POLITICA
No hay pista firme sobre su paradero

Hace 30 años López desaparecía por primera vez

El 27 de octubre de 1976, el hombre clave del juicio a Etchecolatz, era secuestrado por un grupo de tareas. Estuvo más de dos años en cautiverio. Hoy se cumplen 40 días sin noticias. Todo el caso en la edición de NOTICIAS que hoy sale a la calle.

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Hace 30 aos, Jorge Julio Lpez desapareca durante la dictadura | Cedoc
El Gobierno va "a seguir trabajando para que aparezca el amigo López", dijo ayer el presidente Néstor Kirchner durante un acto en Lanús haciendo referencia a un hecho que atormenta al Ejecutivo y desconcierta y preocupa a gran parte de la sociedad.

Hoy, se cumplen 30 años de la primera desaparición de Jorge Julio López, con el represor y autor material de su secuestro, Miguel Etchecolatz, preso pero sin certezas sobre el paradero de su víctima.

López lleva 40 días desaparecido en democracia. El 17 de septiembre último, día en que debía presentarse a declarar en la causa contra Etchecolatz y en la que era un testigo clave, fue la última vez que se lo vio.

Las hipótesis sobre la desaparición del albañil de 77 años son diversas y abarcan desde un supuesto shock emocional hasta la "desaparición forzada" del testigo con una participación de gente vinculada al represor.

Lo cierto es que a 30 años del día que cambiaría su vida para siempre, la verdad sobre López vuelve a estar entre las sombras. Ni la recompensa prometida por el Gobierno –se duplicó y es de 400.000 pesos- por algún dato sobre el albañil, ni las marchas y reclamos encabezados por las organizaciones de derechos humanos, ni la retórica presidencial y el compromiso de encontrarlo con vida lograron dar con algún tipo de explicación sobre esta angustiante desaparición.

López desgraciadamente sabe de esto. Durante dos años y medio estuvo secuestrado por la dictadura militar. Fue un 27 de octubre pero de 1976 cuando una patota integrada por el primer represor acusado de genocidio en Argentina, Etchecolatz, y su chofer, el policía Hugo Guallama, lo privaron de la libertad.

Un día después lo sometieron a la primera sesión de tormentos en el destacamento policial de Arana -conocido como Cuatrerismo- y, a las 48 horas, fue llevado al centro clandestino de detención el Pozo de Arana, ubicado en el viejo casco de la estancia La Armonía.

Posteriormente, estuvo preso en las comisarías 5ª y 8ª de La Plata y, finalmente, en la Unidad Penal Nº9 de Olmos, donde quedó ya blanqueado a disposición del Ejecutivo. Recién fue liberado el 25 de junio de 1979. Su esposa y sus dos hijos varones (Rubén y Gustavo) fueron la mayor preocupación durante el tiempo que estuvo detenido, relata su biografía publicada en el diario rosarino La Capital.

Al momento de su primera desaparición, López era colaborador en una unidad básica de Los Hornos en la que militaban activamente junto a jóvenes montoneros.

"Creo que me secuestraron porque ayudaba a los muchachos. Colaboraba con los que salían a la calle (después del golpe) y no con la cúpula, como (Mario) Firmenich, que se fue con la guita de la organización", había testimoniado el 28 de junio pasado en el juicio.

Durante su cautiverio fue torturado en cuatro centros de detención y, finalmente, blanqueado en la cárcel de Olmos.

“Callate la boca y no digas nada”, le habían dicho cuando tras más de dos años de privado de su libertad, lo soltaron. Sus testimonios, sin embargo, resultaron claves para la condena ejemplar contra Etchecolatz, mano derecha del general Ramón Camps.

“Tenía cara de mono”, describió López a Etchecoltaz en su primera declaración en los llamados Juicios por la Verdad cuando todavía no podía imaginarse que su secuestrador terminaría condenado a prisión perpetua, sentencia que no pudo presenciar.