El sector ganadero atraviesa desafíos constantes, no sólo los problemas nacionales sino también internacionales como lo son los precios que dificultan la competitividad en varias oportunidades.
A raíz de esto, la Argentina registró en el mes de septiembre una importación de 2.000 toneladas de bondiola desde Brasil. Esto significa que recibió la misma cantidad que nuestro país produce por lo cual despertó una alarma en los productores quienes se ven afectados por la rentabilidad provocando de esta manera un desbalance en la comercialización interna.
Argentina destina el 98% de su carne porcina al consumo local, por lo cual alcanzaría para abastecer a la población, sin embargo al verse comprometido por las importaciones despierta el interés por buscar y ampliar el mercado internacional.
Especialistas del sector aseguraron que la Argentina todavía no cuenta con el protocolo sanitario habilitado para poder exportar sus productos porcinos a China...
El negocio en el cual estamos afuera a la espera de que finalmente avance.