Las autoridades desbarataron en abril una banda que elaboraba y comercializaba pastillas de éxtasis, pero un detalle del operativo pasó desapercibido. Además de las 5.500 dosis de éxtasis, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) secuestró 23 kilos de efedrina, 21 de anfetamina y 19 de metanfetamina.
La efedrina había dejado de aparecer en cantidades tan grandes desde 2008, cuando el Gobierno debió prohibir la importación de esa sustancia desde China e India tras el escándalo narco que destapó el triple crimen de General Rodríguez. Desde entonces, los controles son estrictos, según el Gobierno. Pero los narcos seguirían consiguiendo la sustancia en el país, como reveló un informe de los Estados Unidos a principios de año.
El caso de la banda desbaratada en abril confirma lo revelado por el informe. El secretario de Seguridad, Sergio Berni, informó que la banda era argentina. Empleaban como pantalla la comercialización de suplementos vitamínicos para deportistas –una vieja estrategia de los productores de esta droga–, pero operaba en boliches porteños.
La pastillas se elaboran mezclando “distintos fármacos, como efedrina, metanfetamina, que se colocan en unas máquinas compactadoras que las hacen. Lo difícil es conseguir esas drogas, y ahí apunta ahora la investigación de la Justicia Federal”, manifestó Berni.
PERFIL publicó que las sospechas apuntan a que la efedrina ingresa ilegalmente por el puerto de Zárate, manteniendo intacto el negocio ilegal de las drogas sintéticas, que comenzaron a fabricarse en la Argentina en 2008.