El hartazgo de perder valiosos minutos frente a la barrera baja llegó a su fin para miles de conductores porteños. Este viernes por la mañana quedó inaugurado el paso bajo nivel vehicular de la calle Federico García Lorca, el primer viaducto de estas características en la historia del barrio de Caballito. Esta monumental intervención elimina de manera definitiva uno de los cruces ferroviarios más conflictivos de la línea Sarmiento, aportando una vía de escape rápida y fluida en el centro geográfico de la Capital Federal.
La nueva traza subterránea, que demandó dieciocho meses de incesantes trabajos, es un túnel tipo "sapito" diseñado de manera exclusiva para el flujo de tránsito liviano. Cuenta con un solo carril de 3,5 metros de ancho, un tope de altura máxima fijado en 4,30 metros y una circulación de sentido único que conecta el sur con el norte, uniendo las calles Yerbal y Bogotá. Según los registros oficiales, la construcción de este estratégico corredor demandó una inversión total de 5.000 millones de pesos.

Las autoridades decidieron habilitar el tránsito de manera anticipada para descomprimir los embotellamientos diarios, aunque el proyecto integral está lejos de terminar. A lo largo de los próximos dos a tres meses continuarán las tareas de superficie para renovar el mobiliario público e incrementar la "parte verde" del entorno. Por el momento, la circulación peatonal continuará realizándose a nivel de las vías durante al menos sesenta días más, hasta que se inauguren las pasarelas, escaleras y rampas de accesibilidad definitiva.
La apertura del túnel acomodó de inmediato el tránsito en el barrio. Por un lado, el cruce provisorio para autos que se había armado en Martín de Gainza ya se cerró y vuelve a ser exclusivo para peatones. Además, varias calles de la zona volvieron a la normalidad: el tramo de Repetto entre Bacacay y Bogotá ahora es mano hacia esta última, y varias cuadras de Gainza recuperaron su doble sentido o la dirección que tenían antes de que arrancaran los desvíos por la obra.

El impacto directo de esta infraestructura promete alterar positivamente la rutina de los más de 55.000 vecinos que recorren diariamente la zona. El jefe de Gobierno, Jorge Macri, sostuvo en diálogo con Clarin que la zona padecía la enorme complejidad del paso del tren y remarcó que la conectividad del barrio mejorará notablemente porque la barrera solía estar trabada el 50% del tiempo útil. Además del ahorro de tiempo, la quita del cruce a nivel reduce la emisión de gases tóxicos generada por los motores en espera y multiplica los estándares de seguridad vial.
La cuenta pendiente del corredor ferroviario
A pesar del enorme alivio que significa el viaducto de Lorca, el ferrocarril Sarmiento sigue siendo una herida urbana que divide a la Ciudad de Buenos Aires. Esta inauguración apenas borra uno de los tantos obstáculos físicos, ya que todavía sobreviven otras 20 barreras activas en el tramo que une los barrios de Caballito y Liniers. Esta problemática de conectividad acumula décadas de promesas, siendo el caso más emblemático el famoso megaproyecto de soterramiento que fracasó tras lograr apenas una excavación entre Haedo y Liniers.
Para garantizar la operatividad continua del nuevo cruce subterráneo frente a las posibles contingencias climáticas, la ingeniería del proyecto contempló un robusto sistema preventivo. Se rediseñó por completo la red de desagües pluviales y se instaló una moderna estación de bombeo equipada con un grupo electrógeno propio, asegurando que el túnel no colapse ante lluvias torrenciales o cortes en el suministro eléctrico. Asimismo, el corredor ahora cuenta con cámaras de vigilancia y un esquema de iluminación con tecnología LED que garantiza un ahorro energético significativo.
El nuevo "sapito" de Caballito se suma a la red de 29 túneles que ya operan a lo largo y ancho del distrito porteño, producto de un plan maestro para eliminar los cruces a nivel que comenzó durante la primera gestión de Mauricio Macri. Actualmente, hay otros dos frentes de obra trabajando a contrarreloj: la perforación bajo las vías del propio Sarmiento a la altura de la calle Yrigoyen, en Villa Luro, y el túnel de la avenida Álvarez Thomas que busca destrabar el tráfico del ramal José León Suárez del tren Mitre en el barrio de Villa Urquiza.
TC