A los 14 años, su talento la obliga a pasar unos meses lejos del Country San Diego, en Moreno, donde vive junto a su mamá Lucía –una brasileña que conserva todavía el acento–, su papá Marcelo, su hermano Nicolás (dos años mayor) y sus cuatro perros.
Victoria es más que una promesa: está en los Estados Unidos a punto de jugar su primer torneo LPGA (la Liga Profesional de Golf), donde enfrentará a chicas de más de 20 años que no son amateurs como ella. Y tiene tanta fuerza en su swing que tiene que usar los mismos palos que los hombres.
—¿Por qué golf?
—Probé todos los deportes que había en el country y ninguno me gustó. Un día acompañé a mi hermano a su práctica de golf y me gustó. Después, como gané todos los torneos en el San Diego, comencé a entrenar más en serio.
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—Sí, lo que nunca pensé era que me iba a pasar a los 14 años.
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