jueves 26 de mayo de 2022
OPINIóN Guerra en Europa
26-02-2022 07:00

La invasión rusa a Ucrania y sus efectos en el Medio Oriente

Los Estados del Medio Oriente condenaron la invasión con cautela. Para la región, ni la creciente presencia rusa ni la tradicional alianza con Occidente son desestimables: el truco es llevarse bien con ambos.

26-02-2022 07:00

La guerra revela un rasgo central de nuestra humanidad: su interdependencia. Es esperable que la invasión rusa a Ucrania arroje a miles de personas a una condición de desplazados internos y de refugiados, probablemente en países europeos y miembros de la OTAN, donde hace una década proliferan discursos de odio e ideologías nacionalistas en torno a la otredad de extranjeros, mayormente africanos y asiáticos.

En horas, un presunto operativo escaló a invasión completa. De inmediato, subió el precio del petróleo, del carbón y del gas natural licuado (GNL) y también de los cereales y la soja. Eventualmente, Rusia retirará sus tropas pero, si Donetsk y Luhansk corren la suerte de Crimea, Ucrania quedará privada de sus principales recursos energéticos.

La ineficacia del Consejo de Seguridad de la ONU fue patente otra vez. Ni las amenazas de sanciones de EE.UU. y la Unión Europea, que ahora pesan sobre Rusia, disuadieron al Kremlin de ser consecuente con lo anunciado: la expansión de la OTAN sería correspondida. ¿Tibieza de Occidente o táctica para favorecer el desprestigio de Rusia?

Fotos | Las imágenes más impactantes de la invasión de Rusia a Ucrania

No es secreto, la violencia comprende la deshumanización del otro. Tampoco es novedad que una demanda de restitución territorial se base en la filiación etno-nacional para fundamentar la artificiosa soberanía del Estado Nación sobre una población.

Sí cabe preguntarse cómo una campaña nacionalista, tan preventiva como expansionista, conciba tal cosa como la “desnazificación” de Ucrania cuando su presidente, Volodymyr Zelensky, pide al primer ministro israelí, Naftali Bennett, que oficie de mediador en negociaciones de paz con sede en Jerusalén.

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Equilibrio y prudencia

Los Estados del Medio Oriente condenaron la invasión con cautela. El enfático apoyo al Kremlin por parte de Bashar al-Assad es una excepción. Es que desde 2014, casi coincidiendo con la adhesión de Crimea, Putin ayudó al disputado presidente sirio a reconquistar los territorios en manos de rebeldes y del Daesh.

Para la región, ni la creciente presencia rusa ni la tradicional alianza con Occidente son desestimables: el truco es llevarse bien con ambos. Esto explica que el comunicado del Ministerio de Exteriores israelí de esta semana no mencionara a Rusia pero sí refrendara el respeto a la integridad territorial y soberana.

 

Guerra Rusia-Ucrania
Invasión rusa a Ucrania.

 

Considerado por Jens Stoltenberg, Secretario General de la OTAN, como uno de sus socios “más comprometidos y capaces”, Israel es a su vez un aliado clave de Rusia. Es más, Putin ve Israel como un país ruso hablante en razón del casi millón y medio de inmigrantes llegados de Ucrania y Rusia desde el colapso de la URSS.

Tanto Rusia como Israel tienen intereses en Siria. El Kremlin ha testeado armas y entrenado tropas al involucrarse en la guerra civil. Pronto devino árbitro entre las partes, consolidando una posición regional mientras el erosionado liderazgo norteamericano esbozaba su retirada. Así, Rusia logró presencia militar en el Mediterráneo Oriental, habilitando a tropas pro-iraníes y de Hezbolá a actuar en Siria.

Desde los Altos del Golán, Israel realiza operativos selectivos contra estos actores para neutralizar la amenaza que representan. Dicha región brinda profundidad estratégica, una distancia prudente contra un enemigo: aquello que explica la importancia del Este de Europa para el Kremlin respecto a la OTAN.

El peligroso fracaso de Putin

Para operar en Siria, Israel depende de una precisa coordinación con Rusia: aliada de unos y otros, ésta no media para producir acercamientos sino que capitaliza su rol de reguladora de enemistades locales.

La prudencia israelí se basa en no contrariar dicha alianza manteniendo su compromiso con Estados Unidos. En enero, Bennett ya se había ofreció de mediador y Putin lo rechazó. Ahora, Zelensky renueva la apuesta. Habrá que aguardar.

 

Entre silencios y repudios

Al otro lado del Mar Negro, Recep Tayyip Erdoğan, presidente turco, subrayó su rechazo a la beligerancia rusa: un “duro golpe a la paz regional”. Zelensky pidió a Erdoğan, dispuesto a mediar en el conflicto y a enviar ayuda humanitaria, que cerrara el paso a buques de guerra rusos por los estrechos del Bósforo y los Dardanelos. Empero, las pautas de la Convención de Montreaux no le permitieron hacerlo.

En cambio, el gobierno iraní refrendó discretamente su lazo con Rusia, un referente regional y socio comercial relevante para un país aislado, además de un actor capaz de apoyar su programa nuclear.

Entre los pocos enunciados oficiales, el ministro de exteriores, Hossein Amirabdollahian, responsabilizó a la OTAN por provocar la crisis instando a alcanzar una “solución política y democrática”. Más revelador aún es que la cobertura mediática oficialista titula la cuestión como un ataque —incluso victoria— de Rusia contra Estados Unidos.

Rusia dijo que el primer día de invasión de Ucrania fue un "éxito", con 50 ucranianos muertos

Al respecto, si la lectura del gobierno iraní es que Occidente demostró ser incapaz de disuadir al Kremlin, su intransigencia en las negociaciones con Biden sobre el acuerdo nuclear podría fortalecerse.

 

¿Oportunidad o contratiempo?

Para sustituir la energía provista por los gaseoductos rusos, habrá una creciente recurrencia del mercado europeo a importaciones de GNL de Arabia Saudita, Kuwait, Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Omán. ¿Saldrán favorecidos por la guerra?

Según el Dr. Laurent Lambert, profesor titular del Doha Institute for Graduate Studies, dichos Estados no suelen tomar partido en estos episodios: para preservar sus lazos con Estados Unidos y con Rusia, apelan a fórmulas generales instando a a la paz.

Sustantivamente más caro que el gas ruso, los países exportadores de GNL del Golfoven el incremento en la demanda energética como un factor contraproducente. El Dr. Lambert destaca que en un contexto de precios ya onerosos, en el Golfo se teme que el impacto en la demanda futura puede acelerar la transición a energías limpias.

 Ucrania 20220225
Invasión rusa a Ucrania.

A esto se suma que, en su conjunto, la península arábiga depende de importaciones agropecuarias. Esto es extensivo a Egipto, Líbano, Marruecos, países que atraviesan crisis económicas, de representación política y humanitarias en el caso de Libia y Yemen. Si la magnitud de la pandemia del COVID-19 expuso que la interdependencia humana desconoce fronteras, las ramificaciones de la invasión de un país a otro, brinda elementos para recordarlo.

 

* Ignacio Rullansky. Becario posdoctoral del CONICET en IDAES, UNSAM. Coordinador del Departamento de Medio Oriente, IRI, UNLP. Twitter: @NRullansky.