Este domingo por la mañana, miles de fieles y simpatizantes de la Selección Argentina se concentraron en la Parroquia Nuestra Señora de Balvanera, en el barrio porteño de Once, para celebrar el día de San Expedito en una jornada atravesada por la expectativa por la gran final de la Copa del Mundo contra España.
A pesar del viento helado y las gotas de lluvia, los devotos se acercaron a la tradicional esquina de Bartolomé Mitre y Azcuénaga con camisetas albicelestes y banderas para pedir y agradecer al patrono de las causas justas y urgentes, sumando en esta ocasión el ruego por una bendición especial para el conjunto nacional antes del partido definitivo de la tarde.
El fenómeno de este 19 de julio modificó la fisonomía habitual de la festividad mensual debido a que los hinchas buscaron asegurar su lugar temprano para "dejarse la tarde libre" y cumplir con sus promesas y cábalas antes del encuentro. Los asistentes, provenientes tanto de la Ciudad de Buenos Aires como de diversas localidades bonaerenses, unieron la fe religiosa con la pasión futbolera bajo la convicción de que las promesas deben cumplirse y que el santo del siglo IV —un militar romano ejecutado por convertirse al cristianismo— intercederá en el destino deportivo del país.

San Expedito por la Selección Argentina.
Historias de fe, promesas cumplidas y el viaje desde el Conurbano
Entre la multitud que formaba una larga fila sobre la calle Azcuénaga, se destacaron los testimonios de familias enteras que viajaron desde distintos puntos de la Provincia de Buenos Aires. Belén Punte, comentó a TN que asiste cada mes desde la localidad de San Andrés de Giles luego de que el santo ayudara a su hija nacida con una afección cardíaca, llegó acompañada por su hermano Matías. En esta ocasión, además de portar las tradicionales velas rojas y verdes, sumó la indumentaria de la Selección con la esperanza de mantener su rol de "cábala" familiar.
Asimismo, un grupo de madres oriundas de Gregorio de Laferrere se hizo presente para cumplir la palabra empeñada tras un milagro futbolístico previo. Según relataron en diálogo con los medios, habían prometido encender una vela si el equipo lograba revertir un resultado adverso contra Cabo Verde; al concretarse el gol de forma inmediata, la visita al templo de Balvanera se volvió obligatoria antes de la gran final.
Cábalas, mística y las llamativas coincidencias con Messi y Maradona
La jornada estuvo marcada por un fuerte componente de rituales domésticos y coincidencias que alimentan la ilusión de los hinchas. Muchas de las mujeres presentes detallaron el estricto orden de los asientos en sus hogares y el aislamiento de las menores en habitaciones específicas durante los noventa minutos de juego, una organización que solo se alteraría parcialmente para el almuerzo previo al partido con España. “Siempre venimos los 19 porque Messi usó la 19”, sostuvo una de las fieles, asociando el día del santo con el histórico dorsal del actual capitán argentino en su mundial debut de 2006, cuando la 10 era propiedad de Juan Román Riquelme..
La mística futbolera también evocó la figura de Diego Maradona. Una de las devotas exhibió una fotografía del vestuario nacional donde se visualizaba la imagen de San Expedito y detalló su conexión espiritual: “En mi perfil tengo al Diego con la Tota. Tengo el manto que me trajo mi hijo de Nápoles y le digo: ‘Diego, hacelo por la Tota’. Hoy lo voy a repetir porque hay conexión directa”. Entre rezos, banderas y la emoción a flor de piel, Balvanera unificó el pedido por las necesidades cotidianas de salud y trabajo con el deseo colectivo de ver a la Selección alcanzar nuevamente la gloria máxima.
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