Alejandro Rossi es diputado del Frente para la Victoria, y hermano de Agustín, el presidente del bloque kirchnerista. Esta semana desató un escándalo cuando habló de averiguar aspectos privados de los jueces. Después se desdijo, pero volvió a despertar críticas porque defendió su proyecto, que plantea evaluar a los jueces cada cuatro años.
—Después de sus dichos y aclaraciones, ¿qué piensa en concreto que hay que hacer con los jueces?
—Yo no hablé de investigar a los jueces, sólo tracé una descripción sociológica. Mi diagnóstico es que hay una preeminencia marcada en el acceso a la judicatura de miembros del Poder Judicial, por encima de los abogados de la matrícula. Y se fue consolidando una mirada conservadora y aristocratizante en el ejercicio de la tarea judicial. Eso coincide con un determinado sector social que tiene determinadas pautas de conducta social. Coloqué en el tapete algo que todos saben: la cantidad de vínculos familiares en la Justicia. La carrera judicial como meritocracia no existe, existe como permanencia en el tiempo. Y los ascensos se dan por un sistema de relaciones políticas entre los propios miembros del Poder Judicial.
—Una situación similar se da en la política.
—Es cierto, pero la política te da un proceso de renovación. Que podrá ser más o menos eficaz, pero en general la chance está dada. Además, se me intenta decir que en el caso de los jueces con el mecanismo del jury alcanza, lo que no es cierto.