POLICIA
ocho detenidos

Narcoavioneta: una pista clandestina, la DEA y la sombra del imperio de Marset

Un operativo coordinado entre la Procunar, la Policía Federal y agencias internacionales terminó con el secuestro de 442 kilos de cocaína que llegaron en una avioneta boliviana a un campo del norte santafesino. La investigación se extendió durante 45 días y reveló una estructura con pilotos ligados al narcotráfico regional, comunicaciones satelitales, logística rural y conexiones con el entramado criminal del uruguayo Sebastián Marset. El caso fue presentado ayer en la Casa Rosada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva.

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MÁXIMA PUREZA. El Cessna 210 aterrizó en una pista clandestina de la localidad santafesina de Vera con 442 kilos de cocaína. | PFA

La avioneta aterrizó en medio del monte santafesino después de varios días de lluvias y demoras. En la improvisada pista clandestina, ubicada en cercanías de la localidad de Vera, ya esperaban hombres de la Policía Federal ocultos entre la vegetación, grupos tácticos desplegados desde hacía semanas y personal técnico que monitoreaba la maniobra con drones y cámaras satelitales. Cuando el avión tocó tierra, los agentes avanzaron y bloquearon la salida con explosivos para impedir el despegue.

El operativo terminó con ocho detenidos, entre ellos dos ciudadanos bolivianos señalados como piloto y copiloto de la aeronave, y el secuestro de 442 kilos de cocaína distribuidos en ladrillos. Pero detrás de ese procedimiento apareció algo más grande: la confirmación de que el norte santafesino sigue siendo una de las puertas de ingreso de cocaína proveniente de Bolivia y un territorio estratégico para organizaciones narco vinculadas al uruguayo Sebastián Marset (ver aparte).

La escena fue presentada este viernes en conferencia de prensa en la Casa Rosada. Allí, la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, habló de un “golpe histórico” y destacó que era “la primera vez en la historia argentina” que se interceptaba una avioneta tipo Cessna 210 en plena pista clandestina.

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“La investigación fue desarrollada durante 45 días”, explicó la funcionaria, que atribuyó el inicio del expediente a información aportada por la DEA. Según detalló, la pesquisa comenzó a partir de la escucha de un teléfono argentino vinculado a vuelos clandestinos procedentes de Bolivia. Ese número, afirmó, mantenía conexiones con José Pedro Rojas Velasco, alias “Pepa”, un piloto boliviano ligado a la organización de Marset y asesinado el 26 de abril pasado en Santa Cruz de la Sierra.

Monteoliva aseguró que durante semanas participaron efectivos del GEOF y del Grupo G1 que permanecieron ocultos “en una zona inhóspita, sin conexión y sin señal satelital”, mientras brigadas operativas seguían los movimientos de la organización. “Esto hace de este procedimiento un hito histórico”, sostuvo.

La referencia a Rojas Velasco no fue menor. El piloto boliviano, conocido en el ambiente del rally y señalado por organismos de seguridad de su país como un operador importante del esquema de Marset, había sido asesinado a tiros días antes de concretar el envío de la droga hacia la Argentina. Su muerte, según pudo reconstruirse en la investigación, retrasó el traslado del cargamento.

Los investigadores argentinos sospechan que el operativo descubierto en Vera no era aislado. Las escuchas telefónicas incorporadas al expediente indican que la estructura podía concretar entre dos y tres vuelos mensuales desde Bolivia hacia campos del norte santafesino acondicionados para aterrizajes clandestinos.

En la causa intervienen la Procunar, a cargo de Diego Iglesias, el fiscal federal Matías Scilabra y el juez federal de garantías Carlos Vera Barros. La investigación avanzó sobre una compleja red logística que utilizaba caminos rurales, campos alquilados, vehículos de apoyo y comunicaciones satelitales de Starlink para operar en zonas sin cobertura telefónica.

Según se desprende del expediente, los sospechosos monitoreaban el estado de los caminos y evaluaban permanentemente si las lluvias permitían el aterrizaje de las aeronaves. En conversaciones interceptadas hablaban de “la pista”, de “el grandote” —en aparente referencia a un camión de carga— y de “el patrón”, identificado por los investigadores como Rojas Velasco, según reveló el diario La Nación.

El operativo realizado en Vera también volvió a poner el foco sobre una estructura criminal que ya había sido detectada en investigaciones anteriores. La Procunar vincula esta maniobra con la organización encabezada por Brian Bilbao, un narco santafesino detenido en 2024 que utilizaba pistas clandestinas y avionetas para ingresar cocaína desde Bolivia.

Según la hipótesis judicial, tras la caída de Bilbao, parte de esa estructura continuó activa bajo la coordinación de operadores ligados a Marset. La región comprendida entre Oliveros, Carrizales y el cordón portuario del Paraná aparece desde hace tiempo bajo sospecha por posibles maniobras de exportación de cocaína hacia Europa mediante buques de carga.

En ese esquema aparece también el nombre de Pablo Javier Raynaud, señalado como otro de los engranajes logísticos del entramado narco y detenido el año pasado en el barrio porteño de Núñez después de permanecer prófugo durante meses.

El Gobierno buscó darle al caso una fuerte centralidad política. En la conferencia de prensa participaron también el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo, en una puesta en escena que intentó mostrar coordinación entre distintas áreas de gestión, exhibir resultados en materia de seguridad y desviar el foco de la crisis interna que vive el Gobierno con el escándalo de la investigación judicial contra el ex portavoz.

De hecho, Monteoliva cerró con un mensaje alineado con la política exterior y de seguridad del oficialismo. “Somos el país de la región que más difícil le está poniendo la situación a las organizaciones criminales y al terrorismo”, afirmó, al mencionar reuniones recientes con Homeland Security y el Departamento de Estado norteamericano.

De futbolista a narco más buscado

Sebastián Marset pasó de ser un futbolista amateur uruguayo a convertirse en uno de los narcotraficantes más buscados de Sudamérica. Durante años construyó una red criminal con base en Bolivia, Paraguay y Uruguay, dedicada al tráfico de cocaína hacia Europa y otros mercados internacionales, utilizando empresas de fachada, pistas clandestinas y estructuras de lavado de dinero.

Su nombre comenzó a resonar con fuerza en 2022, cuando logró escapar de Dubai tras obtener un pasaporte uruguayo mientras estaba detenido por documentación falsa. Desde entonces, agencias internacionales como la DEA y Europol lo ubicaron como una pieza clave del narcotráfico regional.

Marset fue señalado por las autoridades bolivianas como líder de una organización con capacidad para mover toneladas de cocaína mediante avionetas que partían desde Bolivia y Paraguay hacia distintos puntos de la región. También fue vinculado a operaciones de lavado de dinero en negocios vinculados al fútbol, la ganadería y emprendimientos inmobiliarios.

En marzo de este año fue detenido en Santa Cruz de la Sierra y extraditado a Estados Unidos.