"Hay mensajes que la Fiscalía necesita extraer para construir una imagen mala mía". Con esa frase, el neurocirujano Leopoldo Luque adelantó la semana pasada que volvería a ampliar su indagatoria en el juicio por la muerte de Diego Maradona para poner en contexto una serie de audios. Este jueves, se espera que el exmédico de cabecera del exfutbolista declare por novena vez ante el tribunal, junto a tres testigos.
“Mi idea es hacer una serie de aclaraciones porque se me nombró bastante con respecto a algunas decisiones, como la del médico clínico, y yo voy a demostrar que no tuve ningún contacto en ese sentido", había manifestado Luque, uno de los siete profesionales de la salud imputados por homicidio simple con dolo eventual, luego de que se exhibieran mensajes acerca de la internación domiciliaria del ídolo futbolístico en el country San Andrés del partido de Tigre.
El neurocirujano, que impulsó y controló la operación por un hematoma subdural que Diego tenía en la cabeza, advirtió que tras la externación hubo diferentes aspectos que no dependían de él. "Mi nombre aparece reiteradamente en muchas situaciones donde no aparezco ni de cerca, así que voy a aclararlas”, aseguró.
“Yo no manejaba a los enfermeros, eso está clarísimo. El día de la muerte, llamé al 911 porque me pidieron los enfermeros, yo estaba operando y estaba en shock", puntualizó Luque. En esa línea, insistió: "No sabía que tenía algo malo, ni siquiera sabía que estaba descompensado".
A lo largo del debate oral por la muerte del exjugador que se desarrolla en los Tribunales de San Isidro -el segundo tras la anulación del primer juicio por el "escándalo del documental" de la exjueza Julieta Makintach- se reprodujeron diferentes audios, y en varios de ellos se escucha a Luque tomando decisiones sobre la salud de Maradona y criticarlo duramente a él y a sus hijas.

El médico consideró que esas conversaciones estuvieron sacadas de contexto y cuestionó la forma en que algunos de estos audios fueron incorporados al proceso: “Mi teléfono está peritado de punta a punta y hay mensajes que sé que la fiscalía necesita extraer para construir una imagen mala mía, pero hay audios que yo mando en bronca".
"Somos humanos, esos momentos existen, y entiendo que si selecciono esos momentos para el debate podría generar una situación que no es real", concluyó al explicar por qué volvió a tomar la palabra ante los jueces Alberto Ortolani, Alberto Gaig y Pablo Rolón.
Los otros testigos de la jornada
Fuentes judiciales informaron que los otros testigos citados por los fiscales adjuntos de San Isidro, Cosme Iribarren y Patricio Ferrari, son Juan Carlos Soto y Sergio Zoppi, dos vigilantes que estaban en la garita de la entrada del barrio cerrado de la localidad bonaerense de Benavídez (Tigre), donde el entonces entrenador de Gimnasia de La Plata llevaba adelante su recuperación.
El tercero será Maximiliano Trimarchi, un ex asistente y allegado al abogado Matías Morla, amigo y apoderado de Maradona, que asistió a esa vivienda el 25 de noviembre de 2020, día de la muerte de Diego. La convocatoria a estos testigos apunta a conocer más acerca de la cotidianidad del Diez y quienes los acompañaban en ese entorno, durante las últimas semanas de su vida.

En ese contexto, la semana pasada declaró Romina Milagros Rodríguez, conocida como “Monona”, una empleada doméstica que trabajó para Maradona desde antes de la pandemia hasta su fallecimiento y que también se convirtió en su cocinera. Durante el juicio, fue cuestionada por la comida que le preparaba, con altas calorías y sin seguir una dieta para una persona con sus problemas de salud.
Su testimonio llamó la atención de varios de los presentes porque, a pesar de que en los últimos años brindó algunas entrevistas, en el debate adujo falta de memoria y a la mayoría de las preguntas contestó "No sé" o "No me acuerdo". Los magistrados la advirtieron y le dijeron que estaba obligada a decir la verdad y no ocultar información.
Además de Luque, entre los imputados se hallan la psiquiatra Agustina Cosachov; el médico clínico Pedro Di Spagna; el enfermero Ricardo Almirón; el coordinador del equipo de enfermería, Mariano Perroni; y la jefa de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, Nancy Forlini. Casi todos ellos declararon ante el tribunal en este nuevo proceso.
En tanto, la enfermera Dahiana Gisela Madrid, conocida como la octava acusada, afrontará un juicio por jurados populares que continúa demorado por un planteo de recusación contra la jueza María Coelho.
FP/MSS