El gobierno de Javier Milei busca dar una vuelta de página luego del episodio que obligó al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a explicar los motivos por los que su mujer, Bettina Angeletti, viajó en el avión presidencial, el ARG 01, a Nueva York y de esa manera dejar definitivamente atrás el escándalo que se superpuso con la agenda del “Argentina Week”. El episodio volvió a instalar en la agenda política la discusión sobre el uso de vuelos oficiales, la transparencia en el Gobierno y el impacto que pueden tener estos temas en la imagen pública de la administración libertaria.
En la Casa Rosada cerraron filas detrás del hombre cercano a Karina Milei. Explicaron que se encuentra desarrollando una intensa agenda de trabajo en el “Argentina Week”, un evento clave para la promoción de inversiones internacionales en Argentina, y minimizaron las repercusiones que causaron la palabra “deslome”, en boca del jefe de Gabinete de Ministros.
“Vengo a deslomarme en Nueva York, quería que me acompañe”, explicó Adorni en diálogo con A24 sobre la presencia de su pareja, quien es coach ontológica. Las declaraciones generaron más ruidos y estuvieron lejos de aplacar la polémica, que rápidamente se amplificó en redes sociales y en la agenda mediática nacional, donde el tema escaló como uno de los focos de controversia política del Gobierno de Milei.
Si bien hubo quienes reconocieron que la palabra “deslome” podría eventualmente caer mal en términos comunicacionales, señalaron que se trató simplemente “de una expresión” y que no refleja irregularidades en la agenda oficial del jefe de ministros. Dentro del oficialismo consideran que la controversia responde más a una sobrerreacción política y mediática que a un problema institucional.
Al mismo tiempo se deslizó que tal vez el momento de salir a dar la entrevista no fue el más oportuno. Sin embargo, en la mesa chica del Gobierno respaldaron al jefe de los ministros: “Manuel es honesto y transparente y quiso salir a hablar”, remarcaron en referencia a la decisión de dar explicaciones públicas en medio de la polémica.
En esa línea, en distintos despachos de la Casa Rosada le restaron importancia al hecho de que en redes sociales no haya habido un apoyo explícito al jefe de la administración nacional por parte del Presidente, de Karina Milei o de los múltiples funcionarios públicos y militantes digitales del espacio libertario, que suelen salir a respaldar a los integrantes del gabinete ante cuestionamientos públicos.
En medio de los reacomodamientos de poder interno en La Libertad Avanza, tras la salida del ministerio de Justicia de Mariano Cúneo Libarona y la llegada de Juan Bautista Mahiques, el Gobierno busca minimizar el posible impacto político del escándalo y pretende no desviar el foco de la agenda internacional de la Argentina, marcada por reuniones con inversores internacionales, fondos financieros y empresarios en Manhattan, uno de los principales centros financieros del mundo.
El episodio, que causó un fuerte revuelo en redes sociales y que suscitó críticas en la oposición, podría escalar también en el plano institucional. Sectores opositores analizan impulsar pedidos de informes en el Congreso respecto del viaje que Adorni realizó a Punta del Este durante el feriado de Carnaval, en un vuelo privado, un dato que también empezó a circular en la discusión pública y que podría transformarse en un nuevo eje de cuestionamientos.
La controversia podría además aparecer en la próxima exposición que el jefe de Gabinete realizará en abril ante el Congreso de la Nación, en ocasión del informe de gestión, instancia en la que la oposición suele plantear preguntas vinculadas con la gestión administrativa, los gastos oficiales y la actividad de los funcionarios del Ejecutivo.
En esa misma línea, dentro del oficialismo desestimaron cualquier posibilidad de que Adorni renuncie a su cargo por el episodio. “Es una idiotez que pidan que se vaya”, señalaron cerca del jefe de ministros, al remarcar que el Gobierno considera el tema cerrado desde el punto de vista político, mientras intenta concentrar nuevamente la atención en la agenda económica internacional y en la estrategia de atracción de inversiones para Argentina.