La limpieza de la patente es una tarea sencilla, pero requiere cuidado. Según recomendaciones generales de mantenimiento vehicular difundidas por organismos de seguridad vial, lo indicado es utilizar agua, detergente neutro y una esponja blanda, evitando fricción excesiva.
La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) advierte que “la patente debe mantenerse siempre legible y en buen estado, sin alteraciones que dificulten su identificación”.
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En cuanto a productos recomendados, el consenso entre manuales de cuidado automotor es claro: jabón neutro, shampoo automotriz y agua tibia. Estos limpian sin afectar la pintura reflectiva ni las letras.
Por el contrario, deben evitarse solventes, thinner, alcohol, limpiadores abrasivos y desengrasantes fuertes, ya que pueden borrar el color negro de los caracteres o dañar la capa reflectante. La ANSV señala que “el uso de productos químicos agresivos puede deteriorar la patente y volverla ilegible”.
Uno de los errores más comunes aparece cuando las letras comienzan a gastarse: pintar los números de la patente con marcador, esmalte o pintura. Desde el punto de vista legal, esto es problemático. La Ley Nacional de Tránsito establece que “queda prohibida toda alteración, modificación o adición sobre la placa de identificación del dominio”. Esto incluye repintar caracteres, cambiar tipografías o remarcar bordes.
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La Dirección Nacional de los Registros de la Propiedad del Automotor refuerza este punto: “Las chapas patentes no deben ser retocadas ni modificadas; ante deterioro, corresponde solicitar su reposición” . Es decir, si los números están gastados y pierden legibilidad, la solución legal no es pintarlos, sino pedir un duplicado o reemplazo.
Más allá del aspecto legal, una patente alterada puede generar inconvenientes prácticos: lectores automáticos, controles policiales y sistemas de peaje dependen de la correcta reflectividad y tipografía original. Por eso, mantenerla limpia pero intacta es clave tanto para evitar multas como para circular sin problemas.
Otro punto frecuente es el ruido o vibración de la chapa patente, sobre todo en calles irregulares. La solución no implica modificarla ni perforarla de más. Técnicos automotores recomiendan usar arandelas de goma, soportes plásticos homologados o cintas antivibración colocadas entre la chapa y el paragolpes. Estas reducen el ruido sin alterar la patente ni su visibilidad.
También es importante revisar periódicamente los tornillos: deben estar firmes, pero sin deformar la chapa. Ajustes excesivos pueden doblarla y afectar su lectura. La normativa exige que la patente esté “firmemente sujeta, en posición reglamentaria y claramente visible” (Ley 24.449, artículo 33).