Tomás Mulinetti estudia ingeniería electromecánica. Tiene apenas 22 años y una acusación gravísima que podría llevarlo a la cárcel por el resto de sus días: es el principal sospechoso del femicidio de Delfina Aimino, ocurrido en Villa María durante las primeras horas de 2026. La investigación logró reunir pruebas que lo ubican con ella antes de que fuera hallada asesinada en un descampado.
Mulinetti cursaba la carrera en la Universidad Nacional de Córdoba, un dato que surge de la información pública que él mismo difundía en sus perfiles digitales. De hecho, la Agrupación Compromiso Estudiantil Universitario (CEU) de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales publicó un comunicado repudiando el femicidio. “Como comunidad universitaria no somos indiferentes: la violencia es una problemática estructural que atraviesa todos los ámbitos de la sociedad, también la universidad. Acompañamos a familiares, amistades y a quienes hoy exigen justicia, y reafirmamos nuestro compromiso con la construcción de espacios libres de violencias, donde la perspectiva de género y los derechos humanos sean una práctica cotidiana. No hay lugar para la violencia. Ni silencio frente al femicidio”, aseguraron.
De acuerdo a las fuentes, Delfina y Tomás se habrían conocido por medio de la aplicación Tinder. Al parecer, el primer encuentro presencial fue en la madrugada del 1° de enero. Antes de eso, la joven de 22 años brindó con su familia y luego salió de su casa para encontrarse con el joven que acababa de conocer. Fue la última vez que sus allegados la vieron con vida.
Horas después, durante la mañana del 1° de enero, su cuerpo fue encontrado en un camino rural de la periferia de Villa María, en un escenario que evidenciaba signos de violencia y que dio inicio a una investigación de alto impacto en la ciudad.
En las horas posteriores al encuentro, el comportamiento de Mulinetti comenzó a llamar la atención de los investigadores. Testimonios incorporados al expediente señalaron que, tras regresar a su domicilio, fue visto lavando su auto –un Ford Ka– durante un lapso prolongado. Esa conducta, considerada llamativa en el contexto de la causa, motivó el secuestro del vehículo, que quedó a disposición de la Justicia para la realización de distintos peritajes.
Mientras tanto, la investigación avanzaba sobre otro frente complejo: la identificación de la víctima. En el lugar del hallazgo no se encontró documentación ni elementos que permitieran reconocerla de manera inmediata. Según explicó la fiscal Silvia Maldonado, a cargo de la causa, esa falta de datos representó una dificultad inicial para la pesquisa y obligó a desplegar un operativo más amplio.
El cuerpo fue trasladado a la Morgue Judicial para la realización de la autopsia y otras pericias forenses. En ese proceso, los profesionales detectaron una herida reciente por la que la joven había sido atendida con anterioridad. Ese detalle resultó determinante. A partir de esa seña particular, los investigadores consultaron a profesionales de la salud de la zona y lograron reconstruir un recorrido que permitió avanzar hacia la identificación.
El cotejo de huellas dactilares terminó de confirmar que la víctima era Delfina Aimino, una joven de 22 años que vivía en Villa María junto a su madre. Con la identidad ya establecida, la fiscalía profundizó el análisis de cámaras de seguridad, comunicaciones telefónicas y movimientos registrados durante las horas previas y posteriores al crimen, un cruce de datos que terminó de orientar la investigación hacia el entorno de la víctima.
Con esos elementos reunidos, durante la madrugada se solicitó una orden judicial para allanar un domicilio en el barrio Trinitarios. El procedimiento se llevó a cabo en una vivienda ubicada sobre la calle General Lonardi al 1800 y concluyó con la detención de Mulinetti, señalado como el principal sospechoso del femicidio. En el lugar se secuestraron teléfonos celulares, prendas de vestir, documentación, tarjetas bancarias, un arma blanca y el automóvil Ford Ka.
La fiscal Maldonado confirmó que el joven fue imputado por homicidio calificado por violencia de género, la figura penal que encuadra el hecho como femicidio. La funcionaria remarcó que la calificación se sustenta en los elementos reunidos hasta el momento y que la investigación continúa abierta, con nuevas medidas probatorias en curso.
En paralelo al avance judicial, comenzaron a conocerse aspectos de la vida de Delfina. En sus redes sociales se mostraba como hincha de River y se definía como “protectora de los animales”. Tras confirmarse su identidad, familiares y allegados expresaron su dolor públicamente, mientras la causa avanzaba en la reconstrucción de sus últimas horas.
Una de sus primas, Nicole Salinas, la despidió con un mensaje que rápidamente se viralizó: “Mi primita, la que cuando salíamos juntas a donde sea todos decían que parecíamos hermanas. Qué lindo fue tenerte y compartir tantos lindos momentos, me los guardaré para siempre en mi corazón”. En el mismo posteo, agregó: “Descansá en paz, abrazá a tus abuelitos que tanta falta te hacían y acá quedamos nosotros para honrarte haciendo justicia. Volá bien alto Delfi, para siempre”.
Un matrimonio muerto en Coronel Suárez
R.P.
Un matrimonio fue hallado sin vida este viernes por la tarde dentro de su vivienda de la localidad bonaerense de Coronel Suárez, en un hecho que la Justicia investiga como un homicidio seguido de suicidio. El hallazgo se produjo cerca de las 19, en una casa ubicada en la intersección de las calles Las Heras y Roque Sáenz Peña.
La intervención policial se activó a partir de un llamado realizado por Bruno Quaranta, de 42 años, hijo del propietario del domicilio. El hombre alertó a las autoridades luego de recibir una serie de mensajes de WhatsApp enviados por su padre, Hugo Omar Quaranta, un exmilitar de 69 años.
Según relató, en esos mensajes su padre le manifestó que atravesaba una grave enfermedad y que había tomado la decisión de quitarse la vida. En el mismo intercambio, le explicó que esa determinación había sido consensuada con su pareja, Fernanda Orlando, de 59 años, y que ambos habían acordado morir juntos en lo que describió como un pacto suicida.
Al arribar al lugar, los efectivos encontraron los cuerpos de ambas personas en una de las habitaciones de la vivienda. De acuerdo con las primeras pericias, las víctimas presentaban heridas de arma de fuego en la cabeza. En la escena se secuestró un revólver calibre .38, marca Smith & Wesson, que se hallaba en la mano del hombre fallecido.