martes 28 de septiembre de 2021
OPINIóN Elecciones 2021
13-09-2021 10:52
13-09-2021 10:52

Qué pasó en las PASO

Lo más preocupante es cómo la democracia representativa se va alejando de la ciudadanía y como muchas veces a pesar de su correcto funcionamiento institucional se votan leyes o se adoptan decisiones en contra de los intereses populares.

13-09-2021 10:52

Mientras gran parte de América Latina pasa por complejas situaciones de tensión política, Argentina vuelve a consolidar su institucionalidad, aun en medio de la pandemia, y eso debe ser valorado.

Hoy probablemente la mayoría de los/as ciudadanos/as estamos más preocupados por el cuidado de nuestras familias y la economía de nuestras casas que por el resultado de las PASO. Sin embargo, precisamente por eso es importante no solo votar, sino participar e involucrarnos cada vez más para no dejar las decisiones políticas sólo a los políticos.

Oficialistas y opositores parecían sorprendidos/as por los resultados generales.

Era la moderacion, estúpido

Ausentismo, voto en blanco y un llamado de atención al gobierno

El sistema se ha ido corporativizando y deja muy poco margen para las novedades y la oxigenación. Los/as que eran nuevos/as y venían a cambiar la política ya no lo son. La política se llenó de “jóvenes viejos” con ideas retrógradas. Pocas ideas nuevas y en general poca sustancia. Se encienden las alarmas con la reaparición de las quimeras antisistema en sus buenos “packagings”.

Los principales bloques han ido absorbiendo anteriores partidos o grupos opositores más afines o han recompuesto con díscolos y disidentes hasta casi engullirse todo el abanico posible. El gobierno sufre “voto castigo” en la mayoría de las provincias. La izquierda crece pero aún sigue dividida y endogámica.

Siempre me resistí a hablar de “clase política”, pero se la denomine así o no, se ha distanciado de la sociedad.

PASO 2021: la magnitud del  terremoto político dificulta determinar sus implicancias

La baja participación en las PASO era esperable pero es una mala señal. Históricamente siempre las PASO tienen un índice de menor participación que las elecciones generales, pero antes solía ser de 4 o 5 puntos menos en comparación con el porcentaje de una nacional. Este año ya en las encuestas un 7 o 8% decía que no iba a votar y había más personas que anunciaban su voto en blanco.

En las elecciones precedentes de este año en Misiones sólo votó un 65%, en Jujuy apenas hubo 65% de asistencia a las urnas, en Salta -a pesar de haber elecciones de Constituyentes- sólo votó un 70% y un 13% votó en blanco y en Corrientes hubo apenas un 65% de votantes -10 a 12 puntos por debajo del parámetro-. Este domingo sólo votó el 67%.

Podrá encubrirse esta baja participación con la pandemia pero la política debe reflexionar sobre este retraimiento, descrédito o falta de entusiasmo. Lo más preocupante es cómo la democracia representativa se va alejando de la ciudadanía y como muchas veces a pesar de su correcto funcionamiento institucional se votan leyes o se adoptan decisiones en contra de los intereses populares. Ejemplos de ello son cuando se votan endeudamientos o se aprueban pagos de la deuda fraudulenta o cuando a pesar de la alta movilización ciudadana para señalar que no hay licencia social para la megaminería con cianuro o para la venta de tierras verdes públicas, las legislaturas votan en contradicción con el pueblo al que dicen representar.

El resultado de las PASO refleja el enojo de la sociedad

Venimos desde 1994 propiciando mecanismos de democracia participativa que mejoren la democracia representativa, pero son los propios “representantes del Pueblo” los que se han encargado de ningunearlos, bastardearlos o de restringir su aplicación.

 

¿Qué pasó con las mujeres en las PASO?

A dos años de la implementación de la ley de Paridad de Género, las mujeres no veremos que se concrete aún tener la mitad de las bancas de la Cámara de Diputados luego de las elecciones del 14 de noviembre. En la actualidad sólo contamos con 109 bancas de las 257, lo que representa el 42% del cuerpo legislativo.

En estas PASO en candidatxs a Diputadxs en el 78% de las provincias las mujeres encabezaron menos de la mitad de las listas. Del total de las listas en estas PASO solo fueron encabezadas por mujeres el 63% en Tucumán, en Chubut el 55% y en La Rioja, en Santiago del Estero  y Jujuy el 50%. En San Juan el 40%, en  Salta el 38%, en Córdoba el 37%, en Neuquén y Río Negro el 33%, en Provincia de Buenos Aires el 32%, Mendoza el 30%, en Catamarca y Santa Fe el 29%, en CABA y Santa Cruz el 27%, en Formosa y Entre Ríos el 25%. Lastimosamente apenas el 21% en La Pampa, Corrientes el 17%, Tierra del Fuego el 13%, Misiones el 11% y en Chaco ninguna lista fue encabezada por mujeres!

En ninguna de las 8 provincias que renuevan sus bancas en el Senado, las mujeres representan el 50% de las cabezas de lista.

