A unas horas de viajar a Tandil para su casamiento, Macri dejó de lado toda la felicidad que le produjo su boda. Furioso por los problemas que le genera en la Legislatura la sanción del Presupuesto 2011, ensayó alternativas si es que la oposición se mantiene firme en no aprobarlo: dijo que si no lo sancionaban adelantaría las elecciones porteñas al 27 de febrero.
El mensaje lo dio el jueves, cuando recibió a los legisladores Oscar Moscariello y Cristian Ritondo. Es que sus diputados le explicaron que ni los peronistas (alineados con el kirchnerismo) ni la Coalición Cívica querían aprobarlo. “ Así no se puede gobernar”, les transmitió. “Si siguen con esto adelanto las elecciones y voy como candidato a jefe de Gobierno”, agregó.
En la semana ya había recibido dos malas noticias: el freno de la Justicia a una serie de obras y la interna, que aún no se resolvió, por los candidatos al Consejo de la Magistratura porteño. Aunque cerca del líder de PRO hablan de “calentura” del momento, sirvió para que sea una suerte de globo de ensayo y para marcar agenda.
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