PROTAGONISTAS
chismes y glamour

Scioli, Macri y Massa, juntos en una cena filantrópica

Los tres ocuparon mesas vecinas y, relajados, incluso se fotografiaron juntos en la gala de Conciencia, que reunió a 980 invitados y tuvo una recaudación de 2.350.000 pesos.

Bellas. Karina Rabolini, recién llegada de la India, y Juliana Awada, con un diseño londinense.
| Julio Giustozzi

Faltan 17 meses para las elecciones presidenciales pero había una efervescencia preelectoral ante la presencia de muchos de los que se supone disputarán el sillón de Rivadavia en 2015.

Con 980 invitados, la cena anual de Conciencia demostró que esta asociación tiene poder de convocatoria y, aunque no logró que se sumara funcionario alguno de la gestión kirchnerista –salvo uno que trabaja en el área de Florencio Randazzo y Martín Insaurralde–, las figuras del establishment sí se ubicaron en las mesas principales: Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa. También Juan Manuel Urtubey, quien igualmente todavía no ha hecho firme esa ambición presidencial a veces enunciada tímidamente.

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Igualmente, luego de que María Figueras, titular de Conciencia, diera la bienvenida y los agradecimientos, a los cuatro políticos se les cedieron minutos para dar respectivos discursos que, como sucede en este tipo de reuniones, se centran en reconocimientos y aliento a los anfitriones por el trabajo que como ONG realizan, y la expresión de deseo por un país mejor; nada fuera del protocolo o que provoque acidez de cualquier tipo.

Cuando Macri relató en el escenario una charla con una tal “Ana de Mendoza”, los WhatsApp de varios periodistas invitados se activaron con un mismo mensaje: “¿Existirá esa tal Ana?”. Considerado el “invitado local” en esta cena, fue sin duda el más aplaudido de los cuatro. Quizás el menos fue Sergio Massa, ya que su discurso coincidió con el ingreso de jóvenes con globos blancos y azules que, mientras él hablaba, recorrían las mesas en busca de compradores de los mismos. Terminados los discursos, quienes se movieron entre las mesas fueron, por un lado, invitados en busca de sus selfies –autofotos– con algún político; por el otro, algunos de éstos o sus asesores, para conversar con tropa propia o ajena aprovechando el clima de la noche y compartir comentarios livianos sobre la coyuntura, tirarse alguna chicana política o futbolera y brindarse promesas de futuros cafés que quizá nunca se concreten.

También, algunos buscaron “info gratuita” como, por ejemplo, el asesor de un ex ministro de Economía de la última década, quien se acercó a un consultor para preguntarle cómo figuraba su asesorado en las encuestas que tenían. Obviamente, no hubo respuesta; esos datos no se dan por cortesía. Igual devolución –es decir no obtuvieron respuesta–, cosecharon los que se acercaron a los integrantes de la consultora Poliarquía, Fabián Perechodnik y Alejandro Catterbeg, para preguntarles cómo seguían los “trámites de divorcio” del ahora ex socio Sergio Berensztein. Esta semana, nuevos rumores circularon acerca de los motivos que llevaron a esta ruptura, que en el mundo político se sigue como los capítulos de un culebrón televisivo. Algunos de esos rumores señalan que un hecho fortuito –la reparación de una fotocopiadora– dio origen a una investigación interna de casi un mes que determinó el último miércoles de abril la salida de Berensztein.

En una de las mesas, causó sorpresa la info sobre un casamiento civil: Aldo Rico, ausente en la cena, logró hace unos días el divorcio de su primera esposa, así que en breve dará el “sí, quiero” a Marisa Ianea, su pareja desde hace doce años. En otra, Karina Rabolini relató las experiencias de su reciente viaje a la India; y en la mesa vecina, Juliana Awada, elegantísma, aclaró a todos los que le preguntaban que el vestido no era de su empresa y que Macri, al verla con este diseño, le había dicho: “¡Por fin, no vas vestida de negro!”