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PERIODISMOPURO / Entrevistado por Jorge Fontevecchia
sábado 6 junio, 2020

Edmund Phelps: "Con una política monetaria razonablemente inteligente, no hay expectativas de una inflación masiva"

El Premio Nobel de Economía 2006 analizó el impacto económica que tendrá la pandemia en el mundo. La nota completa se emite esta noche a las 23 por Net Tv.

Jorge fontevecchia entrevista profesor Edmund Phelps Foto: Pablo Cuarterolo
sábado 6 junio, 2020

Entrevistado por el CEO de Perfil Network, Jorge Fontevecchia, en una nueva edición del ciclo Periodismo Puro, el Premio Nobel de Economía 2006, Edmund Phelps, analizó el impacto económica que tendrá la pandemia del coronavirus en el mundo. La nota completa se emite este sábado a las 23 por Net Tv.

El profesor, autor de trabajos junto a Milton Friedman, hizo referencia a la situación que se vive especialmente en Estados Unidos, uno de los países más golpeados por el COVID-19. "Es preocupante la lenta respuesta del gobierno ante la crisis. El porcentaje de muertes atribuible al virus como en relación con el conjunto de la población es mucho peor en los EE. UU que en Alemania, que actuó de manera rápida e inteligente. Por otro lado, los Estados Unidos, por una razón u otra, no sufrieron tanto como España e Italia", dijo.

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"El gobierno se verá obligado en algún momento a poner fin a la cuarentena e incluso al distanciamiento", agregó Phelps sobre el futuro inmediato en Estados Unidos y el mundo, sobre el que analizó que "con una política monetaria razonablemente inteligente, no hay expectativas de que la situación actual se continúe con una inflación masiva".

—¿La actual puede ser la peor recesión de la historia, incluso peor que la de 1929?

—Nadie puede saber la respuesta a esa pregunta: eso es algo que deseo enfatizar. Existe gran incertidumbre respecto a qué hará el virus. Hasta que descubramos cómo se comporta el virus, no sabemos qué esperar. Supongo que la recesión será tan profunda como la de 1929. Pero también es real que en la década de 1930 el gobierno no estaba muy bien preparado para decidir qué hacer. Actualmente, en los 2000, contamos con muchas medidas que se pueden tomar para tratar de apoyar el empleo, evitar su caída e intentar impulsarlo. Añadiría que vamos a tierras desconocidas porque esta crisis es esencialmente un shock de oferta, no un shock de demanda. Y, en términos generales, se beneficiará con medidas que no habrían sido apropiadas en el caso de un shock de demanda.

—En el colapso de 1929 los gobiernos tardaron en reaccionar. Aquí hubo una rápida respuesta, a través de paquetes de estímulo fiscal y monetario. ¿La velocidad de respuesta diferente podría atemperar los efectos de la situación y hacer que sean menores que entonces?

—Es preocupante la lenta respuesta del gobierno de los Estados Unidos ante la crisis. El porcentaje de muertes atribuible al virus como en relación con el conjunto de la población es mucho peor en los EE. UU que en Alemania, que actuó de manera rápida e inteligente. Por otro lado, los Estados Unidos, por una razón u otra, no sufrieron tanto como España e Italia. En los Estados Unidos estamos en una situación difícil, con un enorme desempleo y poco consenso sobre qué política debería seguir.

—La respuesta a la última crisis global fue bajar agresivamente las tasas de interés. Esto hizo subir los precios de los activos, y muchos creen que creó burbujas y riesgos sistémicos. ¿Cuánto de esta crisis se debe a una política monetaria excesivamente flexible?

—No creo que las acciones de los los Estados Unidos y otros lugares hayan contribuido a la crisis. La pregunta que cabe es si las acciones del Banco Central han estado ayudando mucho a mantener la economía en pie y evitaron un mayor declive económico. La mayoría de los observadores cree que el Banco Central ha tomado acciones extraordinarias de enorme tamaño. Las acciones tomadas por la Reserva Federal tuvieron el efecto de suspender los premios de acciones, que tenían un nivel tan alto que nadie lo hubiera esperado. Ese es un indicador de la magnitud de las acciones del Banco Central.

—La última crisis global fue la de 2008/2009. ¿En qué se diferencia y en qué se parece con esta del coronavirus?

—La crisis financiera mundial, como todos saben, sucedió a través de un shock del sistema financiero, que produjo un colapso de los precios de los activos y llevó a un gran incumplimiento de los contratos, una gran cantidad de despidos y un fuerte aumento del desempleo. Fue un ejemplo clásico de un shock de demanda contractivo. En cambio, el shock del coronavirus es muy diferente. Los trabajadores ya no pueden trabajar en un mismo espacio sin contagiarse. Tuvieron que ser retirados de la escena y la producción sufrió disminuciones. Esto fue radicalmente diferente de la crisis financiera mundial previa.

—¿En qué momento los costos económicos y sociales de cerrar todo serán exponencialmente más grandes e inmanejables que el contagio de coronavirus?

—La cuarentena y el distanciamiento son muy deprimentes y emocionalmente costosos para quienes los estamos viviendo en los Estados Unidos. El gobierno se verá obligado en algún momento a poner fin a la cuarentena e incluso al distanciamiento. Todavía estamos en una situación peligrosa con respecto a la magnitud del virus y la probabilidad de que regrese una vez que vuelva el frío. Todo esto es territorio nuevo. Tenemos que ver qué sucede durante el verano y el otoño.

—Antes de la crisis, el mundo estaba inundado de liquidez. Algunos consideran que fue la causa de la creación de distintas burbujas de activos. ¿Adónde fue esa liquidez?

—Es una pregunta interesante. La respuesta rápida es que la liquidez se expandió hasta que dejó de ser excesiva. La liquidez creó el aumento de los precios de las acciones en el mercado de valores. Ahora no podemos decir que hay un excedente de liquidez. En términos reales, la liquidez volvió al estadio. Si no hubiera sido por esa liquidez, los precios de las acciones serían entre un 20% y un 30% más bajos que hoy.

—¿La emisión que los bancos centrales de todo el mundo están haciendo podría generar un regreso de la inflación?

—Otra vez, en este tema nos enfrentamos a lo desconocido. Seguramente, la respuesta sea sí, especialmente si las autoridades no hacen nada al respecto una vez que generaron esa liquidez. Seguramente no lleguemos a ese escenario. A medida que la economía del mundo se recupere, lloverá la liquidez sobre los bancos centrales. Y ya no será necesario tanto. Con las ganancias en aumento, no será necesario apuntalar los precios de las acciones a niveles artificiales. Con una política monetaria razonablemente inteligente, no hay expectativas de que la situación actual se continúe con una inflación masiva. Sé que otras personas inteligentes en el mundo financiero piensan lo contrario.

ED CP


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