En la apertura de sesiones ordinarias Javier Milei le dedicó pocos minutos, durante la hora y 45 minutos que habló, a las políticas judiciales. Dijo en su discurso que, previo a su asunción, la justicia estaba “estancada por su excesiva politización, con vacantes en una enorme cantidad de juzgados federales y causas dormidas desde hace años”. Pero omitió un hecho importante: desde que asumió la Presidencia no nombró ni un solo juez para ocupar las vacantes que hay en los tribunales nacionales o federales y no envió ningún pliego al Senado. Ahora, con la llegada del flamante ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, promovido por Karina Milei, el gobierno prometió avanzar en dos etapas las designaciones: primero las de los magistrados de los juzgados inferiores y, en el segundo semestre, activar los postergados nombramientos de los dos jueces de la Corte Suprema.
Milei tiene en sus manos 203 ternas de jueces, fiscales y defensores. Pero además, ni bien llegó a la Casa Rosada retiró las que ya estaban en el Senado y que habíansido enviadas por el gobierno de Alberto Fernández. Eran más de 60 pliegos a la espera de ser aprobados, 38 específicamente para nombrar jueces. Por otro lado, hay 161 concursos abiertos en el Consejo de la Magistratura: es un total de 364 vacantes en la justicia federal y nacional, de un total de 1002. Cuando asumió Milei, el 27,6% de esos mil cargos estaban vacantes. Hoy la situación es peor: los juzgados sin magistrado a cargo significan el 36,3% del total.
En la Asamblea Legislativa de 2025 Milei también se había referido a los cargos vacantes en la justicia y había anunciado algo que, un año después, no sucedió: el envío al Senado de los pliegos de jueces, fiscales y defensores. Se trata de un problema de enorme trascendencia para el Poder Judicial que se agravó durante la gestión del mandatario libertario.
El diputado nacional de Unión por la Patria e integrante del Consejo de la Magistratura de la Nación, Rodolfo Tailhade,dice que el gobierno nacional no designó ningún juez “porque Karina (Milei) no quería”. “Y porque Mariano Cúneo Librarona y Sebastián Amerio nunca tuvieron poder en el Ministerio de Justiciapara avanzar en una agenda que era incómoda para Comodoro Py. Karina no tuvo interés en designar jueces que fueran elegidos por Santiago Caputo. No es que no se decidían, no les gustaba o no había acuerdo. Ella tenía preparado esto, lo estuvo monitoreando dos años: capturar el ministerio y cerrar con la mafia de Comodoro Py. Ahora van a avanzar, con gente toda de ellos”, explicó a PERFIL.
Tailhade se refiere a la asunción esta semana en el Ministerio de Justicia de Juan Bautista Mahiques y Santiago Viola, ministro y secretario, respectivamente. Viola, además, seguramente ocupará el sillón que le corresponde al Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, donde se cocinan los nombramientos. “Este nuevo contexto efectivamente va a permitir que el gobierno empiece a enviar los pliegos. Tienen un escenario muy favorable en el Senado, porque las designaciones son con mayoría simple.Y Mahiques y Viola van a priorizar elegir a los jueces más convenientes para ellos, no los mejores”, aseguró el consejero.
En una nota enviada en septiembre pasado a la presidenta de la Comisión de Selección, María Fernanda Vázquez, su colega, la jueza María Alejandra Provítola,ya alertaba de la crítica situación por la falta de designaciones en juzgados, tribunales y cámaras federales de las distintas regiones del país. “La concentración de vacantes en la justicia nacional evidencia una situación crítica, especialmente en juzgados de primera instancia, tribunales orales y cámaras nacionales”, advirtió.
Para Provítola la falta de cobertura de cargos vacantes “no solo compromete el normal desenvolvimiento de los tribunales y la adecuada distribución de tareas entre los magistrados y funcionarios, sino que, además impacta directamente en la ciudadanía, al prolongar la resolución de conflictos y menoscabar el acceso a la justicia”.
