POLITICA
Escándalo tras la renuncia

El audio de Adorni a Tabar: "Te voy a dar todo el soporte que necesites"

Apenas 48 horas después de dejar la jefatura de Gabinete, se filtró un mensaje de voz donde el ex funcionario le ofreció "soporte" al contratista que remodeló su propiedad en el country antes de que declarara en la Justicia.

Manuel Adorni y Matias Tabar 29062026
Manuel Adorni y Matias Tabar. | Collage

Sólo 48 horas después de renunciar como jefe de Gabinete, un nuevo escándalo golpeó a Manuel Adorni. Se filtró un audio donde el ex funcionario le ofreció ayuda y "todo el soporte que necesite" a Matías Tabar, el contratista que refaccionó su casa en el country Indio Cua. El mensaje llegó justo antes de que el constructor declarara en la Justicia, una maniobra que ya se investiga como un posible nuevo delito.

La causa en manos del fiscal Gerardo Pollicita y del juez Ariel Lijo, quienes ya rastrean los números del ex vocero por presunto enriquecimiento ilícito. En la grabación de un minuto y medio que difundió Radio con Vos, Adorni contactó al contratista Matías Tabar para "tranquilizarlo" de cara a su cita en tribunales del 4 de mayo. "Obviamente te voy a dar todo el soporte que necesites. Despreocupate, como hice con todos. Eso está de más decírtelo, pero contás con todo lo que yo te pueda ayudar. Es una boludez, pero para que vos te quedes tranquilo y para que todos nos quedemos tranquilos", se lo escucha prometer en el material filtrado, un movimiento que abrió la puerta a una nueva imputación.

Lejos de agarrar el salvavidas, el constructor tomó otra ruta. Tabar se asesoró, rechazó el contacto para esquivar cualquier sospecha de encubrimiento y se sentó frente a Pollicita para contar toda la verdad. Allí soltó el dato más pesado del expediente: confesó que el matrimonio gubernamental le pagó 245 mil dólares en efectivo, billete sobre billete, para reformar la propiedad en Exaltación de la Cruz, incluyendo una cascada para la pileta. Como muestra de buena fe, el testigo dejó su propio celular en manos de los investigadores.

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El audio filtrado también regaló un pasaje insólito, casi bizarro. En la misma nota de voz donde intentaba blindar una estrategia judicial, Adorni aprovechó para quejarse por problemas domésticos en la casa que le costó una fortuna remodelar. Con tono de preocupación, le reclamó a Tabar que saltaba sistemáticamente la llave térmica del cerco perimetral y le consultó si el desperfecto eléctrico podía venir de la bomba general de la pileta.

Todos los cañones de la Justicia apuntan ahora a los números finos de esa vivienda, que se convirtió en el talón de Aquiles de la pareja. La lupa de los fiscales se posó sobre una propiedad que originalmente se escrituró por 120 mil dólares, pero cuyas refacciones terminaron valiendo el doble y se pagaron con un nivel de efectivo que choca de frente con los ingresos en blanco declarados por el ex funcionario y su esposa, Bettina Angeletti.

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Los números flojos de la propiedad

La operatoria para adquirir el inmueble ya traía un esquema particular desde el inicio. Adorni y su mujer pusieron 20 mil dólares en efectivo sobre la mesa y financiaron los 100 mil restantes con una hipoteca privada. El préstamo se los otorgó una jubilada de la Policía Federal y su hija. De ese total, el ex vocero devolvió 30 mil dólares y todavía debe cancelar el resto antes de noviembre, con un recargo por intereses del once por ciento.

El gran dolor de cabeza administrativo saltó con los papeles oficiales. Al principio, la casa ni siquiera figuraba en la declaración jurada de bienes del año 2024 porque el funcionario decidió que la titularidad quedara cien por ciento a nombre de su pareja. Sin embargo, cuando la fiscalía le empezó a pisar los talones con la investigación, Adorni se vio obligado a rectificar los documentos e incorporar el cincuenta por ciento que le correspondía.

Con esa corrección forzada, la propiedad de casi 200 metros cuadrados finalmente ingresó al radar del Estado. En los registros de 2024, la mitad del inmueble se declaró con un valor cercano a los 88 millones de pesos, mientras que en la última presentación esa cifra saltó a casi 157 millones. Ahora, la Justicia deberá cruzar esos montos de papel con la catarata de dólares que el contratista confirmó haber recibido en la mano.

TC/MSS