El 5 de enero de 1976, el silencio en un departamento de Los Ángeles fue interrumpido por una ráfaga de seis disparos. Cuatro de ellos impactaron en el cuerpo de un hombre de casi dos metros de altura, conocido por su mansedumbre y lealtad incondicional. Aquel hombre era Malcolm "Mal" Evans, el asistente personal, road manager y confidente más cercano de The Beatles. Hoy, al cumplirse medio siglo de aquel incidente, su figura emerge no solo como un empleado.
Mal Evans no era un simple asistente. Para John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, era la solución a cualquier problema logístico y, a menudo, creativo. Desde sus inicios como portero en The Cavern Club en Liverpool, Evans se convirtió en una pieza indispensable del engranaje Beatle.
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-Presencia física: Su imponente estatura servía de escudo humano ante el caos de la "Beatlemanía".
-Aportes creativos: Participó activamente en las grabaciones. Fue uno de los pianistas que ejecutó el acorde final de "A Day in the Life" y tocó el yunque en "Maxwell's Silver Hammer".
-Historiador silencioso: Evans acumuló un tesoro de diarios, fotografías y letras manuscritas, convirtiéndose en el primer cronista interno de la banda.

Una noche de confusión y tragedia
La vida después de la separación de los Beatles en 1970 no fue fácil para Mal. Sumido en una profunda depresión y bajo los efectos de sedantes, Evans se encontraba en su residencia de Los Ángeles trabajando en sus memorias, tentativamente tituladas Living the Beatles Legend.
La noche del 5 de enero, tras una discusión con su pareja, Fran Hughes, la policía fue alertada sobre un hombre "confundido y armado". Cuando los oficiales del LAPD ingresaron a la habitación, Evans sostenía un rifle. A pesar de las órdenes de soltar el arma, el estado alterado de Mal le impidió reaccionar con rapidez. La policía disparó, solo para descubrir instantes después que el arma que empuñaba Evans era, en realidad, un rifle de aire comprimido.
"El mundo no vio al gigante amable. Solo vio a un gigante amenazante, y en un segundo de error fatal, apagaron la luz de quien mejor conocía los secretos de Abbey Road".
Un legado recuperado
Durante décadas, gran parte del material que Evans recolectó estuvo perdido o envuelto en disputas legales. Sin embargo, en años recientes, sus diarios han salido a la luz gracias al trabajo de historiadores como Kenneth Womack, revelando la faceta más humana y vulnerable de los "Fab Four".
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Mal Evans murió a los 40 años, solo y lejos de los amigos a los que dedicó su vida. No obstante, su nombre permanece grabado en los créditos de las obras maestras que ayudó a construir, recordándonos que detrás de cada genio, siempre hay un protector dispuesto a sostener el mundo sobre sus hombros.