lunes 06 de febrero de 2023
POLICIA Juicio contra los rugbiers

La dolorosa declaración de la madre de Fernando Báez Sosa: "¿Con qué derecho le arrebataron la vida a mi hijo?"

Los relatos de Graciela y Silvino, los padres del joven asesinado, en la primera jornada del juicio conmovieron a varios en la sala, entre ellos, los guardias del Servicio Penitenciario que custodiaban a los imputados.

02-01-2023 19:59

Este lunes 2 de enero comenzó el juicio contra los ocho rugbiers acusados de matar a Fernando Báez Sosa el 18 de enero de 2020 a la salida de un boliche de Villa Gesell. En ese marco, María Graciela Báez Sosa Osorio, la madre del joven asesinado, declaró en la primera audiencia que se lleva a cabo en los tribunales de Dolores.

Graciela, mamá de Fernando, comenzó a declarar como la primera testigo del juicio ante el Tribunal Oral en lo Criminal 1 (TOC) 1 de Dolores. “Ese día el mundo se detuvo para mí, no soy la misma de antes, y mi hijo era un chico feliz, no tenía enemigos y siempre predispuesto a ayudar a la gente”, expresó entre lágrimas.

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"Éramos siempre los tres juntos, inseparables. Éramos una familia feliz, humilde, que tratamos de inculcar los mejores valores a nuestro hijo. Era un chico muy sacrificado, desde chiquito", recordó conmovida Graciela sobre los exámenes que había rendido su hijo para empezar la carrera de abogacía.

En medio de llantos, continuó declarando: "No comprendo, y nunca aceptaré, cómo chicos de la edad de Fer le hayan hecho esto. Lo atacaron por la espalda, lo tiraron por el piso, le reventaron la cabeza...ese cuerpito que yo lo tuve nueves meses en mi panza". A raíz de la emoción de la mujer, Claudia Castro, presidenta del TOC 1 de Dolores, le preguntó en dos ocasiones a Graciela si se sentía bien y si necesitaba un receso para proseguir.

Comienzo del juicio caso Báez Sosa 20230102
Graciela Sosa, mamá de Fernando, ingresa a los tribunales de Dolores.

“No tuvieron piedad, era un ser humano, me duele tanto lo que le hicieron, le llamaban "negro". Era mi príncipe. Lo educamos tanto y que de un día al otro aparezcan en su camino. Cómo puede un ser humano discriminar de esa manera. Me quedé sin nada”, aseguró al hacer mención de los adjetivos con los que los acusados habrían descrito a su hijo mientras lo golpeaban.

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“Cuando entre en la morgue vi el cuerpo de Fer y estaba todo destrozado, su cabeza destrozada, quise abrazarlo. No puedo creerlo hasta hoy y yo lo sigo esperando”, manifestó. Y preguntó delante de los imputados: "¿Con qué derecho le arrebataron la vida?".

Continuando con su relato, la mujer expresó que después del asesinato de su hijo "no tengo nada, no tengo razón para vivir". Y agregó "¿Saben lo doloroso que es ir al cementerio, tocar la foto de él y no tener respuesta? Somos huérfanos para siempre. Quiero un poco de paz".

Asimismo, manifestó que extraña "muchísimo a Fernando". "Van a hacer tres años, para mí es como que el tiempo se detuvo. A veces pienso que es una pesadilla. Pero no es así: Fernando está muerto. Se fue para siempre de nuestra vida. Mi chiquito hermoso, tan bueno. Que me dio tanta felicidad. Yo ya soy una mujer acabada, sin vida, sin ganas de vivir. No sé de dónde saco la fuerza, pero sigo adelante. Extraño tanto ese abrazo, que el día de la madre yo no pueda escuchar 'feliz día mami'", expresó.

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Sumado a esto, la mujer describió a su hijo como "un chico feliz, humilde, tímido" y con "muchísimos amigos". Además, contó que junto a Silvino, el padre de Fernando, decidieron apoyar al joven cuando decidió "estudiar la carrera de abogacía". En ese sentido, explicó que "hice todo lo posible para que nunca le faltara nada. Y sobre todo le di mucho amor. Mucho amor le di a Fernando".

Al concluir su declaración, Graciela manifestó: “Quiero justicia por mi hijo. Fernando está encerrado en un ataúd y no lo voy a recuperar nunca, quiero tener un poco de paz en mi corazón. Si tienen hijos cierren los ojos y pónganse en mi lugar".

Los testimonios de los padres de Fernando conmovieron a varios de los presentes en la sala. Entre ellos, quienes comenzaron a llorar fueron los guardias del Servicio Penitenciario que custodiaban a los imputados y escuchaban las declaraciones desde la puerta del recinto.

MB CP