El 4 de enero de 2011, una noticia paralizó el dial de las radios y enmudeció a las esquinas de El Palomar. Un accidente automovilístico en la Ruta 2 terminaba con la vida de Gustavo "Tavo" Kupinski, el hombre que, con una Gibson SG colgada y una sensibilidad fuera de norma, había construido gran parte de la identidad sonora del rock argentino de las últimas dos décadas. Al cumplirse 15 años de su partida, su ausencia no se mide en tiempo, sino en la falta de esa "tercera pata" compositiva que hizo de Los Piojos una banda capaz de saltar del blues más crudo al tango, y del candombe a la psicodelia.
Sin dudas, Tavo no era solo un guitarrista de apoyo; era un arquitecto de atmósferas. Mientras la escena del rock de los 90 se volvía a veces predecible, Kupinski introdujo influencias que iban desde la música académica hasta el folklore rioplatense.
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Su rol en Los Piojos: Fue el socio creativo ideal para Andrés Ciro Martínez. Canciones como Civilización o los arreglos de Sudestada llevan su firma invisible: esa capacidad de meter un arreglo de bandoneón en medio de un estadio repleto.
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El salto a Las Pelotas: Tras la ruptura de Los Piojos en 2009, Tavo no buscó el descanso. Se integró a Las Pelotas, aportando una frescura que la banda de Germán Daffunchio abrazó de inmediato, demostrando que su talento trascendía cualquier etiqueta grupal.

Revelaciones sobre su legado
Fuentes cercanas a la producción de sus últimos años coinciden en que Tavo estaba en un proceso de reinvención constante. No se conformaba con los éxitos de "Ritual"; buscaba una sofisticación que se vio truncada aquel trágico verano. Su proyecto Revelados, el cual lideraba al momento de su fallecimiento, buscaba explorar una faceta más personal y experimental, lejos de las presiones de la industria masiva.
"Tavo era la melodía que le faltaba al caos", recordaban sus compañeros de ruta en los homenajes posteriores. Su técnica no buscaba la velocidad, sino el sentimiento exacto, ese que hace que una nota vibre en el pecho del público antes que en los parlantes.
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