POLITICA
conflicto en plena campaña

Paro del transporte: primera prueba para Massa en su doble rol de ministro-candidato

El ministro de Economía y candidato presidencial se vio obligado a ponerse al frente de un conflicto que afectó a casi cuatro millones de usuarios del transporte público.

Paro de transportes 20230708
Paro de transportes | Télam

Con colectivos sin movimiento, casi cuatro millones de personas afectadas por la falta de servicio y el Ministerio de Transporte en escena, Sergio Masa no tuvo opción y apareció en primer plano para protagonizar en el conflicto entre las empresas y el Gobierno que involucra fondos importantes para sostener la actividad. Bajo esas luces, el funcionario por primera vez desde el 24 de junio, mostró su doble rol: como líder de Hacienda, capaz de gestionar el fin del paro, y como precandidato de Unión por la Patria, en condiciones de marcarle la cancha a empresarios y hasta de exponer diferencias con un posible rival en las elecciones de octubre, Horacio Rodríguez Larreta, a quien le lanzó un par de dardos.

Hasta el sexto mes de este año, un problema de semejante envergadura, un paro de transporte por falta de actualización en tarifas y salarios de choferes retrasados, de impacto total en la agenda pública, le pegaba de lleno a Alberto Fernández. Algo que ya quedó atrás: con el jefe de Estado fuera de discusión, ahora es el ministro quien debe responder, como el aspirante que es, ante los inconvenientes que se presentan. Además, necesita mostrar reacción, con velocidad en un contexto en el que la  inflación, su principal flanco, sigue elevada.

El ministerio de Economía jugó en tándem con la UTA de Roberto Fernández

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En su primer acto del viernes, en la localidad bonaerense de Virreyes para inaugurar una planta depuradora, al representante del Frente Renovador se lo escuchó como pocas veces, con un tono duro, desafiante, contra aquellos que consideró responsables del paro: los ejecutivos a cargo del servicio de colectivos, con mención especial para el dueño de DOTA, Ángel Faija, y Eduardo y Javier Zbikoski, a cargo de las líneas que circulan por la traza autopista La Plata-Buenos Aires.

Las menciones no fueron al azar: como marcan fuentes sindicales que los conocen de cerca, subrayan que son “intransigentes” a la hora de negociar con el Gobierno por presupuesto para mantener sus flotas, con fuerte influencia en las líneas metropolitanas, y encima mantienen contactos opositores. Por eso, el postulante de UxP denominó “empresario amarillo”, el color que caracteriza al PRO, a Zbikoski. Datos que aparecieron en este marco: Eduardo, de 54 años y abogado, tuvo que conversar con la Justicia en 2007 ya que fue investigado por un supuesto movimiento para cobrar subsidios del Estado para su emprendimiento. Y, por si fuera poco, la AFIP consignó que su compañía tuvo una deuda impositiva de 233 millones de pesos.

A lo largo del viernes, hubo varias reuniones entre las partes para destrabar el problema, con el ministro monitoreando la situación “minuto a minuto”, como marcan sus allegados. Hasta llegó a gritar que los representantes de las cámaras “son extorsionadores, viven del Estado”. Del otro lado, respondieron que no pueden cumplir con la paritaria establecida, que lleva los haberes del personal a 348 mil pesos de básico, porque no tienen la chance de actualizar el boleto, cuya mayor parte es subsidiado por el Estado. La versión es discutida por el oficialismo ya que señala que el dinero para los sueldos ya fue depositado.

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Sin movimiento. Los colectivos no llegaron hasta las 17.30. Foto: Télam

En todo momento, Economía jugó en tándem con la UTA, el gremio que representa a los colectiveros, y que también se encargó de pegarle a los empresarios. Al mando de Roberto Fernández, un aliado de Luis Barrionuevo y de sintonía con las administraciones de turno, de hecho fue el primero que se alineó a la pauta paritaria del 60% para 2023 que impulsó un sector del Gobierno, habló de “lock out patronal” e imitó el discurso del postulante. “Queremos cobrar el sueldo que hemos acordado meses atrás y lamentablemente los empresarios nos tienen como rehenes”, dijo el dirigente sindical.

La jornada se cerró con un Massa, nuevamente, protagonista. Encabezó una cónclave entre las partes en pugna, en la que no estuvieron los empresarios cuestionados, anunció el fin de la medida de fuerza y eligió marcar distancia con la Ciudad de Buenos Aires que gestiona su amigo, Horacio Rodríguez Larreta, quien también trata de diferenciarse del tigrense. Dueños de estilos similares, que apuntan al diálogo y a la amplitud de las coaliciones que lideran, fue Massa el que acusó al alcalde de “no poner el cuerpo”. “Nos hubiera gustado que la Ciudad esté en la mesa, que hagan inversión y cuide el bolsillo de los vecinos de Capital”, sostuvo. El GCBA contestó que no fue convocado.

 

Cuatro millones de afectados

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Caos. El paro de transporte generó fuerte malestar. Foto: Télam

De largo aliento y con millones de involucrados. Así fue la huelga de líneas de colectivo que empezó el jueves a las 16, con la flota de DOTA, y que se extendió hasta las 17.30 del viernes, tal como informó Sergio Massa, en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) y en Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Formosa, Misiones y Tucumán.

Según estimaciones oficiales, la medida terminó afectando a casi cuatro millones de personas que no pudieron tomar su línea habitual y tuvieron que recurrir a otros medios alternativos, como el tren, subte y taxis. La autopista Panamericana acusó el golpe al transporte público: presentó más de 8 kilómetros de congestión a la altura de Ingeniero Maschwitz al mediodía de ayer y dos carriles mano a la Ciudad de Buenos Aires permanecieron totalmente bloqueados. La Ciudad decidió liberar el estacionamiento, no cobrar peajes y dejar sin acción el estacionamiento medido en todas las comunas.