domingo 26 de septiembre de 2021
SOCIEDAD HISTORIA
25-02-2021 01:25
25-02-2021 01:25

Lebensborn, en busca de la perfección: así eran los "criaderos" de niños de los nazis

Así se llamó el programa con el que Adolf Hitler buscaba desarrollar una raza "superior y competente". El secuestro de menores con "rasgos arios" para su "germanización" y un final atroz para quienes no eran aprobados.

25-02-2021 01:25

Un nuevo libro arroja luz a la existencia de los “criaderos” de superhombres que el nazismo instaló para la consolidación de la raza superior en la que creía Adolfo Hitler. En ellos, se cuidada a mujeres embarazadas y niños que posteriormente eran sometidos a duros exámenes para comprobar su perfección. De no pasar el examen, estos niños de "rasgos arios" eran enviados a las cámaras de gas.

El programa Lebensborn “buscaba el desarrollo de una raza superior y competente, con cualidades fuertes de supremacía. Para esto se elegía a las mujeres más aptas física e intelectualmente para ser las ‘procreadoras’ de los hijos de los oficiales de las SS, lo que, supuestamente, según Hitler, produciría una ‘depuración’ total de sus descendientes”.

Así lo reveló el periodista e historiador Eric Frattini en un nuevo libro en el que detalla la historia de la Lebensborn Eingetragener Verein (Sociedad del Manantial de la Vida), que tenía como propósito “cuidar y proteger a las madres solteras que habían quedado embarazadas por miembros de las SS para que pudieran tener a sus hijos en ‘condiciones óptimas’”.

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Surgieron a finales de 1935 por orden del jerarca nazi Heinrich Himmler, quien buscaba propagar la “buena sangre” germana. Para ello, ordenó a todos los miembros de las SS, el cuerpo de élite de Hitler, que tuvieran hijos libremente.

“Hay que proteger a las madres de sangre aria y facilitarles que puedan tener a sus hijos arios en condiciones óptimas para el Reich”, dijo Himmler.

"Ofrecer al Führer el regalo de un hijo ario"

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Para ello, una treintena de instituciones especiales (en Alemania y otros nuevas países) fueron convertidas en “granjas” para la procreación de los hombres de las SS y como casas para las madres solteras alemanas.

A cargo se encontraba Max Sollmann, cuyas funciones eran recibir niños en hogares, su tutelaje, la elección de hogares temporales y adopciones, y la elaboración de estadísticas y registros. También albergaba a mujeres de clase alta que querían dar a luz a sus hijos ilegítimos en forma segura.

Según la investigación de Fratini, los niños eran posteriormente entregados en adopción a familias de las SS o, si la mujer conocía la identidad del padre, se le obligaba a contraer matrimonio. 

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“Himmler no estaba dispuesto a permitir que las jóvenes arias interrumpieran el embarazo y se perdiera ‘un valioso linaje racial’”, explica Fratini en su libro Los científicos de Hitler.

“En realidad, Lebensborn consistía en ‘cuadras’ para mujeres arias con las que los miembros de las SS podían tener relaciones sexuales cuando quisieran y dejarlas embarazadas para ‘ofrecer al Führer el regalo de un hijo ario’”, relató el autor.

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Un campo de “germanización” de niños europeos

“Al principio, los Lebensborn eran guarderías de las SS, pero terminaron convirtiéndose en auténticos viveros de niños arios o en lugares de encuentro para mujeres alemanas racialmente puras que querían conocer y tener hijos con oficiales de las SS”, relató.

Pero hay más. Fratini revela además que, desde 1939, con la agudización del extremismo nazi, el programa Lebensborn comenzó a secuestrar niños “que respondían a la categoría de ‘raciales perfectos’ en los países ocupados del este de Europa”.

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“Como resultado de la guerra, la natalidad de la ‘élite aria’, formada por los jóvenes que se encontraban en el frente, creció solo moderadamente”, dice el autor. Por tanto, Heinrich Himmler ordenó “el secuestro de niños de aspecto ario, rubios y de ojos azules en los territorios ocupados, como Polonia, con el propósito de su ‘germanización’”.

Según la investigación, “miles” de niños polacos fueron llevados contra su voluntad a los Kindererziehungslager (Campamentos de educación infantil) del programa Lebensborn y examinados meticulosamente por médicos y expertos de la Oficina de Raza y Asentamiento de las SS (RuSHA).

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“El valor racial del niño determinaría a cuál de los once tipos raciales establecidos se le asignaba”, explicó Eric Fratini. “Se evaluaban las proporciones corporales, el color de los ojos, el color del cabello y la forma de su cráneo”.

Los niños que desaprobaban los “exámenes raciales”, no exhibían “rasgos nórdicos arios” y no eran “genuinamente alemanes”, o bien se resistían a la “germanización”, enfrentaban un destino atroz: “Si eran aptos, eran enviados a familias alemanas. Si no lo eran, se les enviaba a campos de concentración, donde morían asfixiados en las cámaras de gas”.

En los centros Lebensborn se hizo todo lo posible para obligar a los niños a olvidar a sus padres biológicos y se les inculcaba las ideas nazis sobre la superioridad de la raza aria, asegura el autor.

Aquellos niños que rechazaban el adoctrinamiento eran golpeados por sus carceleros y enviados al campo de concentración polaco de Kalisz y exterminados en las cámaras de gas.