Durante 2025, la Ciudad de Buenos Aires consolidó su rol como el principal nodo de procuración e intervención sanitaria de la Argentina al registrar un récord histórico de trasplantes y ablaciones a través de su red de 210 centros de salud públicos y privados. En el marco del Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos, las autoridades sanitarias locales y el Instituto de Trasplante de la Ciudad informaron que el distrito concentra actualmente el 45% de las intervenciones del país, recibiendo a pacientes de todas las provincias debido a la alta complejidad de su infraestructura. No obstante, el avance de las estadísticas locales contrasta con una demanda que se mantiene crítica a nivel federal, donde el Ministerio de Salud de la Nación reporta que 7.343 personas continúan integrando la lista de espera oficial para recibir un órgano o tejido que salve sus vidas.
Según informó el Instituto de Trasplante de la Ciudad, durante el último año se registraron 79 donantes de órganos, lo que permitió concretar más de 190 trasplantes, incluidos 13 pediátricos. Entre ellos hubo 127 renales, 36 hepáticos, 15 cardíacos, seis pulmonares, cinco renopancreáticos y uno cardiorrenal. A su vez, se realizaron 250 trasplantes de córneas y se alcanzó un récord histórico de 160 donantes de tejidos, un 27% más que el año anterior.
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El crecimiento se produjo en un contexto donde la demanda sigue siendo elevada. De acuerdo con datos del Ministerio de Salud de la Nación y del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), actualmente 7.343 personas permanecen en lista de espera para recibir un trasplante en el país.
Especialistas del sistema de trasplantes señalan a PERFIL que la concentración de centros médicos de alta complejidad en Buenos Aires explica buena parte de estos números: la Ciudad cuenta actualmente con 210 establecimientos habilitados para realizar distintos tipos de procedimientos, una infraestructura que recibe pacientes de todas las provincias.

“En Buenos Aires se concentra la mayor cantidad de centros de trasplantes del país; acá en la Ciudad se trasplantan pacientes de todas las provincias. Hemos avanzado mucho, pero aún queda un largo camino que recorrer. Por eso, reafirmamos nuestro compromiso para seguir trabajando para promover la donación de órganos, porque donar salva vidas”, sostuvo Fernando Cichero, presidente del Instituto de Trasplante de la Ciudad.
Y aclaró, que, si bien la concentración de centros especializados posiciona al distrito en un lugar de vanguardia, el sistema requiere una articulación logística estricta entre ministerios, fuerzas de seguridad y el Poder Judicial para asegurar que los tiempos de isquemia de los órganos no frustren los operativos de ablación.
Durante el último año también se registraron avances en la capacidad operativa del sistema público. Uno de los más recientes fue la inauguración del Centro de Trasplante Renal del Hospital Fernández, donde ya se realizaron las primeras intervenciones. La infraestructura sanitaria porteña también incluye el primer Banco de Córneas del país, ubicado en el Hospital Santa Lucía. Allí se concretó en 2024 el primer trasplante de córnea endotelial realizado en un hospital público argentino.
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Por su parte, el Hospital Durand alberga el Centro de Estudios Inmunológicos y HLA (Antígeno Leucocitario Humano), uno de los laboratorios de referencia del sistema de trasplantes. Allí se realizan los estudios de histocompatibilidad que permiten evaluar la compatibilidad entre donantes y receptores, una instancia clave para aumentar las probabilidades de éxito de cada intervención.
El sistema argentino de donación de órganos experimentó un cambio significativo con la sanción de la Ley 27.447, conocida como Ley Justina. Promulgada en 2018, determina que todo ciudadano argentino mayor de 18 años es considerado donante presunto, salvo que haya manifestado expresamente su oposición en los registros oficiales. La norma buscó agilizar los procesos de procuración y aumentar la disponibilidad de órganos para trasplantes.
Esta política pública ha llevado a la Argentina a ubicarse a la vanguardia regional en la materia, alcanzando una tasa de 20 donantes por millón de habitantes, el índice más alto registrado en Sudamérica. Para canalizar las voluntades afirmativas, el INCUCAI mantiene habilitados mecanismos de registro digital mediante la plataforma Mi Argentina, actas presenciales y el asentamiento en el Documento Nacional de Identidad.
Sin embargo, los especialistas coinciden en que el desafío sigue siendo ampliar la cantidad de donantes efectivos para reducir las listas de espera y garantizar el acceso oportuno a tratamientos que, en muchos casos, resultan vitales.
Ampliación de la capacidad hospitalaria
La concentración de la demanda en el área metropolitana, que según estimaciones del sector experimentó una suba del 30% en los efectores públicos, forzó la apertura de nuevas unidades de alta complejidad durante el último año. Entre las incorporaciones técnicas destaca la reciente inauguración del Centro de Trasplante Renal en el Hospital Fernández, establecimiento que ya puso en marcha sus primeras dos intervenciones quirúrgicas de este tipo.
Asimismo, la dirección del INCUCAI oficializó la habilitación del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez para la realización de trasplantes renales pediátricos, descentralizando una prestación de alta sensibilidad para las provincias.
El origen de la fecha conmemorativa guarda un profundo valor histórico para la medicina local. El Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos, instituido en 1997, rinde homenaje al nacimiento de Dante, hijo de María Obaya, quien se convirtió en la primera paciente trasplantada hepática del país en dar a luz dentro de un efector público, el Hospital Argerich.
Más allá del despliegue logístico y los avances tecnológicos de la red sanitaria, el engranaje de los trasplantes continúa sustentado en una decisión individual que redefine el destino de quienes aguardan una oportunidad. En un escenario federal donde más de 7.000 personas permanecen en lista de espera, cada procedimiento representa una alternativa concreta para prolongar y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
CP