Chantal “Tati” Leclercq, residente del Hospital Bernardino Rivadavia, quedó apuntada en la causa por el fallecimiento de Alejandro Zalazar, el anestesista que fue encontrado muerto en su departamento con una vía conectada a su pie y ampollas de propofol y fentanilo. La Justicia cree que manipuló el celular de la víctima, mientras se analiza su nexo con el caso de robo de fármacos del Hospital Italiano, donde hay dos médicos acusados, entre ellos su amiga, Delfina Lanusse.
Zalazar, anestesiólogo de guardia del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, fue hallado sin vida por en su departamento del barrio porteño de Palermo, el 20 de febrero pasado, por su hermana, Julieta. En el lugar, la Policía secuestró medicamentos anestésicos -que luego se determinó que pertenecían al Italiano- y una bomba de infusión, equipo utilizado para administrar drogas intravenosas. La noticia de su deceso destapó una presunta trama sobre el robo y consumo recreativo de estas sustancias en eventos calndestinos, denominados "Propofest".
Aunque el faltante de fármacos se tramita en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°48 y la muerte dudosa del profesional de la salud, en el Juzgado Nº60, se estima que los casos están conectados por las relaciones personales entre los implicados. El vínculo de "Tati" con "Fini" Lanusse se remonta a su época de estudio en la Universidad Austral y en la participación de espacios laborales, mientras que su amistad con Zalazar inició al realizar juntos la residencia en el Rivadavia.
Este miércoles, se llevaron a cabo dos allanamientos a domicilios vinculados a ella. La Policía de la Ciudad de Buenos Aires requisó un departamento situado sobre la avenida Santa Fe, mientras que un doble comando conformado por miembros de la fuerza porteña y de la DDI de Tigre realizó un operativo en su casa del country Santa Bárbara, ubicado en la localidad bonaerense de Troncos del Talar.
Los agentes secuestraron un celular y una tablet, que serán analizados por peritos de la DATIP (Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal). La joven colaboró con el allanamiento y, según se conoció, no se encontraron medicamentos de uso hospitalario en la vivienda.

Los procedimientos fueron ordenados por el juez Santiago Bignone en el marco del expediente por la muerte dudosa del anestesista, que falleció por "congestión, edema pulmonar y edema meningoencefálico", según arrojó la autopsia. Sin embargo, aún resta saber los resultados de los estudios complementarios para establecer si se debió a una posible sobredosis.
Por el momento, Leclercq no fue imputada formalmente en la causa. Pero los investigadores la identificaron como una de las últimas personas en hablar con Zalazar y sostienen que habría alterado pruebas al haber estado en el departamento de la víctima momentos después de su muerte.
Las pruebas que complican a "Tati" Leclercq
Fuentes del caso señalaron que el 19 de febrero, poco antes de la muerte de Zalazar, la víctima mantuvo un llamado telefónico con su amiga pasadas las 22. Varias horas más tarde, Julieta Zalazar encontró a su hermano sin vida en su departamento, hasta donde se dirigió preocupada porque no podía comunicarse con él y porque tampoco había asistido a la Fundación Favaloro, donde lo esperaban para que interviniera en una operación.
En su declaración ante la Justicia, la mujer contó que cuando llegó al hall del edificio se cruzó con Chantal Leclercq. "Además, entró al departamento y en un momento dado, manipuló el teléfono celular de Alejandro antes de que fuera secuestrado por la Policía", destacó. Tras esta revelación, las autoridades buscan conocer si borró o no mensajes, fotos o alguna prueba del dispositivo.

Por otro lado, las cámaras de seguridad del edificio registraron que la residente habría entrado y salido el mismo el día de la muerte del anestesista, y luego se le sumó Lanusse y otras dos personas que aún no fueron individualizadas. Sobre "FIni", se indicó que al dejar el lugar se habría retirado con un elemento "compatible con una tablet con funda negra", que al ingresar supuestamente no llevaba con ella.
Robo de fármacos y las "propo-fest"
La joven médica quedó implicada en la investigación cuando fue mencionada por un superior en el Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia en la denuncia que realizó la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (Aaarba) ante el Juzgado Nº48 por la causa sobre el robo de fármacos en el Hospital Italiano, donde están imputados Hernán Boveri y Lanusse.
La asociación porteña de anestesiólogos incluyó en su ampliación de denuncia el testimonio de Leclercq, en el que reveló que conocía a Alejandro Zalazar y una vez habían consumido propofol de forma recreativa robada de un hospital. Además, dijo haber consumido otros medicamentos, como ketamina y midazolam, siempre fuera del ámbito laboral.
También señaló que había consumido sustancias con Delfina pero, según su relato, nunca habían coincidido los tres en un mismo encuentro, similares a los que la Justicia investiga como "viajes controlados" en reuniones de tipo clandestino. En tanto, aseguró que ya no tomaba drogas habituales de quirófano desde septiembre de 2025.
FP