OPINIóN
Ecuménico significa universal

“Evangelio” se escribe con mayúscula y es un mensaje de paz

“La guerra divide, la esperanza une; la prepotencia pisotea, el amor levanta”, dijo el Papa León XIV, y sufre por la creciente idolatría a un falso dios guerrero. El autor acaba de publicar este artículo en la última edición de L’Osservatore Romano. “¡No al uso ideológico de las religiones para la guerra!”, agrega.

El Papa León XIV en Camerún 16042026
El Papa León XIV en Camerún | AFP

A pocos días de conmemorarse un año de la pascua del Papa Francisco, algunas de sus enseñanzas vuelven a nuestra memoria y atraviesan la actualidad con fuerza profética.

Una de ellas “Cuidado, el Evangelio no es una idea, el Evangelio no es una ideología: el Evangelio es un anuncio que te toca el corazón y te hace cambiar de corazón, pero si te refugias en una idea, en una ideología sea de derechas o de izquierdas o de centro, estás haciendo (del) Evangelio un partido político, una ideología, un club de personas. El Evangelio te da siempre esta libertad del Espíritu que actúa en ti y te lleva adelante”.

Esas palabras iluminan la mirada cristiana sobre la angustiante geopolítica actual, a la vez de abrir caminos hacia un ecumenismo y diálogo interreligioso liberador e imprescindible.

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Un 'evangelio' que exalte la guerra o proclame la malaventura de los esfuerzos por la paz, abusa"

El pasado 11 de abril en la vigilia por la paz, el Papa León XIV dejó una frase que comulga espiritualmente con la de su antecesor, a la vez de atravesar con potencia pneumática la triste realidad mundial: “La guerra divide, la esperanza une. La prepotencia pisotea, el amor levanta. La idolatría ciega, el Dios vivo ilumina”.

El Evangelio de la paz no es un concepto ideológico, es el centro del corazón de su mensaje. El sermón del monte de nuestro Señor Jesucristo perdería un eje medular si descartamos la bienaventuranza a los pacificadores, que por ser tales, les es dado la pertenencia a la familia de Dios. (Mt. 5,9).

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Un “evangelio” que exalte la guerra o proclame la malaventura de los esfuerzos por la paz, abusa de tal manera de su mensaje que lo hace indetectable e invisible a la verdadera espiritualidad cristiana.

La buena política que Francisco, citando a Pio XVI llamó “el campo de la más amplia caridad” , y los caminos de reencuentro que ocupan un capítulo de su Encíclica Fratelli Tutti nos vuelven a interpelar hoy con “una forma de vida con sabor a Evangelio”.

“En muchos lugares del mundo hacen falta caminos de paz que lleven a cicatrizar las heridas, se necesitan artesanos de paz dispuestos a generar procesos de sanación y de reencuentro con ingenio de audacia”. (F.T. #225).

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Algunas lecturas abusivas del Evangelio difundidas algunas veces por ciertos sectores del cristianismo fundamentalista distorsionan a tal punto su mensaje que, parafraseando la frase de León XIV, se ciega por la idolatría de un Dios guerrero y coloca una sombra que busca ocultar al Dios de la luz y de la paz.

El encuentro ecuménico y el diálogo interreligioso pueden también ser paralizados o frenados cuando– ahora parafraseando a Francisco - algunas posiciones ideológicas esclavizantes nos impiden abrir espacios a una espiritualidad liberadora.

Me permito proponer que hoy resulta imprescindible el encuentro, oración, compromiso y accionar del ecumenismo del amor, frente al que alguna vez se ha denominado “ecumenismo del odio”. Hoy resulta necesario incrementar las expresiones públicas del verdadero diálogo interreligioso por la paz.

Se requieren retomar y multiplicar lazos de amor, justicia social y paz de nuestras pertenencias de fe para ofrecer esperanza verdadera a un mundo sufriente por tanta guerra y confundido por el uso de las religiones para justificarlas.

¡No a la guerra, sí a la Paz! ¡No al abuso del “evangelio, sí al Evangelio de la paz! ¡No al uso ideológico de las religiones para la guerra, sí al encuentro de las confesiones de fe para la paz!

*Director de L'Osservatore Romano Argentina