Mientras el presidente Javier Milei brinda su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos y concita la atención de jefes de Estado, funcionarios, CEOs y grandes inversores internacionales, la agenda legislativa en el Congreso comienza a moverse lentamente, con la expectativa de que en febrero los temas enviados por el Poder Ejecutivo en sesiones extraordinarias sean aprobados.
En ese marco, será clave la definición de la presidencia de la Comisión de Relaciones Exteriores, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, en un contexto en el que Milei refuerza más que nunca su alineamiento político y diplomático con Donald J. Trump, incluso frente a los intentos del líder republicano de avanzar en la anexión de Groenlandia, una iniciativa que mantiene en vilo a Europa y a la comunidad internacional.
Según pudo averiguar PERFIL, las chances de la diputada Juliana Santillán de ocupar esa silla estratégica están en baja. La legisladora marplatense, de alto perfil dentro de La Libertad Avanza, fue vicepresidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores cuando el actual embajador Fernando Iglesias se encontraba al frente de la misma.

Santillán protagonizó recientemente un viaje oficial a China. Más allá de la polémica generada en torno a los gastos y recursos utilizados para financiar el traslado de ella y otros legisladores, su figura quedó fuertemente asociada al gigante asiático, principal adversario comercial y geopolítico de los Estados Unidos y de Trump.
La diputada encabezó la delegación parlamentaria integrada, entre otros, por Mariano Campero, Cecilia Ibáñez, Álvaro Martínez, Guillermo Montenegro y Martín Ardohain. Además, Santillán se desempeña como presidenta del Grupo Parlamentario de Amistad con China, un dato que genera ruido en la Casa Rosada en el actual escenario de política exterior.
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En ese contexto, pierde fuerza la posibilidad de que Santillán quede al frente de una comisión clave, por la que deberá transitar el recientemente firmado acuerdo Mercosur–Unión Europea (UE), uno de los temas centrales incluidos en el temario de las sesiones extraordinarias.
Por ahora, en el oficialismo evitan anticipar nombres para presidir la Comisión de Relaciones Exteriores. También deberá conformarse la Comisión del Mercosur, que hasta ahora estaba encabezada por Unión por la Patria (UP), con Eduardo Valdés, aunque la nueva configuración de la Cámara podría introducir cambios.
La elección de quién encabezará la Comisión de Relaciones Exteriores no será una potestad exclusiva del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. La definición estará fuertemente condicionada por la posición del Poder Ejecutivo y de la Cancillería, hoy a cargo de Pablo Quirno, funcionario que gana cada vez más influencia dentro del esquema de poder que rodea a los hermanos Milei.
Otras comisiones también comienzan a adquirir relevancia. Una de ellas es la de Legislación Laboral en Diputados, que quedará en manos del oficialismo tras la salida de Martín Tetaz. En paralelo, La Libertad Avanza está dispuesta a ceder la presidencia de la Comisión de Minería a algún gobernador aliado. En ese marco, gana terreno el nombre de Fernanda Ávila, ex secretaria de Minería durante el gobierno de Alberto Fernández y dirigente cercana al gobernador de Catamarca, Raúl Jalil.
En el vínculo cotidiano entre el Poder Ejecutivo y el Congreso, el rol central lo cumple hoy Ignacio Devit, secretario de Estrategia, quien tiene a su cargo la articulación con el Poder Legislativo bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete, conducida por Manuel Adorni.
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