El multitudinario cacerolazo del 8N, que se replicó en todo el país e incluso en algunas ciudades del exterior, tuvo como principal destinatario al Gobierno nacional, aunque la oposición está lejos de haber salido indemne. De hecho, una amplia mayoría desconfía de que tanto uno como el otro (o los otros) vayan a escuchar el reclamo y actuar en consecuencia. Ese escepticismo, de todas formas, no le resta entusiasmo a la posibilidad de participar de una nueva convocatoria.
Ese análisis surge de un sondeo de opinión que realizó la consultora Management & Fit, a nivel nacional, los días siguientes a la protesta. Es importante tener en cuenta que el estudio abarca no sólo a los que se manifestaron, sino aquellos que están en contra o los que respaldan pero no salieron a hacer sonar sus cacerolas.
El primer dato que impacta de la encuesta es que el 56,4% de los entrevistados considera que los reclamos del cacerolazo no serán escuchados ni por el Gobierno ni por la oposición. Por el contrario, sólo el 26,1% cree que las consignas no van a terminar en oídos sordos.
De ese grupo, el 10,6% cree que tanto los K como los opositores van a tomar las protestas de igual manera, el 12,4% piensa que la oposición va a prestar mayor atención, mientras que el 3,1% restante le tiene más confianza al Gobierno.
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