sábado 28 de mayo de 2022
PERIODISMO PURO opinión

El 66% de Larreta

06-05-2022 23:55

Los 132 diputados que unidos alrededor de la oposición forzaron al Frente de Todos a tratar la ley de boleta electoral única de papel para las próximas  elecciones, pueden ser la primera señal del comienzo de un cambio de ciclo político develando uno de los posibles fines de aquel asado en la casa del ex gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, en el que hace un mes se reunieron los gobernadores de Córdoba, Juan Schiaretti, de Jujuy, Gerardo Morales, el ex gobernador de Chaco Ángel Rozas, el ex presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, el actual intendente de la ciudad de Rosario, Pablo Javkin, y los diputados Graciela Camaño, Florencio Randazzo y Rogelio Frigerio.

Si a Juntos por el Cambio se sumaran el peronismo  cordobés, el socialismo santafesino, el peronismo bonaerense que no está en el Frente de Todos, simbolizado por Randazo, más partidos provinciales independientes, no se alcanzaría los dos tercios del total de diputados (170 sobre un total de 257) con los que se podría imponer el tratamiento sobre tablas de cualquier ley, sin necesidad de que sea tratada previamente en comisiones, pero se estaría en camino.

Es lo que comenzó a suceder al imponer el tratamiento de la boleta única a la oposición, sumando a los 115 diputados propios de Juntos por el Cambio, los ocho diputados del Interbloque Federal, que incluye a lavagnistas, peronistas no K y socialistas, más dos diputados de José Luis Espert y otros dos de Javier Milei, a los que se agregaron de los partidos provinciales Juntos Somos Río Negro, el Movimiento Popular Neuquino y el Frente de la Concordia Misionero agrupados en el bloque Provincias Unidas. Hubieran sido 133, pero faltó por viaje al exterior el diputado de Juntos por el Cambio de San Luis Claudio Poggi.

Al igual que en Alemania el mapa político se dividiría en cinco con un acuerdo de tres

Que la votación tenía un valor simbólico trascendiendo a la boleta única de papel lo demuestra el voto negativo de la vicejefa del bloque del Frente de Todos Cecilia Moreau, del Frente Renovador de Sergio Massa, quien en el 2016 ya había votado a favor de la boleta única por entonces no aprobada. La pulseada no era por el tratamiento de esa ley, sino por una demostración de fuerza donde la oposición pudiera exponer su nueva mayoría. 

El Frente de Izquierda habitualmente vota junto al Frente de Todos o se abstiene funcionalmente. En el caso de la boleta única de papel tres de los cuatro integrantes del bloque, del FIT –Nicolás del Caño, Myriam Bregman y Alejandro Vilca– se abstuvieron a pesar de estar de acuerdo: otra demostración que se trataba de una pugna que trascendía a la propia votación. La única alternativa para alcanzar los dos tercios del total de los legisladores a los que aspira Horacio Rodríguez Larreta para gobernar en el caso de ser electo en octubre del año próximo, será dividiendo parte del Frente de Todos. Y aquí nuevamente comienza a develarse el móvil del asado en la casa de Juan Manuel Urtubey: cooptar peronistas desconformes con la posición dominante de La Cámpora dentro del Frente de Todos, pero que por una cuestión cultural, estética y hasta de imagen no podrían unirse a una coalición que tenga a Mauricio Macri como referente y/o las ideas que él representa, pero sí podrían unirse a un nueva coalición que no tenga componentes conservadores ni elitistas y desde fuera de Juntos por el Cambio se logren esos dos tercios.

Sería muy difícil para un peronista de toda la vida como Juan Schiaretti, independientemente de la amistad personal que tiene con Macri, integrar su Unión por Córdoba directamente a Juntos por el Cambio, como le propusieron públicamente Facundo Manes y Gerardo Morales recientemente. Pero con una nueva versión de la tercera vía, como ya lo hizo José Manuel de la Sota con el Frente Renovador cuando Sergio Massa era anti-K en 2015, sería perfectamente posible y sin costos políticos-ideológicos indigeribles.

Posterior a un eventual triunfo de Juntos por el Cambio, podría formarse una coalición no ya electoral, sino de gobierno donde hasta se pudiera pensar en Juan Schiaretti como jefe de Gabinete, Florencio Randazo como ministro y Gerardo Morales como súper ministro del Interior. El sueño del alcalde porteño se completaría con Facundo Manes como vicepresidente ejecutivo, integrando la fórmula presidencial, pero con un acuerdo institucional con el radicalismo de distribución del gabinete, otorgándole a Facundo Manes el control de cuatro ministerios: Salud Pública, Educación, Desarrollo Social, más Ciencia, Tecnología e Innovación, haciendo de la vicepresidencia una vicepresidencia ejecutiva y no ya limitada a la presidencia del Senado. 

Sarmiento fue más importante en la historia por su revolución de la educación pública en el siglo XIX que por haber sido presidente y Facundo Manes tendría más posibilidades de pasar a la historia siendo quien revolucione el desarrollo del capital humano de la población en el siglo XXI que siendo un presidente más.

Ayer hablé con Juan Manuel Urtubey en Radio PERFIL y sin muchas vuelta pronosticó un mapa electoral de “cinco vías”: Frente de Todos, Juntos por el Cambio, la Tercera vía del asado en su casa, Milei y el Frente de Izquierda. Con ninguna de las cinco pasando el 30%: “un escenario como el de 2003” dijo Urtubey, recordando cuando Carlos Menem, Néstor Kirchner, Ricardo López Murphy,  Adolfo Rodríguez Saá y Elisa Carrió obtuvieron entre el 14 y 25 por ciento.

Para Urtubey la medicina que cura la polarización es la fragmentación. Como con las vacunas que utilizan el mismo virus desactivado, a la división extrema se la curaría con más división donde fuera más fácil poner de acuerdo a tres sobre cinco (Juntos por el Cambio, la Tercera vía y Libertarios) que a dos sobre dos.