POLITICA
Escándalo y fuego cruzado

Un diputado libertario defendió la visita a represores, hizo estallar al kirchnerismo y reavivó una bomba parlamentaria

Beltrán Benedit apoyó el polémico tour a la cárcel de Ezeiza donde se reunieron con Astiz en 2024. Justificó el encuentro como una acción "de hombres de fe", lo que provocó la furia de Germán Martínez, jefe de bloque de Unión por la Patria.

Beltrán Benedit 07102026
Beltrán Benedit. | X @BeltranBenedit

El fantasma del verano legislativo de 2024 volvió a corporizarse en el Congreso con una fuerza implacable. Lo que debía ser un debate ordinario en el plenario de comisiones sobre el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional (enfocado en las Islas Malvinas) terminó detonando por los aires. La chispa la encendió el diputado de La Libertad Avanza, Beltrán Benedit, cuando agarró el micrófono en el cierre de la jornada para defender a capa y espada el polémico tour que un grupo de legisladores oficialistas realizó a la cárcel de Ezeiza para visitar a represores.

El clima ya venía espeso tras la intervención del chaqueño y ex combatiente Aldo Leiva, quien chicaneó a la bancada de Javier Milei recordándoles su afinidad con los militares presos. Benedit, que suele manejar un bajo perfil en el recinto, se sintió aludido y pidió ser el último orador. Lejos de esquivar la problemática, el entrerriano justificó aquella excursión que él mismo organizó y que incluyó fotos sonrientes con figuras oscuras como Alfredo Astiz, Raúl Guglielminetti y Adolfo Donda.

En un discurso cargado, el legislador libertario cuestionó la calificación judicial de los crímenes cometidos durante la última dictadura. “Acá se ha instalado la palabra genocidio, en un país donde no hay ningún ciudadano procesado y condenado por genocidio a pesar del prevaricato del Poder Judicial”, disparó sin filtro. Acto seguido, contraatacó asegurando que el verdadero plan de exterminio lo había diseñado Mario Santucho al mando de las "fuerzas subversivas terroristas".

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Pero el punto máximo de asombro llegó con la particular argumentación que usó para justificar la reunión en el pabellón de lesa humanidad. Benedit acudió a una insólita metáfora religiosa, afirmando que, en un país de creyentes, visitar a los presos y "acompañar a los enfermos" es simplemente una buena costumbre de los "hombres de fe". Todo esto para maquillar un encuentro que fue mucho más que una simple obra de caridad cristiana.

Diputados de La Libertad Avanza que visitaron a Astiz y a otros represores en la cárcel
El polémico encuentro entre diputados libertarios y represores

Es que los archivos de aquel escándalo muestran un trasfondo puramente político. Tal como reveló el diario Clarín en su momento a través de fotos, aquella cumbre en la Unidad 31 incluyó un intercambio de favores. Según reconstruyó la prensa, el propio Guglielminetti aprovechó la visita para entregarle a Benedit un sobre papel madera con un borrador legislativo cocinado por los represores para que se les otorgue el beneficio de la prisión domiciliaria.

Mientras el entrerriano exponía su teoría religiosa y negacionista en el plenario, el jefe de la bancada de Unión por la Patria, Germán Martínez, ya no podía ocultar su ira y juntaba sus cosas para abandonar la sala. "¿No se vaya Martínez, sea valiente, no teatralice tanto", lo provocó Benedit. La respuesta del santafesino, ya de pie, rompió cualquier regla de etiqueta parlamentaria: "Señor Presidente, me los fumé todo el día, a este pelotudo ya no me lo voy a bancar", gritó.

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Amenazas de trompadas y el factor Grabois

La tensión terminó de descontrolarse cuando el titular del plenario, el salteño Carlos Zapata, intentó poner orden exigiendo "decoro". La reacción de Martínez fue todavía más enérgica y estuvo a centímetros de terminar en violencia física: "¿El decoro? Es para cagarlo a trompadas. No lo voy a hacer". Ante el escándalo incontrolable, a Zapata no le quedó otra opción que cortar los micrófonos y levantar abruptamente la reunión.

El exabrupto revivió una interna que había dejado a La Libertad Avanza complicada en aquel entonces- Vale recordar que la novela del tour a Ezeiza incluyó chats filtrados, gritos y la escandalosa salida de la diputada Lourdes Arrieta. Ella había denunciado que fue llevada engañada por Benedit y que, por haber nacido en 1993, "no tenía ni idea" de quién era Astiz; destapando una olla que dejó un pedido de expulsión impulsado por el kirchnerismo que terminó durmiendo en un cajón.

¿Por qué resucita este escándalo justo ahora? La jugada de Unión por la Patria responde a una táctica de defensa y contraataque. En los últimos días, el oficialismo pidió formalmente expulsar de la Cámara a Juan Grabois tras sus fuertes insultos en la primera reunión por Malvinas. Como respuesta espejo, Germán Martínez y los suyos sacaron a pasear el fantasma de Astiz para recordar que todavía deben resolver aquel viejo pedido de sanción contra los diputados visitantes.

TC