Después de la sanción de la reforma laboral en el Senado, el sector del oficalismo que responde a Karina Milei respiró aliviado, con una votación que los dejó a seis voluntades de los dos tercios. Del otro lado del Congreso, tanto el titular de la Cámara Baja, Martín Menem, como los integrantes del bloque libertario que le responden, comenzaron a prepararse para la próxima batalla legislativa. Desde el recinto que preside Victoria Villarruel la última pelota que pasó a la Cámara Baja fue la media sanción de la reforma a la ley de glaciares. En Diputados quedó claro que no podrán mantener el ritmo febril del Senado a partir de una advertencia de la oposición, que les recordó el error que estaban por cometer si no realizaban audiencias públicas sobre este tema. La preocupación caló hondo y obligó a un grupo de diputados libertarios a trasladarse al Salón Eva Perón de la Casa Rosada. De la partida participaron Alejandro Fargosi, Nicolás Mayoraz, Silvana Giudici, Santiago Santurio, Lilia Lemoine y Giselle Catelnuovo. Hubo una tormenta de versiones, pero dentro de LLA reconocieron que se estan preparando para sostener el fuego que surgirá de las audiencias públicas sobre la reforma a la ley de glaciares. Un paso en falso sobre esa negociación puede originar cambios en las voluntades que el oficialismo piensa conseguir para transformar la reforma en ley y evitar que vuelva al Senado. No es el único frente sensible, porque hasta la próxima sesión que realice Diputados, seguirán las negociaciones para constituir 15 comisiones. Hacerlo implica elegir a sus autoridades y para el oficialismo no es menor, porque implicará implementar su nueva mayoría, tras triplicar su bancada desde diciembre. Los diálogos quedaron para la semana próxima, pero comenzaron hace 10 días y en los últimas jornadas no hubo coincidencias. Los aliados estan dispuestos a negociar y quienes ya recibieron ofertas guardan silencio, pero en el bloque peronista, que lidera Germán Martínez, advierten que hasta ahora no los llamó nadie. Cerca de Menem mantienen el hermetismo, pero el riojano ya intentó hacerlo el año pasado. En el Senado, Villarruel dejó al kirchnerismo sin autoridades, le mojó la oreja a José Mayans y puso como vice a la jujeña Carolina Moisés para empoderar el peronismo no K.