Un caso concreto de lo que genera la falta de jueces lo contó el rosarino César Grau. El consejero en representación de los abogados dijo que “la situación en la ciudad de Santa Fe es grave, ya que los dos juzgados de primera y segunda instancia están vacantes. Lo mismo pasa en Rafaela con un juzgado que no tiene juez asignado, con concurso terminado y aún no se envió la terna para su nombramiento”, comentó. Para Grau, “el tapón está en el Ejecutivo”. “Milei tiene el record: no mandó ninguna terna o propuesta al Senado para su aprobación en el 2024 ni en el 2025 y tampoco en lo que va del 2026. El Consejo mandó 96 ternas durante el 2024 y concluyó 19 concursos el año pasado. Eso genera un cuello de botella y son los 203 cargos que están a cubrir”, indicó a Rosario3.
Otro tema pendiente es la designación de los dos jueces de la Corte Suprema, que sigue funcionando con tres miembros. El Senado rechazó el año pasado los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, propuestos por Milei para el máximo tribunal del país.
Pese al recambio ministerial, en el oficialismo hay continuidad en el enfoque respecto de una nueva discusión por los pliegos del máximo tribunal. Desde hace meses en el entorno de Caputo señalaban que no avanzarían en esa discusión en este momento, sino recién en el segundo semestre del año. Y el flamante ministro de Justicia, Mahiques, se expresó en el mismo sentido: dijo públicamente que la discusión por los nuevos pliegos de la Corte no está en el horizonte inmediato. Incluso sostuvo que el máximo tribunal ha demostrado un buen funcionamiento pese a contar con tres miembros.
Tailhade coincide con esta definición. “No creo que avancen en lo inmediato con la Corte Suprema. Sí posiblemente con el cargo de procurador general en el Ministerio Público Fiscal. Está (el fiscal Carlos) Stornelli esperando hace meses por ese lugar, pero tiene un problema: Mahiques también quiere ese cargo. Mahiques quiere usar de trampolín al ministerio para lo que realmente le interesa: la Procuración General de la Nación”.
Cómo es el camino para la selección de los jueces
Los nombramientos jueces, fiscales y defensores son clave para fortalecer la independencia del Poder Judicial. Y requiere el trabajo en conjunto entre diferentes poderes del Estado: el Ministerio de Justicia, el Senado, el Consejo de la Magistratura de la Nación y los ministerios públicos. ¿Cómo se elige un juez, entonces? Primero, a partir de la convocatoria a concursos en la Comisión de Selección del Consejo. Los postulantes participan de exámenes escritos y orales, entrevistas personales y pruebas psicotécnicas.
Luego se establece un orden de mérito. Y los consejeros elaboran después una tentativa de terna, que tendrá que ser puesta a consideración del plenario del organismo, que es el encargado de aprobarlo. Si lo hace, la terna pasa al Poder Ejecutivo, que elegirá al candidato que considere más apto para el cargo. De ahí el pliego va al Senado: en primer lugar a la Comisión de Acuerdos. Allí lo analizan y luego pasa al recinto, para ser votado. Si la Cámara Alta lo aprueba, vuelve al Ejecutivo, que debe publicar el decreto de designación del candidato y convertirlo oficialmente en juez. Por su parte, el Ministerio de Justicia publica en diarios nacionales y locales los concursos y las ternas para cada vacancia de candidatos en cada caso. Así, puede recibir la opinión de la población, de la sociedad civil y de los colegios de abogados.
Los ministerios públicos Fiscal y de la Defensa tienen sus propios órganos de selección. Los fiscales tienen un tribunal evaluador integrado por cuatro miembros y un jurista invitado. El trámite de los concursos es realizado por la Secretaría de Concursos del MPFN qu e luego envía al Poder Ejecutivo las ternas que seguirán los mismos pasos que en el caso de los jueces. En el caso de los concursos de defensores, la Defensoría General de la Nación cuenta con una Secretaría de Concursos que asiste y colabora en los procesos de selección de candidatos. Las ternas también elevadas el Ejecutivo.