Para quienes la imagen es parte importante de su profesión, la relación que éstos tienen con la cámara es fundamental. Esa desnudez metafórica –y a veces no tan metafórica– que una figura como Charly García ofrece ante ciertos fotógrafos es una puerta que el abrió a algunos pocos profesionales.

Si se hace un recorrido por volumen de fotos del padre del rock nacional, hay tres fotógrafos cuya producción comprende mucho de sus recién cumplidos 75 años, que anoche festejó en un espacio porteño que supo ser su estudio. Esa tríada la conforman Andy Cherniavsky, Nora Lezano y el entrevistado por PERFIL, Maxi Vernazza, quien acaba de lanzar Alguien en el mundo (10 años en el planeta de Say No More), un libro dijo hace unos días: “Son fotos de mi época Say No More más rabiosa. Era otra etapa mía, pero lo que me gusta es que quedó documentada. Digamos que en aquel momento mi locura se volvió arte. Así que, por un lado, no quiero volver a esa etapa, pero por otro lado estoy orgulloso”.
Las mejores fotos del cumpleaños número 75 de Charly García.
Armisticio. El primer encuentro Maxi Vernazza con Charly García fue en 1998 cuando fue con un periodista de la revista para la que trabajaba. La situación no era fácil porque el músico estaba peleado con esa publicación y esa entrevista funcionaba como un armisticio. “Fue el departamento de Coronel Díaz (...)cuando terminaron el reportaje, Charly me dice: ‘Hagamos las fotos’, y se pone a ver la película Purple Rain, de Prince. Cuando escuchó el click, se levantó y se puso en otro lugar del departamento. Así durante 10 o 15 minutos. Hasta que dijo: ‘Me cansé’; y terminamos. Se ve que le caí bien porque en la próxima nota ya pidieron que me mandaran a mí a hacer las fotos”.

Así como Maxi Vernazza ubica al primer click con Charly en 1998, el último se da en noviembre de 2018. “Íbamos en una limousina a un evento y lo iba fotografiando adentro y en un momento él toma una copa champán, se ríe y me la pone frente a la cámara”, cuenta Maxi a PERFIL. “Con el tiempo me di cuenta que, sin pensarlo, era como una especie de despedida, porque a partir de eso no lo fotografié más. Ahora siento esa sonrisa y esa copa como un ‘Gracias’”.

Mundo privado. En esa década que tuvo un inicio tenso y cierre con sonrisas y champán, Maxi Vernazza vio a Charly García de seis a diez veces por año. “Cualquier cosa que hagas con Charly, esté con él cinco minutos o diez horas, va a quedar bien en una foto”, cuenta Vernazza a PERFIL. “Mi trabajo con él es más documental, es registrar su intimidad. Es decir, su casa, su cocina, su habitación, su living, su baño o en el camarín donde se está preparando para un show. En general cuando fui con algo pensado, no se pudo hacer. Entonces la forma en que a mí me gustaba era ir, estar con él el mayor tiempo posible e ir registrando lo que hacía. (...) Y así trataba de mostrar –habilitado por él– esa intimidad que es lo que a los fans, a los aliados de Charly les encanta”.
—¿Por qué creés que te dejó entrar a su mundo?
—Alguna vez me dijo que le gustó la forma mía de trabajar. De estar sin estar o de no ser invasivo. Y después, creo que fue porque nunca necesité ni ni mostrar ni decir nada de más. Es decir, vos en mis fotos ves a Charly y te das cuenta más o menos qué época es, en qué estado está él. No mostrar nada de de más ni fotografiar ninguna cosa íntima afuera de lugar.

—Muchos famosos como él tienen “el entorno”, ¿cómo te manejaste con eso?
—En una época era más fácil porque él estaba más solo. Después, cuando empezaron a armarse esos círculos, era un poquito más difícil, trataban de ir como cerrándolo. A veces algunos fueron un poco más difíciles, otros más sencillos pero siempre se iban pasando las las barreras al estar habilitado por él.
—¿Charly tiene su”mejor perfil” como Julio Iglesias?
—No, no tiene ninguno que no le guste. Alguna vez le quise mostrar fotos en la pantalla de la cámara y me “No, vos sabés lo que hacés”.

—¿Hay códigos o gestos que indican: “Basta de fotos” o “Seguí”?
—Hay varias. Una es ‘pique francés” que quiere decir que él va a correr, va a picar, va a girar en el aire y si está en el mar o una pileta, es que va a caer al agua.Así te avisa para que vos tengas la foto del salto. Y otra es “jujeño” que si la decía era porque estaba de malhumor, o había pasado algo que no le gustaba, así que había que irse. Algunas veces también fue una palabra clave para subir a su depto.

—¿Sus amigos y familiares te piden fotos cuando están con él?
—Sí, algunos, pero eso a él mucho no le gusta. Cuando algún amigo se pone cargoso pidiendo fotos, eh yo ya me doy cuenta que se pone inquieto. También capaz que te las pide él. Igual, mucho de mi trabajo con él es a solas en el departamento solos, en camarines solos o en algún evento.

Shock. Cuando Maxi conoció a Charly en 1998, no escuchaba sus discos, no le gustaba nada; lo suyo era el punk rock. “Pero esa primera vez que me recibió la empleada doméstica, con un impecable uniforme negro con pintitas blancas, y detrás de ella era el infierno mismo –el piso de Coronel Díaz todo pintado y graffitado–, mi cabeza explotó”, dice Vernazza a PERFIL. “Ya la segunda vez que fui, me terminé fanatizando mal”.