Viva Frida es una exposición que examina la vida, la obra y la construcción de identidad de una de las artistas latinoamericanas más influyentes del siglo XX. Organizada por la Semana de la Alta Costura Argentina (SAC) y el Museo Frida Kahlo de México, y bajo la dirección de Elina Costantini, esta muestra concentra una destacada selección de objetos personales de Frida Kahlo en diálogo con pinturas y fotografías clave de la colección del museo.

Este ensamble de Viva Frida propone ofrecer una comprensión a la vez íntima y más amplia de esta artista nacida en México en 1907. Frida Kahlo creció en el contexto de la Revolución Mexicana (1910–1920) y la historia ubica sus inicios en la pintura en 1925, durante su convalecencia tras un grave accidente que marcaría profundamente su vida, dejándole secuelas físicas permanentes, y unos cuadros que retratan esa situación de una manera contundente.
¿Por qué Frida Kahlo es mucho más que una de las grandes artistas latinoamericanas?
Su matrimonio con el muralista Diego Rivera a sus 22 años es también un detalle que sumó a la construcción de su figura como artista poderosa y sobre todo, con una gran personalidad. Es en 1938 cuando tiene su primera exposición individual en Nueva York y, al año siguiente, presenta sus obras —también por primera vez—, en París. Así como hubo un boom de la literatura latinoamericana, puede decirse que lo hubo en la pintura varios años después.

Y la compra por parte de personajes famosos —como por ejemplo, Madonna— de obras de artistas mexicanos como Frida Kahlo, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo, potenciaron su cotización. En Argentina, Eduardo Costantini se sumó a esa tendencia cuando en 1995 compró por 3,2 millones de dólares su primer Frida Kahlo: Autorretrato con chango y loro. Y 26 años después y por 35 millones de dólares, adquirió una segunda obra: Diego y yo.

Estos dos cuadros de Frida Kahlo estarán en el Malba como parte de la propuesta de Viva Frida, comisariada por Circe Henestrosa, con la colaboración de Gannit Ankori. Esta expo postula que en la elección de su vestimenta Frida Kahlo fue a la vez estética y profundamente intencionada. La adopción de la vestimenta tehuana, arraigada en la cultura matriarcal de Oaxaca, fue como una declaración política y como medio de construcción identitaria. Y, en ocasiones, ocultar el impacto físico de sus condiciones médicas, transformando el vestido en armadura y lenguaje.