algunos “casta” que provienen del ala dura del PRO?