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OPINIóN / Coronavirus
lunes 1 junio, 2020

Hay que mantener bajos los números de accidentes de tránsito post pandemia

Si como sociedad logramos adquirir valores de cuidarnos mutuamente en esta situación, lo mismo debería trasladarse al momento de manejar, acatando las normas de tránsito, las medidas de seguridad y los controles reglamentarios.

Accidente Vial Foto: Cedoc
lunes 1 junio, 2020

En el marco de la pandemia de coronavirus-y entendemos producto de la disminución de autos en la vía pública- las cifras difundidas por las autoridades gubernamentales competentes muestran una baja en la tasa de siniestros viales. Este momento nos invita a pensar que, si como sociedad logramos adquirir valores de cuidarnos mutuamente en esta situación, lo mismo debería trasladarse al momento de manejar, acatando las normas de tránsito, las medidas de seguridad y los controles reglamentarios.

Hasta el aislamiento obligatorio, una proporción significativa de nuestros pacientes requería ser atendida bajo internación domiciliaria tras haber sufrido un accidente de tránsito. Se trabajaba para mejorar la calidad de vida de aquellas personas que, como consecuencia de un incidente vial, quedan con discapacidades y afecciones físicas y mentales que son reversibles, aunque irreversibles en algunos casos.

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En la Ciudad de Buenos Aires, según su Secretaría de Transporte y Obras Públicas, en marzo hubo tres fallecimientos en accidentes viales. Se trata de una cantidad de víctimas fatales menor a la de los años anteriores durante el mismo mes. Por ejemplo, en 2018 murieron ocho personas y en 2019 diez. Si comparamos marzo de este año con el mismo mes pero en 2019, los accidentes totales bajaron un 34% en la Capital Federal. Si, sumado a eso, los que circulan en este período de aislamiento –entendemos que lo hacen con el debido permiso, claro-lo hicieran respetando las normas los datos serían aún más alentadores.

A escala nacional, podemos considerar estadísticas oficiales, como la de 2018, que indican que cada 24 horas había 15 víctimas mortales en accidentes de estas características. Esta cifra incluía a quienes fallecieron en el momento o al día siguiente, Sin embargo, las organizaciones sociales también contabilizaban muchas más muertes: aquellas que ocurrían una semana después del siniestro.

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En el ámbito de la internación domiciliaria, observábamos hasta entonces que, coincidentemente con las estadísticas, los accidentes de tránsito eran una de las causas más importantes de discapacidad en las personas jóvenes. Y que, tal como indica la OMS, las consecuencias motrices junto con las afecciones psicológicas afectan a casi la totalidad de las personas que los padecen.

Para aminorar el impacto en sus vidas sociales y productivas, superada la etapa inicial de hospitalización, el paciente debe ser dado de alta y comenzar con la rehabilitación tan pronto como sea posible en su casa. Allí se trabaja en un tratamiento multidisciplinario y enérgico, centralizado en el paciente pero sin olvidar al resto de la familia. Se deben complementar la rehabilitación física con apoyo psicológico intensivo, dado que son frecuentes los trastornos emocionales (ataques de pánico, pérdida de confianza en uno mismo, ira, depresión, fobia a viajar y/o salir de casa, trastorno de estrés postraumático, problemas para dormir, angustia, dolores de cabeza, pesadillas, trastornos alimenticios).

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Por otra parte, a menor cantidad de accidentes de tránsito, se reduce el número de personas que ocupan camas en hospitales y en centros de salud por esa causa. Según informan los especialistas en salud, en el actual contexto, la disponibilidad de camas constituye un tema crítico. Por eso se están replicando experiencias llevadas a cabo en otros países tales como la apertura de nuevos centros de atención, incluso en entidades deportivas, hoteleras y empresariales, entre otras.

En este sentido, quienes proveemos atención bajo internación domiciliaria, nos estamos preparando para hacer nuestro aporte; asistir en sus casas a pacientes estables que estén hospitalizados, así como también para prestar servicio a aquellas personas afectadas por la COVID-19 que cumplan con los requisitos establecidos por sus médicos de cabecera, así como se procede con los demás pacientes bajo internación en sus hogares. La internación domiciliaria forma parte del Plan Médico Obligatorio, por lo que está contemplada por las Obras Sociales y Prepagas. La prestación es similar en calidad técnica sanatorial, pero superior en calidad humana.

 

 

Hoy alentamos nuevamente a tomar conciencia. La cuarentena total nos está dando una lección: si nos comportamos como se debe, los resultados pueden ser positivos. Somos capaces de aprender a lavarnos las manos, a ser higiénicos, a cuidarnos y a preocuparnos por quienes nos rodean. Debemos trasladar nuestro potencial de adquirir nuevos hábitos a otras áreas. Tenemos que aprovechar la circunstancia para repensar y reeducar nuestras conductas viales, donde todos seamos capaces de asumir lo que nos toca, respetar las leyes de tránsito y, con ello, la vida.


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