El mercado de vehículos usados volvió a mostrar signos de desaceleración durante mayo. Según datos difundidos por el sector, las operaciones de compraventa registraron una caída cercana al 7% en comparación con el mismo mes del año anterior, reflejando las dificultades que atraviesa el consumo en un contexto económico marcado por la cautela de los compradores y las restricciones financieras.
De acuerdo con los informes de concesionarias y cámaras empresarias, durante mayo se concretaron menos transferencias de vehículos que en igual período de 2025. Aunque la demanda se mantiene activa en algunos segmentos, especialmente en modelos compactos y de menor consumo, el volumen total de operaciones no logró sostener el ritmo observado en años anteriores.
Los especialistas atribuyen este comportamiento a varios factores. Entre ellos se destacan la pérdida del poder adquisitivo de los hogares, el encarecimiento de los costos de mantenimiento de los vehículos y la dificultad de acceder a financiamiento en condiciones favorables. A esto se suma la incertidumbre económica, que lleva a muchas familias a postergar decisiones de compra importantes.
A pesar de la baja interanual, algunas provincias mantuvieron un nivel de actividad relativamente estable gracias a la demanda local y al movimiento generado por actividades productivas. Sin embargo, los grandes centros urbanos concentraron buena parte de la retracción observada durante el mes.
Desde el sector automotor señalaron que la disponibilidad de unidades continúa siendo amplia y que los precios muestran comportamientos diversos según la marca, el modelo y la antigüedad del vehículo. En algunos casos, la competencia entre vendedores favoreció negociaciones más flexibles para concretar las operaciones.
Los modelos más buscados continúan siendo aquellos que históricamente lideran el mercado de usados por su confiabilidad, disponibilidad de repuestos y costos de mantenimiento moderados. Los automóviles compactos y los utilitarios livianos siguen encabezando las preferencias de los compradores.
Frente a este escenario, empresarios del rubro esperan que la actividad pueda mostrar una recuperación gradual durante el segundo semestre del año, impulsada por una mayor estabilidad económica y por eventuales mejoras en las condiciones de financiamiento. No obstante, advierten que la evolución del mercado dependerá en gran medida de la confianza de los consumidores y de la capacidad de los ingresos para acompañar el aumento de los costos.
Mientras tanto, la caída registrada en mayo confirma que el mercado de autos usados continúa atravesando una etapa de moderación, luego de varios meses de resultados dispares que reflejan los desafíos que enfrenta el sector automotor argentino.