Más vacaciones, horarios flexibles, tener la posibilidad de usar ropa informal en el lugar de trabajo. Estos son los beneficios que los colaboradores más valoran de sus empleos, según un estudio realizado por Grupo RHUO entre 417 personas de distintas edades y jerarquías.
El estudió abarcó trabajadores desde los 18 años en adelante, tanto hombres como mujeres. Un 45% de los que participaron de la encuesta tenía título universitario.
Según los resultados, cuando los empleados tienen que tomar decisiones clave el salario sigue siendo lo más valorado para todos los cortes etarios. A esto le siguen la posibilidad de un horario flexible, más días de vacaciones y trabajar part-time.
"La cantidad de horas de trabajo y los días de vacaciones son algo muy apreciado por la Generación Y”, explica la gerenta de capital humano de Grupo RHUO, Mariela Aliandri.
Otro dato muy importante se refiere a capacitación. El 98% de los consultados valora que la empresa en la que trabajan los forme y capacite profesionalmente. “Esto manifiesta la necesidad de formación y aprendizaje de manera horizontal", dice Aliandri.
"Las generaciones jóvenes todo el tiempo quieren nuevos desafíos y aprendizajes, son vehementes por tomar más y más, y de alguna manera esto es algo que se contagia entre las distintas generaciones", explica.
Al preguntar sobre el estilo de ropa que prefieren usar para el trabajo, el 53,4% eligió la ropa informal y un 21.4% dijo que preferiría trabajar con uniforme.
Con respecto al lugar físico donde trabajar, el 81% de los entrevistados considera muy importante contar con un lugar fijo de trabajo especialmente en el corte de 26 a 35 años.
“Esta información parecería ir en oposición al mito urbano construido sobre las nuevas generaciones, que se adaptan a todos los sitios para trabajar y que no necesitan tener un lugar fijo de trabajo”, analiza Aliandri.
En cuanto a los aspectos valorativos del ambiente de trabajo, se observó que, aunque no es importante tener oficina individual, se estiman oficinas abiertas, luz natural y comedor.
“Es interesante el observar la poca importancia que les dan a las áreas de juego. Lo que priori considerábamos era muy valorado, obtuvo por todos los cortes etarios la menor estima”, agrega Aliandri.