“Fuera como fuera, sabíamos que teníamos que hacer todo para estar en el Mundial”, cuenta María Fernández Aramburu (27), una directora de cine fanática del fútbol, que junto a sus amigas tiene organizado el viaje a Brasil.
Cada lunes entrena junto al resto del equipo de Cabrera, en una cancha de fútbol 5 en Palermo. La idea del viaje empezó hace varios meses. “No podíamos no ir. Es Argentina jugando en Brasil, acá al lado. Viajaremos en auto, ya pensamos las fotos que nos vamos a sacar para mandarle al resto del equipo, preparamos una bandera con el nombre del club y tenemos un álbum de figuritas que estamos llenando entre todas”, explica eufórica.
El caso de estas amigas que planean un viaje de chicas para el Mundial de Brasil no es un hecho aislado. Cada vez hay más mujeres que disfrutan del fútbol y son hinchas fervientes de la selección nacional. Otra prueba del fenómeno que genera el fútbol en las mujeres lo cuentan desde FútbolProde.com. De los 150 mil usuarios que participan de la plataforma “Mundial Brasil 2014” en Argentina, el 60% son mujeres.
“Mi acercamiento al fútbol fue a través de mi abuelo materno, por él me hice de River. El fútbol es pelota, es juego, compañerismo y nos une a todas. La pasión es una sola y no tiene género. Tiene que cambiar la percepción sobre el fútbol y lo femenino”, agrega Aramburu.
La abogada Victoria Pajariño, de Lanús, también juega al fútbol con amigas y tiene planeado su viaje. La productora de televisión María Nougues (24) juega en el equipo Malona, en una cancha en Costa Salguero. Y ya se organizó para ir a Brasil. “Voy a ver Argentina contra Irán y estaré una semana en Belo Horizonte. Salgo el 18 de junio y no veo la hora de irme. Estuve varios días intentando entrar al sitio de la FIFA y fue una odisea. Incluso me anoté en varios de sorteos. Fui a ver Argentina-Colombia en las eliminatorias y ahora saqué entradas para la despedida de la Selección en el Monumental”, dice Nougues.
También hay grupos de mujeres que aunque no pueden viajar, ya están organizando para juntarse y cumplir con sus cábalas para que nada falle. “Soy futbolera desde chiquita. Me junto a ver fútbol como mis amigas desde siempre y ésta no será la excepción. Cuando ataca el equipo contrario repito Caruso Caruso y da resultado. La pelota no entra. Tengo fe de que vamos a hacer un buen papel en éste Mundial”, cuenta Ayelen Homzi (27), una publicista que asegura que en el Mundial de Corea/ Japón de 2002 se levantaba temprano para no perderse ningún partido.
Clara Bianchi, trabajadora social, también revela sus rituales compartidos entre chicas: “Desde el último Mundial tenemos con mis amigas una vincha que usamos para ver los partidos. Nos juntábamos un grupo de diez chicas en la misma casa. Usamos la misma remera y los mismos lugares para ver los partidos”.
Mucho más que botineras. El boom de las mujeres en el fútbol crece con el tiempo. No sólo son más las que corren tras la pelota, hay cada vez más periodistas deportivas con presencia en las canchas (ver aparte). Sin embargo, muchas señalan que aún subsisten resabios de prejuicios machistas. “El fútbol es territorio de hombres. Y, si una mujer se atreve a pisar ese territorio, deberá soportar la desconfianza, la subestimación y una cierta molestia por participar de una fiesta a la que no fue invitada”, sostiene la escritora Claudia Piñeiro en el prólogo del libro recientemente editado Las dueñas de la pelota. Cuentos de fútbol escritos por mujeres (El Ateneo), una antología compilada por la escritora que reúne relatos de otras trece autoras.
El 8 de mayo se estrenó el documental Mujeres con pelotas, donde los directores Ginger Gentile y Gabriel Balanovsky revelan el mundo del fútbol femenino en la Argentina. En ese caso quedan al descubierto los prejuicios de las propias familias y la total falta de apoyo de los dirigentes locales, a contramano del desarrollo de este deporte en todo el mundo.