Ningún vecino del complejo Estación Buenos Aires dormirá en la vereda. Tras el estruendo y derrumbe que sacudió la madrugada de Parque Patricios, el Gobierno de la Ciudad desplegó un dispositivo de asistencia inmediata para contener a las familias que perdieron el acceso a sus viviendas en cuestión de segundos. A través de las Secretarías de Gobierno y de Desarrollo Humano y Hábitat, la gestión porteña se hizo cargo de buscar plazas de alojamiento para los evacuados, priorizando que todos tengan un techo seguro mientras se define el futuro de las estructuras afectadas.
El operativo de emergencia se puso en marcha apenas se confirmó que el colapso de la losa en el estacionamiento de la calle Mafalda 907 comprometió la estabilidad de los cuatro edificios linderos. Funcionarios municipales coordinaron las tareas para que el impacto del siniestro no se transformara en una crisis habitacional de largo plazo. Aunque la empresa constructora COSUD y la administración del consorcio mantuvieron los primeros contactos con los damnificados, fue la administración central la que garantizó que la logística de refugio estuviera resuelta antes del anochecer.

El jefe de Gobierno, Jorge Macri, validó el despliegue a través de sus canales oficiales y remarcó que la Ciudad se ocupó de cada una de las personas afectadas desde el primer minuto. Bajo sus órdenes, se activaron de forma simultánea el SAME, el Grupo Especial de Rescate y la Red de Atención para brindar no solo una solución de vivienda temporal, sino también apoyo psicológico a quienes salieron de sus casas con lo puesto. El mandatario destacó que la evacuación fue total y ordenada, evitando que el desastre estructural se cobrara víctimas humanas.
Desde el punto de vista técnico, la Guardia de Auxilio y Defensa Civil determinaron que el riesgo es real y que las columnas del subsuelo perdieron la rigidez necesaria para sostener las plantas superiores. Por esta razón, el Gobierno porteño clausuró de forma preventiva los 175 departamentos involucrados y advirtió que no habrá retorno hasta que se ejecute un plan de recomposición estructural urgente. La Ciudad asumió así el rol de "regulador", exigiendo a la constructora verificaciones integrales que brinden "Riesgo Cero" para la vuelta de los propietarios.
El acompañamiento estatal apuntó a mitigar la angustia de un complejo que es prácticamente nuevo, ya que fue entregado en 2021 bajo el plan nacional ProCreAr. Los equipos de la Red de Atención se ubicaron en las inmediaciones de los edificios para hablar con los damnificados y derivarlos a los lugares de hospedaje asignados. Esta respuesta del Gobierno porteño buscó despejar cualquier incertidumbre sobre la situación, concentrando todos los recursos de intervención rápida en una de las zonas residenciales más importantes del sur porteño.
Coordinación de agencias y seguridad técnica
El despliegue de seguridad involucró a una docena de organismos que trabajaron de forma sincronizada bajo la órbita de la Ciudad. Desde las 4:45 de la madrugada, cuando el 911 recibió la primera alerta, se movilizaron dotaciones de Bomberos, la división K9 de perros de búsqueda y cuatro cápsulas de intervención rápida de la Policía. Este despliegue técnico permitió barrer cada rincón del subsuelo para descartar heridos y garantizar que el edificio quedara totalmente vacío antes de que el riesgo se agravara.
Más allá de la asistencia hotelera, la Ciudad se estableció como el nexo principal entre los vecinos y la empresa constructora para asegurar que se cumplan las garantías de obra. Los responsables de Desarrollo Humano y Hábitat monitorearon que el plan de seguridad estructural que realice COSUD cumpla con los estándares más altos antes de permitir cualquier tipo de reingreso. El objetivo del gobierno porteño fue claro: no ceder ante la presión de la empresa "hasta que la habitabilidad sea indiscutible" y los cimientos recuperen su firmeza original.
Por último, el operativo también contó con la participación de Agentes de Tránsito que organizaron el caos vehicular en los alrededores del parque para permitir el movimiento de los camiones de mudanza y asistencia. La intervención de la Red de Atención aseguró que los suministros básicos llegaran a las familias que permanecieron en las cercanías durante las primeras horas del peritaje. La Ciudad ratificó que mantendrá el estado de alerta y el alojamiento garantizado el tiempo que sea necesario, sin importar los plazos burocráticos que demande la reparación del estacionamiento subterráneo.
TC/DCQ