POLITICA
COBERTURAS DISPARES

Como siempre, cada cuál atendió su juego

C5N ponderó que el FPV mantendría “su mayoría a nivel nacional”, El Trece dudó de la vuelta de Cristina.

LARGARON. A las 21, las señales miraron los resultados según sus afinidades. En TN y El Trece titularon con Massa; C5N y América se escudaron en los datos fríos.
| Cedoc

Desde la aparición de las PASO, las transmisiones electorales han perdido un cierto encanto. Tanto en 2011 como en este 2013, los resultados de las primarias le restaron sorpresa a los comicios definitivos. Así las cosas, los canales de aire y los de cable centrados en las noticias tuvieron que ingeniárselas para dotar a los envíos de un ritmo que la ansiedad, salvo casos puntuales, no empujaba.

En lo que a medios se refiere, la mayor curiosidad del día de ayer radicaba en ver cómo iban a enfrentar los comicios C5N y EL Trece/TN, dado que una vez que Cristóbal López adquiera la productora Ideas del Sur de Marcelo Tinelli –casi seguro en esta semana– se transformará en proveedor del Grupo Clarín.

La pregunta era si el millonario multitarget –con base en el juego, lo que le permite las ramificaciones más insospechadas– iba a encarar con C5N un último acto de lealtad a la fuerza política que tanto lo benefició en la última década o si iba a comenzar a mostrarse en mayor sintonía con su nuevo grupo de amigos.

Lo cierto es que, para sorpresa de algunos, la transmisión dejó en claro que la empresa de López destilaba una simpatía tras otra para con el oficialismo. A las 17.23 el conductor Fabián Doman –ese fenómeno de 2013 que ha demostrado que cualquiera que tenga cámara es plausible de transformarse en un sex symbol– le preguntaba a la movilera apostada en el búnker de Margarita Stolbizer si ahí había militantes para que la chica le dijera que no, no había, y dejara en claro que en otro lugar sí; por supuesto, pocos minutos más tarde se mostraban las banderas de La Cámpora colgadas ante el cine Metro, porque la tela también puede ser militante.

La toma de partido llegó a tal punto que luego de las 18 el título del zócalo fue el mismo que repitieron todos los funcionarios oficialistas: “Frente Para La Victoria mantiene su mayoría a nivel nacional”. Por si fuera poco, en los mismos zócalos ubicaban una fotografía de Martín Insaurralde con cabellera frondosa –nada que ver con la pronunciada calvicie actual– y C5N fue la única señal que ubicaba a Daniel Filmus por encima de Pino Solanas en la distribución fotográfica a la hora de los boca de urna.

De todas formas, el inconsciente, dicen, es ético, y a las 17.25 un movilero aseguraba desde el búnker del PRO que algunos políticos del local no deseaban que Michetti le ganara por mucho a Solanas, con lo cual reconocía sin querer queriendo que Filmus quedaba afuera del Senado; vaya paradoja: el canal se transformaba en el primero en anunciarlo.

Después, por supuesto, se hicieron las 21 y, bueno, hay elementos que poseen extremidades reducidas.

Por el lado de su futuro asociado, llamó la atención que en TN y El Trece –como siempre, con transmisión en simultáneo– no hubiese rostros tan sonrientes entre los conductores e invitados como en las PASO, cuando solo les faltó acercar cajas con champagne para descorcharlo en cámara.

Quizás por eso de la pérdida de la sorpresa, los gestos eran adustos. Antes de las 18 se habían entretenido dando consejos sobre con qué DNI debían ir a votar los remolones –con móvil en escuela quilmeña donde los enfocaban entrando a las apuradas–, aunque, claro, ese gesto pétreo no impidió que a las 18.20 fueran las primeras señales de todas en las que, por medio de Joaquín Morales Solá y Eduardo Van Der Kooy, se pronunciara la palabra “post-kirchnerismo”.

De hecho, a las 20.28 se permitieron, por medio de una intervención de Jorge Lanata, poner en duda si Cristina Kirchner reasumirá sus funciones luego de su letargo posoperatorio, como para cerrar la idea que deseaban dejar prístina.

Como es lógico, en la TV Pública se la pasaban sin decir quién ganaría sino qué bancas estaban en juego y repetían una y otra vez –a veces por medio de Luis Bruchstein– que la relación de fuerzas legislativa seguiría “más o menos” (sic) igual.

En fin. Quienes apostaron a ganador se regodearon, quienes apostaron a perdedor intentaron disimular el fracaso hasta último momento. Lo de siempre. Si de rescatar lo positivo se trata, al menos nadie habló de “fiesta de la democracia”, que desde hacer rato más que “fiesta” viene siendo “partuza” en el sentido orgiástico.