SOCIEDAD
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Los jóvenes porteños saben de sexo seguro pero no lo practican

En medio de la polémica por la futura ley de educación sexual porteña, que proyecta que se enseñe el tema desde el jardín de infantes, una encuesta del Hospital de Clínicas revela que aunque la mayoría de los adolescentes conoce los métodos anticonceptivos, sólo el 45% se protegió en su primera relación sexual. Por qué ocurre esta disociación

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La mayora de los adolescentes de Buenos Aires debuta sexualmente a los 15 aos. | Cedoc.
No es necesariamente por falta de información. Si bien la mayoría de los adolescentes escuchó hablar sobre anticonceptivos, a la hora del debut sexual los conocimientos sobre el tema tienden a “olvidarse”. Por lo menos, así lo demuestra una reciente encuesta realizada en el Hospital de Clínicas con 100 chicos de 12 a 18 años. La brecha entre lo que saben y lo que finalmente hacen está a la vista: a pesar de que el 99% reconoció que sabía cómo protegerse, sólo el 45% usó preservativo en su primera relación y apenas el 31% lo continuó usando.

Datos. El estudio, dirigido por la especialista en obstetricia y ginecología Alejandra Giurgiovich, relevó los saberes y los mitos que circulan entre los jóvenes acerca de los métodos anticonceptivos y las enfermedades de transmisión sexual (ETS). “Hay un prejuicio de que si se habla del tema los chicos empiezan a tener relaciones más temprano. Pero al brindar educación sobre la sexualidad, hay más posibilidad de generar conciencia”, señaló a PERFIL la médica, que integra el plantel del Programa de Adolescencia de ese hospital porteño.

El método más nombrado fue el preservativo y luego las pastillas. Al preguntarles para qué servían, el 31% respondió que se utilizaban para evitar el embarazo, y apenas el 3% dijo que para prevenir las ETS. Ahora bien, el 62% eligió la respuesta combinada (que los métodos anticonceptivos sirven para prevenir ambas cuestiones). Y hay más: el 95% dijo saber que en el debut sexual puede ocurrir un embarazo, y el 93%, que se puede contagiar alguna enfermedad. Pero el 55% reconoció que no pudo aplicar esa información.

Mitos. El gran interrogante para los investigadores es desentrañar la razón de esa disociación entre el saber y la acción. Según Giurgiovich, influyen dos factores clave: lo inesperado del inicio de las relaciones sexuales –ya que, por lo general, la primera relación no se planifica– y los mitos que están muy arraigados en los adolescentes (ver Mitos...). De todos modos, es un fenómeno multicausal, indicó. Y dijo que no hay soluciones mágicas para resolver el problema.

Hoy, la mayoría de los adolescentes tiene su primera relación sexual, en promedio, a los 15 años, edad que fue disminuyendo con el paso de las décadas. “Algo importante de entender es que la educación significa mucho más que la simple información. El problema es que los chicos de esa edad manejan muchos datos, pero después les cuesta llevar esa información a la práctica”, destacó Silvina Raffa, trabajadora social del equipo interdisciplinario del mismo programa del Hospital de Clínicas. Raffa agregó que “es importante que en las escuelas se eduque para que los chicos puedan desarrollar un pensamiento crítico sobre su cuerpo, porque no es algo que se aprende de un día para el otro”. Pero todavía queda mucho por hacer.

De a dos. Según los especialistas, algunos de los factores de riesgo que pueden llevar a que una persona no se cuide adecuadamente son: la edad temprana del inicio sexual en situaciones no muy claras (por ejemplo, presionada/o por su pareja); el utilizar incorrectamente los métodos anticonceptivos; y el uso de drogas (incluyendo alcohol), porque impiden actuar de manera lúcida.

“Los papás les dicen ‘cuidate’, pero ¿qué es cuidarse? Buscamos trabajar con los chicos en el significado de esa palabra”, explicó Raffa. La especialista informó que en los últimos años aumentaron las consultas sobre anticonceptivos realizadas por mujeres.

Por su parte, Giurgiovich contó que una de las estrategias para que los chicos incorporen la información es que a las consultas interdisciplinarias asistan ambos miembros de la pareja. Después de todo, hay que cuidarse de a dos.