20 sep 2020
OPINIóN |Educación
miércoles 16 septiembre, 2020

Brecha digital: una enseñanza para niños y niñas en tiempos de pandemia

La falta de computadoras y conectividad que tienen muchos alumnos y alumnas en la Ciudad de Buenos Aires, hace que la brecha digital siga ensanchándose.

Impostergable. Hay que superar errores de vieja data que impiden mejorar la calidad de vida de los sectores más vulnerables. Foto: cedoc

Una de las preocupaciones centrales en el ámbito de la educación que ha traído aparejado el aislamiento social, es la exclusión de miles de niños y niñas que han quedado afuera del proceso de enseñanza - aprendizaje por no contar con las herramientas necesarias para acceder a la educación virtual. La falta de computadoras y conectividad que tienen muchos alumnos y alumnas en la Ciudad de Buenos Aires, hace que la brecha digital siga ensanchándose. Y sin dudas los principales perjudicados, por la desidia del Gobierno porteño, son quienes viven en los barrios más vulnerables.

La primera conclusión sobre la problemática de pibas y pibes que perdieron el vínculo con la escuela hace seis meses, es que no están adquiriendo los conocimientos del currículum establecido para los grados del primario o los años del secundario que les correspondan, pero ello no significa que no están aprendiendo nada. Sí que están aprendiendo, el problema es qué se les está enseñando, y con claridad podemos decir que, en principio, no son cosas que puedan gratificarnos y el responsable primario es el propio Estado.

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Hoy en día, en el contexto de la pandemia, podemos decir que aún sin asistir a la escuela, el sistema educativo está definiendo un currículum oculto, (refiere a los saberes, valores, prácticas que los y las estudiantes adquieren en las escuelas sin que estén definidos en los planes oficiales), en el que claramente están los incluidos/as y los excluidos/as. Lo que está enseñando el Ministerio de Educación de la Ciudad a los niños y niñas que no han podido conectarse, es que en una situación de crisis la salvación es individual, y hasta podría rozar la suerte dependiendo del contexto familiar. Si cuentan con los recursos, sus hijos/as pueden mantener el goce del derecho a la educación en pandemia, dentro de las posibilidades que brinda el sistema virtual, sea cual sea el resultado, es una alternativa válida para sostener la enseñanza.

Pero, si se ha tenido la mala suerte de nacer en una familia con recursos escasos, se vuelve muchas veces imprescindible y hasta imposible buscar alternativas para no perder el vínculo escolar, siempre a costa de cómo pueda rebuscársela cada uno/a, debido al desinterés del Estado de buscar una solución inmediata. O, lastimosamente, a partir de la propuesta del protocolo para abrir espacios digitales en las escuelas, con el que insiste la Ministra Acuña, podrán aprender que el costo de sostener su derecho a la educación pasa por arriesgar a su familia y a ellos mismos a situaciones de riesgo sanitario en el transporte público o la escuela, cuando otros no deben hacerlo.  En cualquier caso, están aprendiendo que la vida se juega en el plano individual. Que no se puede confiar en el estado y la sociedad, que no hay pacto social que le asegure una existencia en la que los derechos son inalienables. Podríamos decir, que para ellos no hay seguridad jurídica porque el Gobierno porteño ni siquiera acata los fallos judiciales en favor del derecho a la educación.

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Sin ir más lejos, hemos presentados iniciativas para saldar la brecha digital para que todos los alumnos y alumnas puedan acceder a la educación virtual, pero por falta de vocación política los proyectos son encajonados por el oficialismo porteño. Con nuestras iniciativas, hemos demostrado que es posible disponer de partidas no utilizadas o no esenciales en este contexto, pero la actitud del gobierno que comanda Horacio Rodríguez Larreta prefiere sostener gastos superfluos que no mejoran la calidad de vida de los porteños y porteñas y que no soluciona la profunda brecha digital que existe en la Ciudad. Parte de esta realidad es el resultado de una actitud sistemática del macrismo de desarticular y desfinanciar las políticas de inclusión digital. Si revisamos el presupuesto destinado al Plan Sarmiento, se puede vislumbrar que el monto asignado en 2020, en términos reales, tuvo una caída del 70% en relación con el presupuesto de 2017. 

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Afortunadamente, tenemos un Gobierno nacional presente que comprende y atiende las circunstancias y acudió a cubrir la imperiosa necesidad de entregar computadoras y conectividad para poder revincular a  6500 estudiantes de la ciudad con la escuela. Frente a esto, podemos decir que un Estado que garantice el acceso a la educación virtual de manera universal, educa en los valores indispensables que requiere una sociedad que se pretende justa, abierta e integradora. Un Estado nacional que no desatiende a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad y sobre todas las cosas, que impulsa que toda la sociedad tenga la posibilidad de acceder a las herramientas necesarias para su crecimiento en igualdad de condiciones y sin vulnerar derechos. De esa manera, niños y niños incorporan el valor de la solidaridad, y de una sociedad igualitaria. Esa es la mejor enseñanza que se puede obtener en un contexto  difícil en el que pareciera que nada positivo podríamos rescatar de esta experiencia. Solo una mirada igualitaria puede ser la mejor herramienta para construir una sociedad en la que todos tengamos un lugar.

 

* Diputado de la Ciudad de Buenos Aires por el Frente de Todos e integrante de la comisión de Educación.


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