OPINIóN
Análisis económico

A confesión de parte...

A partir de las definiciones de Rodolfo Arriazu, se plantea que el atraso cambiario, la apertura económica y el impulso a una economía extractiva conducirán a una mayor destrucción del aparato productivo y dificultarán la reconstrucción de la clase media.

Milei
Javier Milei, Presidente de la Nación | AFP

El futuro de la economía argentina, o los probables resultados de lo que "estamos haciendo", para Rodolfo Arriazu, una de las voces económicas más representativas del establishment, están claros. Veamos.

En la presente economía, las herramientas centrales del modelo económico son el tipo de cambio y la apertura económica. Sus consecuencias determinan la viabilidad o no de las actividades productivas de la estructura existente (inversiones, tecnología y productividad). Hay otras decisiones políticas que pueden afectar el curso de los negocios, pero no tienen un impacto tan determinante.

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Esas mismas herramientas conformaron el modelo económico aplicado durante gran parte de los últimos 50 años. Su mentor indiscutido fue Rodolfo Arriazu, durante la última dictadura militar. Ese parentesco con el gobierno militar fue reivindicado por Javier Milei, quien afirmó: "Logramos hacer cosas que ni los militares lograron, y lo hicimos en tres meses".

El primer escenario posible, según el propio Arriazu, es que "si devaluamos explotamos por los aires". Una devaluación sería, en su visión, una hecatombe económica.

Sin embargo, Luis Caputo devaluó un 118,3% el 12 de diciembre de 2023, llevando el dólar oficial a 800 pesos. Hoy el tipo de cambio minorista ronda los 1.450 pesos, aunque, ajustado por inflación, ese valor equivaldría a 3.300 pesos, y considerando además la evolución de las monedas de los socios comerciales, el tipo de cambio multilateral rondaría los 2.800 pesos por dólar. En ese contexto, sostiene que Argentina quedó cara en dólares y que los argentinos compran, "por las dudas", un promedio mensual de 2.500 millones de dólares.

La consecuencia interna de ese escenario sería la destrucción del entramado productivo: unas 28.000 empresas cerradas, un 44% de empleo informal, alrededor de 300.000 puestos de trabajo perdidos y un aumento de la desigualdad.

Ricardo Arriazu 28082025
Rodolfo Arriazu

Para Arriazu, lo que ocurre no constituye una sorpresa, sino el resultado esperado si no se corrige el atraso cambiario. En la Convención de la Cámara Argentina de la Construcción afirmó que "la destrucción está avanzando más rápido que la creación".

En reiteradas oportunidades explicó que se trata de la llamada "destrucción creativa": primero desaparecen empresas y empleos y luego el mercado, bajo las mismas reglas de atraso cambiario y apertura económica, debería encargarse de generar nuevas actividades.

Sin embargo, el propio Arriazu advirtió que todo depende de la demanda de dólares. "Todo se define si la gente compra o no dólares", sostuvo. Hasta el momento, esa demanda no disminuyó y las reservas del Banco Central continúan siendo negativas, lo que pone en duda la posibilidad de una recuperación impulsada exclusivamente por el mercado.

Frente a ese escenario, el Gobierno apuesta a elegir sectores estratégicos, una decisión que el autor considera contradictoria con el liberalismo que dice defender. En lugar de impulsar el empleo o recomponer el tejido social, sostiene que prioriza determinadas actividades económicas.

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Las nuevas leyes económicas promueven principalmente una economía extractiva y de enclave, basada en la minería, la energía, los centros de datos y otros proyectos vinculados a la Cordillera y la Patagonia. En ese marco menciona el RIGI, el Super RIGI, la flexibilización para la compra de tierras por parte de capitales extranjeros, los cambios en la Ley de Glaciares, las modificaciones en la Ley de Sociedades y el régimen de Inocencia Fiscal, con beneficios proyectados por 30 años y la posibilidad de resolver controversias en tribunales extranjeros.

Finalmente, el autor sostiene que este modelo profundizará la decadencia económica, incluso bajo los escenarios más optimistas. Cita al economista Martín Rapetti, quien señaló que las mejores proyecciones del llamado "modelo de la Cordillera" implican un aumento de apenas 1.000 dólares por habitante al finalizar el próximo mandato presidencial. Además, recuerda que Rapetti comparó la transición con el "China Shock" en Estados Unidos, donde la pérdida de empleo industrial derivó en trabajos de menor calidad, menores ingresos y consecuencias sociales como depresión, suicidios y peores resultados educativos.

Como conclusión, el texto afirma que las señales actuales al mercado incentivan la destrucción de la estructura productiva, mientras que los beneficios se concentran en una economía extractiva, lo que dificulta una reconstrucción de la clase media. "A confesión de parte, relevo de prueba", concluye.

*Carlos Leyba, Prof. Titular Emérito UBA