La investigación comenzó a principios de abril en el Puerto de Buenos Aires y se convirtió en escándalo internacional veinte días después, cuando el barco amarró en México con un container de transformadores que ocultaba más de dos mil litros de cocaína líquida. Un mes y medio después la causa sigue arrojando novedades, ahora con la detención de un comisario y dos subalternos que tendrían relación con la organización.
Fuentes policiales consultadas por PERFIL indicaron que el jefe policial –cuya identidad no fue proporcionada– fue detenido el viernes 9 de mayo en el Departamento Central de la Federal, en un operativo que fue encabezado por el secretario de seguridad de la Nación, Sergio Berni.
Según los voceros, otros efectivos de la misma fuerza fueron apresados en sendos procedimientos realizados en el barrio porteño de Barracas y el partido bonaerense de Moreno.
Si bien no se informó sobre el rol que cumplían en la organización narcocriminal, las fuentes indicaron que también están siendo investigados por “proteger a delincuentes”.
En conferencia de prensa, Berni dio detalles acerca de la investigación, en la que en total fueron detenidos nueve sospechosos.
“Se ha desbaratado una organización narcocriminal que de manera inédita transportaba cocaína desde la Argentina con escala intermedia en la ciudad de México, para ser distribuida seguramente en Europa o Estados Unidos”, dijo el funcionario, y especificó que se trataba de “más de dos mil kilos de cocaína líquida”.
El secretario relató que la droga, incautada en el puerto mexicano de Mérida, estaba diluida en aceite dieléctrico “de manera artesanal pero muy profesional” dentro de un transformador eléctrico con capacidad para 2.600 litros.
El trabajo de los narcos tuvo éxito al punto de que “permitió que (la droga) no fuera detectada por ningún tipo de escáner de la Aduana argentina ni tampoco en el puerto de destino”.
El operativo estuvo a cargo de personal de Gendarmería Nacional (GN) argentina, con órdenes de la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado, quien se trasladó a México para “convencer con la investigación” a las autoridades aduaneras de ese país de que, pese a no observarse a través de los escáneres, el transformador podía contener droga.
Finalmente, la Justicia mexicana permitió abrir la carga, sometió el líquido a sofisticados narcotests y comprobó que había una gran cantidad de cocaína, valuada en cerca de 40 millones de dólares.
Entre los nueve detenidos en la causa se encuentra César Cornejo Miranda (42), un ciudadano mexicano que el pasado 23 de abril, y luego de tirotearse con efectivos de la GN y tomar de rehenes a su novia embarazada y a su suegra, fue detenido en un domicilio de Belgrano.
Cornejo sería un ingeniero químico enviado desde México para encargarse de la dilución de la droga: “Se sospecha que es parte de la organización que controlaba el cargamento”, aseguró Berni.
La pista del cartel de Sinaloa
El secretario de Seguridad, Sergio Berni, deslizó que la banda tendría vínculos con el cartel de Sinaloa, la organización narcocriminal liderada por Joaquín “el Chapo” Guzmán.
“Esta droga seguramente tenía conexión con lo que se denomina ‘cartel de Sinaloa’”, dijo Berni.
Según “El Diario de Yucatán”, la carga tenía como destino final el puerto de Manzanillo, en Colima. “Es territorio del cartel de Sinaloa, pero no se puede asegurar a quién pertenece el cargamento”, indicó una de las fuentes citadas por el medio.
Respecto del origen de la cocaína, Berni detalló que ingresó al país “como llega normalmente la droga, a través de Bolivia o Paraguay, por tierra en el 90% de los casos”, y que la banda llevó a cabo “un trabajo de hormiga”.
Es que, de acuerdo con la investigación, la banda reunió la droga en porciones más pequeñas desde 2012, “por un año y medio o dos”, hasta que consiguió la cantidad necesaria para el envío.
Según las fuentes consultadas, se esperan nuevos operativos en los próximos días, por lo que nadie descarta que la Justicia ordene nuevas detenciones