Esto significa que en el caso de los partidos que consigan una sola banca, ingresarán mayormente varones. Este efecto “cabeza de lista”, que se da en la mayoría de los partidos en la mayoría de las provincias hace que disminuya la representación efectiva de las mujeres más allá de la ley de paridad.

 

¿Sirven las PASO?

Las PASO surgieron con el propósito de permitir la competencia interna y brindar la posibilidad a las minorías partidarias de dar pelea en una elección primaria, al amparo de una ley nacional. Si bien hay muchas cosas para cambiar en el sistema electoral si se quisiera mejorar la representación y acercar las instituciones a la realidad social, abriendo la posibilidad de candidaturas a otros movimientos sociales y colectivas, lo que es seguro es que las PASO fueron y son una avance. Son una pequeña ventana de oportunidad para cambiar algo en el sistema, una vidriera para emitir mensajes alternativos, aunque las hegemonías dominantes especialmente a través de su prepotencia cotidiana en los medios masivos traten de mantener más o menos todo como está. Sirven como un gran ordenador. Permiten tener internas con recursos públicos. El voto en blanco vale, a diferencia de la elección definitiva. Esto permite a algunos partidos más llegar al piso de votos válidos.

Las PASO funcionan como una fotografía preliminar de la opinión ciudadana. La gente comienza a repensar su voto. Y el gobierno y los partidos de oposición pueden cambiar o afinar sus estrategias habiendo compulsado esa opinión de cara a la elección general.

Quedan cosas por cambiar y revisar en el sistema electoral. Hay que ampliar la democracia. Habría que suprimir los pisos o bajarlos aun más. Todas las ideas merecen tener representación. El piso del 1,5% para pasar la PASO elimina espacios diversos con foco en temas que muchas veces las grandes coaliciones eluden o postergan. A su vez son bastante antidemocráticos los mecanismos internos para dirimir las candidaturas. Intrapartidariamente o al interior de las alianzas debería instituirse el sistema D'Hondt sin pisos. Los pisos internos son altísimos, de hasta el 25% aun en las alianzas supuestamente progresistas o de izquierda. El sistema sigue siendo expulsivo.

Elecciones 2021: los partidos y los candidatos en las redes

Cambio de paradigma, nuevas energías y agendas

La paliza que sufrió el gobierno en las PASO se explica por las críticas a las consecuencias de la dura misión de gobernar en medio de la pandemia pero es un llamado de atención. Al propio gobierno y las fuerzas políticas que lo componen: que debe escuchar a la diversidad, que deben actuar con más humildad, que deben abrir el espacio y contener democráticamente a muchos afines que expulsaron, que en lugar de disciplinar verticalizando y tapando sus diferencias y hacer masomenismo perdió una importante oportunidad de debatir el rumbo internamente. Estamos en un momento parteaguas de la Argentina y el mundo. No se pueden resolver los problemas del presente y delinear el futuro con los mantras del pasado aunque mantengamos vivos sus valores. 

El resultado de ayer es también una advertencia a la sociedad en su conjunto sobre el peligro de retroceder a la versión más dura de un modelo económico que fue trágico para las mayorías.  

La única manera de enfrentar al neoliberalismo es con un cambio de paradigma. No se puede enfrentarlos haciendo más o menos lo mismo que ellos. Debemos salir del modelo de “mal desarrollo” y promover un Pacto social, ecológico, económico e intercultural. Hay que avanzar hacia una democracia participativa donde todas las voces sean valorizadas.

Cumplir con lo que prometemos

Las nuevas agendas y energías vienen de fuera del sistema. Así lo mostramos desde el feminismo empujando en los últimos treinta años muchos de los cambios más importantes que hicieron reconectar al sistema político con extendidas demandas sociales construidas desde abajo y en la calles. Es paradójico, pero nos alegra, haber escuchado en estas elecciones  a muchas candidatas que antes se oponían a nuestros proyectos y consignas autoproclamándose feministas o defensoras de nuestros derechos. Esperamos que asuman las agendas aun pendientes en materia de cuidados, equiparación salarial y de licencias, sistema previsional e impositivo, donde aun queda tela por cortar.

Este año desde la sociedad civil estamos sumamente movilizados/as exigiendo a los medios de comunicación y a lxs candidatxs por un compromiso ambiental. Para que el 25% por ciento de las preguntas en los debates en las entrevistas periodísticas giren en torno a los graves problemas socioambientales que nos aquejan y para que las fuerzas políticas asuman las demandas de sancionar la ley de humedales, dejar de subsidiar la megaminería y el fracking, prohibir el uso de agrotóxicos y promover la soberanía alimentaria, avanzar seriamente a una transición energética y dejar de vender tierras urbanas verdes y públicas para la especulación inmobiliaria. No hay justicia social sin justicia ecológica, étnica y de género. Esta será nuestra campaña ciudadana de acá a noviembre. Hay dos meses para construir un nuevo horizonte.

 

El uso de argot inclusivo es una decisión del autor.


* Doctora de Derecho y Profesora de Principios de Derecho Constitucional y Derechos Humanos UBA. Presidenta de la Asociación Ciudadana por los Derechos Humanos. Integrante de la Red de Defensoras del Ambiente y el Buen Vivir.