La 35° Fiesta Nacional del Mate, en Paraná, quedó atravesada por la polémica tras un episodio en pleno escenario. Durante la conducción del espectáculo, la periodista Sonia Fernández leyó un cartel del público con un insulto al presidente Javier Milei. La escena, transmitida en vivo, generó aplausos, se viralizó en redes sociales y terminó reflejando el malestar que atraviesa al sector yerbatero en medio de los cambios regulatorios impulsados por el Gobierno.
El episodio ocurrió cuando la conductora interactuaba con la platea. Dudó unos segundos, preguntó si no la censurarían y terminó leyendo la pancarta. Al advertir el contenido, intentó bajar la tensión: “Mirá las cosas que me hacen decir. Se nos descontroló todo”. Y finalmente leyó la pancarta: “Milei, la con... de tu madre”.
La reacción del público —ovación incluida— terminó de convertir el momento en una postal política inesperada dentro de una fiesta popular.
El hecho coincidió con la profundización del conflicto por la desregulación del mercado de la yerba mate, acelerada tras el DNU 70/2023 y consolidada luego con el decreto que quitó al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) la facultad de fijar precios, ordenar cosechas y equilibrar la producción.
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Sin el llamado “precio sostén”, el organismo perdió la herramienta que históricamente funcionaba como referencia para miles de pequeños productores frente a grandes molinos y secaderos.
La postura oficial, impulsada por el Ministerio de Desregulación, sostiene que el INYM operaba como una forma de “cartelización estatal” y busca reconvertirlo en un ente de certificación de calidad. En el sector productivo, en cambio, advierten que la medida cambió la relación de fuerzas dentro de la cadena.
En un documento presentado en el ámbito del RENATRE, el director del organismo y representante de CONINAGRO, Roberto Buser, describió el impacto inmediato: “En apenas tres o cuatro meses desde la entrada en vigencia del DNU pasamos a cobrar alrededor de un 30% menos por la misma producción”.
Según ese mismo informe, la caída se profundiza al mirar el mediano plazo: “Hoy recibimos menos del 50% de lo que cobrábamos por igual volumen de hoja de yerba mate”.
El problema, sostiene, no se trasladó al consumidor sino a la distribución interna de la renta. “Quedamos obligados a aceptar los valores impuestos por los grandes compradores, profundizando una desigualdad estructural dentro del sector yerbatero”.
La concentración explica parte del fenómeno: cerca del 80% de la comercialización está en manos de cinco empresas. La eliminación del precio de referencia dejó a pequeños colonos sin capacidad de negociación frente a compradores concentrados y generó un impacto directo en el empleo rural.
La baja del precio en origen impactó de lleno en el empleo rural: con costos laborales que representan cerca del 67% de la actividad, muchos productores redujeron contratación o recurrieron a esquemas informales, debilitando la registración y la cobertura social de los trabajadores.
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Dirigentes yerbateros recuerdan que el escenario replica procesos de los años 90, cuando la desregulación provocó sobreoferta, caída de precios y concentración económica. El INYM había sido creado en 2002 justamente para evitar ese ciclo.
Además, el propio instituto había detectado más de 30 mil hectáreas nuevas de plantaciones aún no productivas. Sin regulación de expansión, su ingreso simultáneo al mercado podría profundizar la baja de precios en origen.
El dirigente Jonás Peterson, de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte, sostuvo que la normativa “elimina por completo el capítulo de fijación de precios” y también impide establecer calendarios de cosecha para evitar sobreproducción. “A la larga nos va a ocasionar un daño enorme”, alertó.
GD / EM