El Gobierno nacional abrió, este miércoles 5, una cuenta en redes sociales destinada a contestar públicamente lo que consideran “noticias falsas” y exponer maniobras de prensa y sectores opositores. Bajo el nombre de “Oficina de Respuesta Oficial” el usuario solo tiene un posteo en el que explica su génesis.

Su misión está definida como "desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política" y su tono, como estamos acostumbrados, fue confrontativo.
Bajo la premisa de que "solo informar no alcanza si la desinformación avanza sin respuesta", la Oficina planteó que su método será "combatir la desinformación brindando más información", diferenciándose de lo que calificaron como prácticas de censura atribuidas a "sectores políticos vinculados a la izquierda".
"Esta decisión es contundente: estamos sumando una voz oficial para desmentir operaciones, lo contrario a la censura. El derecho a la libertad de expresión es sagrado para esta administración", manifestaron en su comunicado inaugural.
A pesar de estas afirmaciones, la nueva oficina aclaró que “el derecho a la libertad de expresión es sagrado”.
Según explicaron, el motivo central de la creación de este perfil es el cambio de la política de medios. Al dejar de "financiar relatos con pauta oficial", las críticas y falsedades se volvieron "más ruidosas". "Es necesario desmentir con claridad y sin rodeos", sostuvieron.
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El comunicado finalizó aclarando que la oficina no tiene por objetivo "convencer ni imponer una mirada", sino informar y "distinguir hechos de operaciones y datos de relatos". "La democracia no se fortalece cuando se tolera la mentira, sino cuando se la expone", concluyó el comunicado oficial.
Las respuestas del presidente y sus ministros no tardaron en llegar. Milei reposteó el comunicado y agregó “PARA DESENMASCARAR MENTIRAS Y OPERACIONES DE LOS MEDIOS. Fin.”

Por su parte, Santiago Caputo opinó, “dado que buena parte de las personas que dicen ser periodistas no quieren ejercer la profesión con responsabilidad ahora se van a encontrar con una respuesta oficial del gobierno que señale sus mentiras. Se festeja”.
Las tensiones con el periodismo
Incluso desde antes de asumir como presidente de la Nación, Javier Milei y los periodistas han tenido una relación tensa. En el último tiempo esa tensión ha sido constante y creciente.
Es importante entender estas tensiones dentro de un contexto político polarizado en Argentina, donde la relación entre el Ejecutivo y medios de comunicación críticos ha sido históricamente conflictiva. Sin embargo, bajo la presidencia de Milei la intensidad de los enfrentamientos ha generado atención y preocupación tanto nacional como internacional sobre el estado de la libertad de prensa en el país.

Sin embargo, el Presidente no ha perdido oportunidad para apuntar contra medios tanto en redes como en apariciones públicas. Milei ha hecho declaraciones públicas durísimas contra el periodismo, describiendo a periodistas como “mentirosos”, “corruptos” o “extorsivos”. En varios posteos en redes sociales llegó a afirmar que el gobierno “no odia lo suficiente a quienes ejercen esa profesión” o que los periodistas forman parte de una “torre de marfil” desconectada de la realidad.
De todos modos, este no es un accionar propio del presidente, las derechas contemporáneas muestran un patrón respecto al odio contra el periodismo. Una idea central de muchas derechas actuales es la división pueblo vs. élites. En ese esquema, el periodismo suele quedar ubicado del lado de la famosa “casta”, ante el cual ellos se presentan opositores.
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En este sentido, el periodismo crítico representa una función incómoda ante figuras presidenciales que crecen conjuntamente con el apoyo de sus seguidores.
El uso de las redes sociales es un medio típico de estas derechas, ya que prefieren hablarle a su público sin mediadores, donde pueden controlar el mensaje, no tienen necesidad de responder repreguntas y la emocionalidad se maximiza. Al mismo tiempo, esto cumple la función indirecta de reducir el rol de la prensa tradicional.
Milei no inventó esto, Trump hablaba de fake news media, Bolsonaro en Brasil atacaba sistemáticamente a periodistas críticos, Vox en España denuncia a los “medios subvencionados”, Orbán en Hungría directamente construyó un sistema mediático propio.
Los ejemplos son muchos y la metodología es clara, la prensa para estos gobiernos es un actor político ilegítimo y no se trata solo de libertad de expresión, sino de cómo se concibe la democracia, el disenso y el control del poder, los cuales, aunque permitidos, siempre que sea posible serán retrucados.
RG/fl